Anasayfa | 100 Preguntas y Respuestas Sobre el Islam

¿Cuál es la sabiduría y el beneficio del ayuno?


Las órdenes y prohibiciones de Al-lah buscan el bien del hombre. Los sabios del Islam están de acuerdo en el punto de que todas los decretos de Al-lah buscan beneficios para la gente. Es un hecho inevitable que haya grandes beneficios para las personas en las cosas que Al-lah quiere que hagamos y que existan desventajas en las cosas que Él prohíbe. Debido a la misión que las enseñanzas islámicas les confieren, los sabios del Islam han estado pensando siempre en los beneficios y la sabiduría de las distintas formas de adoración. Ellos han intentado introducir formas funcionales para ellas con el fin de ayudar a la gente a purificar sus almas y elevarlas. De este modo, las ventajas y la sabiduría que existen en los actos de adoración obligatorios son claras.

El principal propósito del ayuno es hacer que la gente alcance la piedad. Esto viene claramente declarado en el Corán: “¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Al-lah.” (2:183)

El ayuno, que guía a la gente hacia el proceso de la educación espiritual, hace que las personas eliminen el sedimento de los pecados depositado en sus corazones y espíritus en un corto período de tiempo. El ayuno, de este modo, les hace alcanzar el secreto del verso: “¡Bienaventurado el que la purifique!” (91:9). Ésta es una declaración sobre el hecho de que aquellos que purifican sus almas son los que alcanzan la salvación. Del mismo modo que el dar el zakat puede limpiar los pecados de las personas y hacer que su sinceridad y pureza crezcan (9:103) también así funciona el ayuno, que es el limosna del cuerpo y salva a las personas de la dominación de sus almas.

Una persona que ayuna rompe las cadenas de su alma y se aferra a la cuerda de Al-lah. Mientras el alma hace al hombre egoísta y le conduce hacia la soledad, el aferrarse a la cuerda de Al-lah le convierte a uno en un ser social. Durante el mes de Ramadan, el mes del ayuno, las oraciones realizadas en congregación generan un sentimiento de unidad en los espíritus. Los ricos realizan sus oraciones en la misma fila que los pobres y comen en la misma mesa. Los que no pueden ayunar (enfermos, ancianos etc) pagan una compensación que debe ser utilizada para alimentar a una persona necesitada por cada día en que el ayuno no es realizado. Esto es muy valioso para mejorar el desequilibrio en la distribución de ingresos.

El ayuno ayuda a disciplinar el alma carnal debido a que es, por una parte, una restricción voluntaria de los deseos de esta última y, por otro, una forma de educar en la paciencia debido a que enseña a las personas a soportar el hambre y la sed. Para tener éxitos en el proceso de la vida, una persona tiene que aprender a disciplinar el alma carnal. Las personas con voluntades débiles no pueden tener éxito en la vida y también pueden terminar mal en términos de la espiritualidad. Esto es debido a que las formas de adoración tienen una naturaleza y unas características que sólo permiten a los que tienen voluntades fuertes llevarlas a cabo. En este punto, el ayuno es eficaz en el control de los deseos del alma y en la elevación del espíritu en términos de pureza y sinceridad. Del mismo modo, la consideración del ayuno como un medio de ascetismo y de fortalecimiento del espiritu por parte de las diversas culturas y religiones, a pesar de sus diferentes formas que adquiere en cada una de ellas, es interesante en términos de expresión de este hecho.

Gracias al ayuno, la satisfacción vuelve a entrar en nuestras casas. Una persona que soporta el hambre y la sed debido al ayuno entiende a las personas que están en una situación de necesidad y la importancia de estar contento con lo que uno tiene. Élla no derrocha ya más. La declaración del Mensajero de Allah “Estar contento con lo que uno tiene es un tesoro inagotable” (Bayhaqi , Zuhd , 2:88) resuena en los oídos de los creyentes. Al comprender la importancia de la comida, el hombre se vuelve más agradecido a Dios. Él entiende que la ambición provoca privaciones y el estar contento conduce a la misericordia. La manifestación de las palabras del Mensajero de Allah “Los que economizan no tienen un tiempo difícil a final del mes”. (Ibn Abi Shayba, al-Musannaf, 5:331) se hace visible en su vida.

El ayuno permite al hombre disciplinar su vida con el iftar (la cena para romper el ayuno durante el Ramadán) y el suhur (comida antes del inicio del ayuno al amanecer), la oración de tarawih y otras formas de adoración.

El Ramadán, el mes del ayuno, está lleno de oportunidades y tesoros para que el hombre se vuelva hacia su Señor y pida perdón por sus pecados. Una persona tiene la oportunidad de estudiar más el Corán. Como resultado de la abundancia que el Ramadán trae y su destrucción del velo de los pecados sobre el corazón y el cerebro, el hombre comienza a comprender profundamente algunos versos.

Como limosna ofrecida por el cuerpo, el ayuno contribuye en gran medida al metabolismo al eliminar los componentes nocivos depositados en el cuerpo. En este mes el hombre comienza a considerar su cuerpo como una integridad misteriosa y armoniosa de materia y espíritu que es diferente al de las otras criaturas. De este modo, los cuerpos se renuevan y los cerebros brillan... Nuestros cuerpos se vuelven más saludables confirmando así las palabra del Mensajero de Al-lah: “Ayuna y te volverás saludable”. (Tabarani, Mu'yamu'l - Ausat, VIII: 174; Mundhiri, al-Targuib, 2:206)

El ayuno en Ramadán es un tiempo en el que la gente se llena de esperanza y perdón. El ayuno es un instructor que les enseña a permanecer fuertes frente a los problemas que se presentan súbitamente. El Ramadán es también un mes que concede la oportunidad a nuestros hijos de aprender y practicar la religión en un ambiente de excitación.

El Mensajero de Al-lah dijo que los pecados de aquellos que observan el Ramadán creyendo y esperando la recompensa de Al-lah serán perdonados. (Nasai, Creencia, 21). Del mismo modo, el Profeta dijo dirigiéndose a su Compañero Kab bin Uyra: “¡Oh Kab! La oración es la evidencia que prueba que una persona es un musulmán. El ayuno es un fuerte escudo. El dar limosna limpia los pecados del mismo modo que el agua extingue el fuego. ¡Oh Kab! La carne y los huesos que se forman alimentándose de cosas prohibidas merecen estar en el fuego”. (Tirmidhi, Yum’a, 79).

Hay una conexión firme entre la sabiduría y la comprensión de los decretos de ayuno. El ser conscientes de las normas relativas al ayuno nos dará la oportunidad de ayunar de acuerdo con la Sunnah que el Profeta nos dejó como sabiduría.

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