Anasayfa | 100 Cuestiones y Respuestas Sobre la Creencia

¿Cuál fue la creencia en el Más Allá de muchas comunidades a lo largo de la historia?


Restos de la creencia en el Más Allá han sido hallados en todas las comunidades a través de la historia, ya sea de una forma amplia o más pequeña, aunque no en el sentido islámico.

Los resultados de los investigaciones vinculadas a la historia de las religiones apoya este hecho. No ha habido ninguna nación sin religión en la historia. No ha habido ninguna comunidad sin creencia en el Más Allá, al menos una creencia en la que el espíritu continúa viviendo después de que abandone el cuerpo (1).

Los sarcófagos que datan de miles de años contienen rastros de rituales funerarios y objetos colocados en las tumbas para que sirvieran en el Más Allá (2). Así por ejemplo, la gente en el Neolítico enterraba comida, bebida, armas y otros objetos en las tumbas junto con los muertos (3). En Ur, Mesopotamia, muebles, instrumentos musicales y otros objetos fueron hallados en las tumbas de los reyes, que datan del año 2.250 a. C. Junto con armas, vino y comida, hubo allí también los restos de los soldados que fueron ejecutados para que ellos pudieran servir al rey en el Más Allá (4). En las tumbas de Babilonia, ropas, flechas, botellas de perfume y peines fueron hallados junto con los huesos de una mujer y juguetes junto a un niño (5).

En el Antiguo Egipto había una fuerte creencia en el Más Allá. Los antiguos egipcios enterraban a los muertos de la misma forma que el feto se halla en el útero, es decir, en una posición recostada en la que la barbilla tocaba las rodillas. Esto ha sido interpretado como algo que indica la resurrección, al imitar la postura del feto, en una nueva vida (6).

Algunos escritores que han escrito sobre este tema señalan que la más importante característica que separa a las religiones egipcias de otras religiones es la importancia que aquellas dan al concepto de eternidad y la atención que ellas prestan a sus muertos (7). Según ellos, la vida real comenzaba después de la muerte (8). La información que expresa la creencia en el Más Allá en aquel tiempo es abundante y apoya este punto de vista. Así por ejemplo, según la descripción que existe en las ruinas del Antiguo Egipto, el reino del Más Allá, que estaba dominado por Osiris (9), era muy duro y nadie podía entrar en esta tierra eterna de felicidad fácilmente sin responder muchas preguntas minuciosas y difíciles (10)

Si las buenas acciones sobresalían en este mundo, una persona tendría una buena vida en el Más Allá y si son las malas acciones las que lo hacían entonces él tendría una vida mala. La cantidad de las buenas y las malas acciones estaba determinada por medio del Mizan (Balanza) (11).

Los antiguos egipcios tenían varios libros que describían la situación en el Más Allá. El Libro de los Muertos (12), que consiste en varios textos de magia escritos en los muros de las tumbas, obras inmortales de la poesía del Antiguo Egipto, incluye historias y oraciones relativas al Más Allá (13) y las palabras que debían ser pronunciadas en presencia de un tribunal divino (14). Ellos enterraban incluso este libro con la persona muerta con el fin de que le ayudara (15). En el libro llamado Pirámides, hay algunas fórmulas relativas al destino del rey en el Más Allá; en el libro llamado Ataúdes existen fórmulas que buscan proteger a los muertos de las cosas que les amenacen en el Más Allá y permitirles llevar una buena vida allí (16).

También podemos ver la creencia de la reencarnación entre los antiguos egipcios (17). Según aquellos que tenían esta creencia, cuando las personas, cuyos malos actos sobrepasan a los buenos morían, ellos eran enviadas de nuevo al mundo en cuerpos de animales. Además, los espíritus de las personas buenas regresaban al mundo en sus cuerpos anteriores para un nuevo test después de vivir en el Paraíso durante 3.000 años (18). Se estima que esta creencia es la razón por la cual los antiguos egipcios momificaban los cuerpos muy cuidadosamente y les impedían decaer. Según ellos, el espíritu podía vivir sólo si el cuerpo continuaba existiendo; sólo en ese caso podría el espíritu volver al cuerpo (19). La momificación era considerada como una necesidad de mostrar respeto a los muertos y agradarles, y era también una manifestación de la creencia en la vida después de la muerte (20).

