Anasayfa | 100 Preguntas y Respuestas Sobre el Islam

¿Cuál es la opinión del Islam sobre el racismo?


Los siguientes versos prohíben el racismo:

“¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Al-lah, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme. Al-lah es omnisciente, está bien informado.” (49:13).

“Los creyentes son, en verdad, hermanos. ¡Reconciliad, pues, a vuestros hermanos!” (49:10).

Como se desprende de los versos anteriores, Al-lah condidera a los creyentes hermanos. Según el Islam, una persona que no es creyente, no puede ser heredero de su padre creyente. Cuando no existe una creencia, las relaciones mundanas pierden su importancia.

El Mensajero de Al-lah (PB) dijo: “Ningún hombre es un auténtico creyente a menos que quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo”.

¿Qué debería ser hecho cuando el odio y la enemistad tienen lugar entre creyentes, aunque se supone que ellos deberían de amarse los unos a los otros? El Corán ordena lo siguiente: “Reconciliad, pues, a vuestros hermanos”. (49:10). Haced que su hostilidad se convierta en amistad, amor y hermandad.

De este modo, según el decreto del Corán, todos los creyentes son hermanos unos de otros. Ellos son una familia. Aquellos que causan una separación entre ellos están considerados como agentes de los enemigos, ya lo hagan de forma consciente o no.

Una divina lección se extrae de la Surah de Hud. Durante el hecho de la inundación, el Profeta Nuh (Noé) invocó a su Señor y dijo: “¡Señor! Mi hijo es de mi familia.” Y dijo Dios: “¡Nuh! ¡Él no es de tu familia!”. Así pues, un hijo no creyente y rebelde no está considerado como tal. De este modo, un no creyente de su propia raza no puede ser considerado como un amigo, hermano o familiar de un creyente. Esto es la palabra de Al-lah y no hay espacio para una interpretación errónea intencional.

“¡Creyentes! No toméis como amigos a vuestros padres y a vuestros hermanos si prefieren la incredulidad a la fe. Quienes de vosotros les consideran amigos, ésos son los impíos.” (9:23).

Este verso es una explicación del otro citado anteriormente: “Los creyentes son, en verdad, hermanos”. En él hay una excelente y profunda conciencia, que contiene algunas reflexiones:

- El padre o hermano que no cree no es tu familia.

- Aquellos que se muestran como amigos pero no creen han desobedecido la verdad y oprimido.

- El creyente que ama a los no creyentes ha utilizado su sentido del amor, que es un don que Dios le dio, en el lugar equivocado

- Él se ha empujado a sí mismo al Infierno con su decisión incorrecta.

Al-lah, que es “Malik Yaum ad-Din” (El Dueño del Día del Juicio), declara lo siguiente: “El día que no aprovechen hacienda ni hijos varones, excepto a quien vaya a Al-lah con corazón sano”. (26:88-89).

¿No es la relación entre el hijo y el padre el primer paso y el nivel más avanzado de cercanía racial? Este verso nos informa que tal cercanía no tendrá ningún valor en el Día del Juicio. Así pues, ¿qué valor tiene la raza en este punto? En ese día, ni las propiedades ni el número de hijos de una persona ni la raza tendrán ninguna importancia.

En ese día, la única cosa válida será el Alma Sometida. El corazón puro de una persona que se ha sometido y ha obedecido las órdenes de su Creador. Un alma que no está atada a ningún afecto excepto hacia Él. Esta alma es preciosa, no importa quien sea su dueño. Y el Paraíso es el lugar donde se otorga la recompensa a las almas sometidas. Cada creyente recibirá una posición de acuerdo a su ijlas (sinceridad), actos y moralidad allí. Todas las posiciones en el Paraíso son conferidas en base a tales valores. No existen posiciones diferentes para las distintas razas en ese lugar.

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