Anasayfa | La Oración

¿A qué edad debería uno comenzar a realizar las oraciones?


¿Acaso la obligación de rezar no entraña resultados? ¿Es su recompensa tan pequeña que hace que el hombre se canse y se aburra? Si alguien fuera a darte una pequeña cantidad de dinero, o te intimidara, tú podrías trabajar hasta la noche sin descanso. Antes de pensar que las oraciones no obtienen resultado, considera qué es lo que te proporciona, en esta casa de huéspedes que es el mundo, el sostenimiento y la riqueza para tu impotente y débil corazón. Y en tu tumba, qué es lo que te suministrará reposo, sostenimiento y luz. Y en el Día de la Resurrección, cuando seas juzgado, qué es lo que dará testimonio en tu favor. Y sobre el Puente de Sirat, sobre el que habrás de pasar, qué es lo que te dará luz y soporte. Sözler (Palabras)

El Islam aconseja que un niño comience a rezar cuando tenga siete años y que sea obligado a hacerlo cuando alcance los diez. Con el fin de obtener una carrera o trabajo, una persona comienza la escuela a la edad de seis o siete años. Ella hace frente a todo tipo de dificultades con el fin de obtener el conocimiento, conseguir un puesto de trabajo importante y ganar dinero. Dado que todo esto se realiza para vivir confortablemente en este mundo, ¿no es necesario trabajar aún más duro para obtener la vida eterna? ¿No es necesario esforzarse para conseguir los altos rangos y los eternos disfrutes y placeres del Paraíso?

La forma de hacer esto es conocer a Al-lah, que es el propósito de la creación del hombre, creer en él y adorarle. Con este fin, el niño debe intentar aprender los fundamentos de la creencia, los pilares del Islam y la sunnah del Profeta (PB) antes de la pubertad. Cuando él entra en la pubertad, debe llevar a cabo los mandatos de Al-lah y evitar Sus prohibiciones aplicando lo que ha aprendido. El aprender y aplicarlos no es algo que el hombre no pueda hacer. Al-lah no carga a nadie con más de lo que puede soportar (2:286).

Una persona que obedezca a Al-lah alcanzará el Paraíso eterno. Por el contrario, la persona que le desobedezca, sufrirá un castigo y sentirá un malestar y un desasosiego ya en este mundo.

“Tú no puedes enseñar a un perro viejo nuevos trucos,” dice un famoso proverbio. Así pues, una persona que no aprenda los mandatos de la religión y no se acostumbre a aplicarlos cuando es joven, tendrá una gran dificultad en aprenderlos cuando sea mayor. Él tendrá, por ejemplo, una mayor dificultad en aprender a recitar. De este modo, es necesario decir a los niños: “Venid a rezar” y acostumbrarles a orar antes de que alcancen la pubertad.

Si una persona no recibe una lección de fuerte creencia cuando es niño, más tarde tendrá una mayor dificultad en abrazar los principios del Islam y la creencia. Será para él tan difícil como para un no musulmán abrazar el Islam. Se convertirá en una especie de salvaje. Especialmente, si no ve nada de religión en sus padres y se educa sólo por medio de las ciencias mundanas, se hará aún más salvaje. Nursi, Emirdağ Lahikası,  rnk Neşriyat, Estambul, 2005

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