Se declara que una de las evidencias que muestran la importancia que los antiguos egipcios daban a la vida en el Más Allá era la construcción de sólidas tumbas y pirámides (21), pero el hecho de que los egipcios que vivieron en las eras previas enterraran sus muertos en tumbas modestas y que ellos construyeran grandes pirámides sólo cuando su civilización se desarrolló muestra su deseo de ostentación (22).

Esta importancia dada al Más Allá por los antiguos egipcios hizo que algunos historiadores pensaran que la primera nación en creer en el Más Allá en la historia fueron los antiguos egipcios. Uno de los pioneros de esta afirmación fue Herodoto (23). Su declaración de que “los egipcios fueron la primera nación en creer en la eternidad del espíritu” muestra que tal afirmación se remonta a los tiempos antiguos. Es posible ver esta idea también en los autores contemporáneos (24). Sayyid Qutb estaba de acuerdo con ella: “La creencia en la rendición de cuentas en el Más Allá se consolidó en Egipto 1.000 años antes de que la idea del Más Allá calara en cualquier otra nación. Los egipcios creyeron en el Más Allá antes que todos los demás y esta creencia espiritual se difundió entre las otras naciones unos 1.000 años después” (25).

En nuestra opinión, este punto de vista es demasiado categórico y necesita ser matizado. La creencia en el Más Allá se ha encontrado en todos los seres humanos desde el Profeta Adam (Adán) (P) y fue transmitida a los seres humanos a través de los profetas enviados a través de la historia.

Ciertamente, te hemos enviado con la Verdad, como portador de buenas nuevas y amonestador, pues no hay comunidad por la que no haya pasado un amonestador” (35:24). “¡Viajad, pues, por la Tierra y ved cuál fue el final de los desmentidores!” (16:36). Estos versos coránicos expresan este hecho claramente.

Indudablemente, la creencia en la vida después de la muerte, vista frecuentemente en el Antiguo Egipto, se originó en los mensajes divinos transmitidos por los profetas. El Profeta Ibrahim (Abraham) emigró a Egipto, donde residió durante un tiempo, y el Profeta Yusuf (José) también jugó un papel importante en la difusión de esta creencia cuando gobernó Egipto durante un largo periodo de tiempo. "En verdad, yo he dejado de lado las creencias de una gente que no tiene fe en Dios ni en la Otra vida"  (12:37). El verso anterior demuestra claramente que Yusuf transmitió el mensaje de la creencia en el Más Allá a los egipcios.

Mientras explica este verso, Qutb escribió las siguientes frases: "Esa creencia en el Más Allá es mencionada por la lengua del Profeta Yusuf (PB) y esto demuestra que ella fue transmitida oralmente por todos los profetas desde el inicio de la humanidad. Ella no fue incluida en el credo de los hombres con posterioridad, como algunos historiadores de las religiones comparadas afirman. La creencia en el Más Allá fue siempre uno de los elementos esenciales de los auténticos mensajes divinos". (26)

Abu Zahra declaró lo siguiente con respecto al verso anterior: "Es posible ver que la solidez del Mensaje del Profeta Yusuf afectó a los espíritus de los egipcios y esto continuó a través de las generaciones" (27).

De este modo, no es apropiado atribuir una creencia que se extendió por todo el mundo a través de los profetas a una cierta nación o región. Aunque los textos religiosos egipcios de las pirámides de Saqqara, que se remontan a hace 4.000 años, son considerados como los más antiguos que se refieren a la vida después de la muerte (28), esto no significa que los egipcios fueran la primera nación que tuviera una creencia en el Más Allá, ya que, como hemos mencionado, para ello habría que demostrar que los egipcios fueron la primera nación que vivió en el mundo y que ostentó tal creencia. Dado que algo así no ha sido probado, tal afirmación carece de fundamento. En nuestra opinión, los sabios islámicos que mencionaron esta teoría citaron probablemente a Herodoto sin pensar mucho en ello.

La afirmación de que la creenciade los egipcios en el Más Allá se originó debido a sus condiciones de vida fue planteada por algunos investigadores (29), que no tuvieron en cuenta los hechos derivados de la revelación divina.

La característica más obvia del Hinduísmoes la creencia en la reencarnación. Como dijo Biruni, "kalima ash shahada" (Testimonio de fe) es el signo distintivo del Islam, la trinidad está en el Cristianismo y la Shabat está en el Judaísmo. Del mismo modo, la reencarnación es el signo distintivo de la religión hindú. Una persona que no cree en la reencarnación no es considerada como uno de ellos". (30)

Sin embargo, esta creencia no comenzó a existir con los hindúes. Al principio, los hindúes solían creer que el hombre vino al mundo sólo una vez y que el Paraíso aguardaba a las buenas personas y el Infierno, que esta gobernado por Yama, esperaba a las malas (31).

Después de eso, la creencia en la reencarnación entró en el Hinduísmo a través de los textos de los Vedas (32). Según la creencia en la reencarnación, el hombre viene al mundo en el cuerpo de un animal cuando nace de nuevo. Sin embargo, según algunas sectas hindúes, el espíritu regresa únicamente al cuerpo de un ser de una misma especie. El espíritu del hombre vuelve al mundo de nuevo otra vez como hombre y el espíritu de un animal como el de otro animal (33).

En las religiones hindúes, el espíritu que alcanza las bendiciones eternas desprendiéndose de la esfera material se expresa a través de diferentes términos. Se llama "mukti" (emancipación) en el Hinduísmo, "salvación" en el Jainismo y "nirvana" en el Budismo (34).

La ley del karma, que es considerada como la causa de la llegada al mundo de nuevo del espíritu hasta que éste complete su evolución, tiene diferentes formas en las distintas sectas hindúes. En el Jainismo, el karma no es una orden relativa que contempla el retorno para la realización de acciones, sino una cosa material. El karma se mezcla con el espíritu del mismo modo que la leche se mezcla con el agua. No abandona al hombre hasta que éste purifica su espíritu y se aleja de los deseos mundanos. Él hace que el espíritu regrese al mundo una y otra vez (35).

En lo que se refiere al Budismo, éste parece más bien un sistema de pensamiento filosófico que uno religioso. Ha sido declarado incluso que Buddha se alejó de la idea de la creencia en Al-lah y, de este modo, cambió el significado de nirvana, que significa “la unión con Al-lah”. De este modo, el nirvana ha sufrido cambios históricos. En el período que siguió, el nirvana fue definido como el espíritu que purifica el alma y que sube hasta el mayor nivel de limpieza espiritual impidiendo todos los deseos materiales y produciendo en última instancia su liberación del ciclo kármico (36).

Si comprendemos que existe la creencia de la pre-eternidad del Universo, que no tiene principio ni fin en el Budismo, (37), podemos entender mejor que es fácil negar a Al-lah en tal sistema de creencia.

Cuando comparamos el antiguo Egipto y las religiones hindúes, vemos que ellas tienen una creencia espiritual en el Más Allá, pero los antiguos egipcios mostraron un gran cuidado en proteger los cuerpos de los muertos. La creencia en el Más Allá se extendió en las religiones hindúes, pero era muy limitada en el antiguo Egipto. Ella era sólo válida para los faraones porque cuando los egipcios, que consideraban a estos últimos como deidades vivientes, los veían fallecer, ellos afirmaban que sólo el cuerpo había muerto y que el espíritu era transferido al cuerpo de uno de sus hijos y nietos como otro faraón (38).

Las religiones hindúes se parecen a las religiones divinas en lo que se refiere a la eternidad del espíritu y a la recompensa por las acciones, pero difieren de estas últimas en que buscan la recompensa en este mundo (39). Las religiones hindúes que tienen la creencia en la reencarnación buscan el Más Allá y la vida eterna en este mundo.

El hecho de que las maldiciones hindúes también tengan la creencia en el Paraíso y el Infierno, lo que parece contrario a la reencarnación (40), puede ser visto como un resto de su antigua religión de los primeros períodos (41).

Se ha manifestado que la creencia en el Paraíso y en el Infierno fue fuerte entre los antiguos egipcios y débil entre los hindúes y que gradualmente desapareció dentro y alrededor de China. Los antiguos chinos creían que cuando los espíritus abandonaban los cuerpos, ellos continuaban con sus familias en este mundo y, por tanto, ellos adoraban a los espíritus de sus ancestros y les ofrecían sacrificios (42), pero es más apropiado no considerar esta idea válida para el conjunto de esta vasta tierra. Se declara por ejemplo en el verso 24 de la Sura 35 (Fatir) que fue enviado un profeta a cada nación. De este modo, no puede decirse que no existiera una creencia en el Paraíso y el Infierno en un país tan grande y con una población tan elevada. El hecho de que algo no haya sido determinado no implica que no exista. En realidad, en el Libro de los Muertos de los tibetanos, los estadios que el espíritu atraviesa después de la muerte física y las fases por las que la persona pasará necesitan ser analizados en detalle (43).

Se dice que Confuciono abordó el tema del Más Allá sino que trabajó para este mundo. La siguiente declaración se le atribuye: "No podemos servir a los seres vivos suficientemente. ¿Cómo podemos servir a los muertos? ¿Cómo podemos conocer la muerte?" (44). Según lo que ha sido narrador de él, él dijo "es mejor no tratar de averiguar si hay vida después de la muerte o no porque si supiéramos que los muertos viven, sus hijos que los aman intentarían cometer suicidio. Y si supiéramos que no viven, algunos hijos ingratos mostrarían una falta de respeto hacia sus padres (!) (45).

En el Sintoísmo, existe la costumbre de adorar a los espíritus de los muertos. Estos espíritus llamados "kami" son deificados y se cree que ellos lo gobiernan todo. (46).

En las antiguas religiones de Irán, existía la creencia en el Paraíso y el Infierno, en el Juicio y la Balanza, en el Puente llamado Sinvat y en la separación entre los espíritus buenos y malos (47). En Avesta, el libro de los zoroastrianos, la resurrección de los cuerpos juega un importante papel (48). Según las enseñanzas de Zaratustra, "en final del mundo, los muertos se levantarán y cada criatura será recompensada o castigada por lo que hizo. El ángel de la oscuridad irá a la tierra oscura con aquellos que le siguen y el ángel de la luz irá a la tierra luminosa con aquellos que le siguen, a la tierra de la felicidad donde ningún mal les alcanzará" (49). Esta creencia constituye la huella de una auténtica religions divina (50).

Aqqad cree que "los persas probablemente combinaron el credo hindú en lo que se refiere al fin del mundo y el credo egipcio con respecto a la obligación del espíritu de rendir cuentas por lo que hizo y al peso de las acciones para obtener una recompensa o un castigo" (51). Este autor manifiesta que los persas se vieron influenciados por los egipcios y los hindúes con respecto a la creencia en el Más Allá. Sin embargo, se trata de una tesis débil. La idea de influenciar o ser influenciado en lo que se refiere a la actuación de una u otras religiones similares no constituye un enfoque valido en el Islam. Según el punto de vista islámico, tales similitudes se originan en el hecho de que Al-lah envió profetas con las mismas creencias a todas las naciones. Después, algunas de estas creencias trasmitidas por los profetas fueron distorsionadas y, de este modo, aparecieron las diferencias (52).

A diferencia de muchas otras religiones, el Más Allá en el sistema de creencia de los persas es una creencia fija, adoptada por todos los grupos, aunque existen algunas diferencias en las descripciones y en las propiedades (53).

Los sabeoscreían en el Último Día y en el Más Allá. Según su creencia, un ángel enrollaría el cielo, el sol y la luna serían destruídos y la luz de las estrellas desaparecería (54). Los buenos espíritus pasarían las barreras muy rápido y serían elevados hasta el reino de la luz después de lo cual ellos serían pesados en la balanza de Abatur. Los malos espíritus quedarían atrapados en varias barreras y serían castigados y torturados. Después permanecerían en el mar de Suf el suficiente tiempo para ser purificados de sus pecados y ellos serían luego aceptados en el reino de la luz. Aquellos que se mostraran totalmente contrarios a las enseñanzas divinas nunca serían elevados al reino de la luz (55). En Sol Ginza, la segunda parte principal del mayor libro de los sabeos llamado Ginza, sólo los temas del espíritu, la salvación del mismo y su elevación al reino de la luz (escatología) son abordados (56). La secta Harraniya de los sabeos cree en la reencarnación (57).

Los antiguos habitantes de Mesopotamia (sumerios, asirios y babilonios)creían que los actos realizados en este mundo serían recompensados o castigados en el Más Allá (58).

Los hititasquemaban a los muertos y ponían algunos objetos en sus tumbas, lo que indica que ellos tenían también una creencia en el Más Allá peculiar a ellos (59).

Según los antiguos turcos altaicos, Dios luchará con su hijo al final del mundo y Él ganará. Él estará sólo en el mundo y luego resucitará a todos los cuerpos muertos (60).

La eternidad del espíritu juega un papel importante en la mitología griega(61). Sin embargo, el punto de vista de los griegos sobre el Más Allá era pesimista. Ellos creían que los muertos se reunirían bajo tierra en el Hades (62), un lugar frío y polvoriento. A pesar de los esfuerzos de la iglesia cristiana, esta creencia sobre los muertos que se reúnen bajo tierra todavía está vigente entre algunos griegos del medio rural (63). Junto con este enfoque pesimista, ellos también creían en el Elíseo, donde las personas buenas se reunían después de la muerte y que estaba en este mundo. Se trataba de una tierra de eterna felicidad y continaa primavera (64).

Los antiguos romanos creían en la existencia de una persona llamada Sharon, que llevaría las almas de los muertos hasta el otro mundo. Ellos ponían dinero en la boca de los cuerpos porque Sharon trabajaba a cambio de dinero. Cuando el cadáver era llevado a su enterramiento, la gente llevaba retratos de la persona muerta y de sus antecesores delante del feretro. Cuando el funeral terminaba, los oráculos salpicaban con algo de agua a los asistentes y las enviaban de vuelta (65).

En las antiguas religiones americanas, la creencia en la vida después de la muerte jugó también un importante papel. Para los aztecas, el estado del hombre después de la muerte estaba basado en la forma en que había fallecido. Los incastenían la costumbre de momificar a sus muertos (66).

La mayoría de las tribus indias norteamericanoscreían que los espíritus de los muertos vivían en otra dimensión que podía interactuar con este mundo. Además, los indios norteamericanos creían que los animales continuaban viviendo después de la muerte física, al igual que sucede en algunas otras culturas (67).

Los aborígenes, los nativos de Australia, tienen una fuerte creencia en la vida después de la muerte. Las primeras obras de arte excavadas en las rocas del norte de Australia expresan que la muerte no es en fin (68).

De los ejemplos que hemos dado se desprende que las religiones que dominaron varias regiones del mundo que estaban muy alejadas unas de la otras creían en la vida después de la muerte. Ésta ha sido una creencia compartida por el conjunto de la humanidad. El hombre no ha considerado la muerte como el fin ni ha creído que todo termina con ella.

En algunas religiones, encontramos creencias en aspectos como el último día, la responsabilidad por los actos, la balanza (mizan), el puente (de Sirat), el paraíso y el infierno, que son mencionados en el Corán, aunque existen grandes diferencias en su descripción. En religiones es como el Hinduismo y el Budismo, en las que se cree que este mundo es continuo, la vida eterna es buscada en él. En las antiguas religiones de China y Japón, de las que se cree que no tienen una creencia en el Más Allá, se consideraba que al menos el espíritu (69) no moría y continuaba existiendo.

Estas creencias relativas a la vida después de la muerte se han ido conociendo como resultado de las investigaciones. Ellas podría ser rastros de una creencia anterior en la historia. Sin embargo, podemos decir que el ansia de vida después de la muerte y la creencia de que al menos el espíritu continúa viviendo después de ella han sido constantes en todas las naciones y épocas.

Los rastros de esta creencia son vistos en todas las religiones, ya sea de una forma fuerte o débil. Esto demuestra que cada nación tuvo un profeta y que ellas no fueron dejadas sin un guía. El hecho de que existan diferentes formas en la creencia se deriva del hecho de que los mensajes transmitidos por los profetas fueron distorsionadas durante el transcurso del tiempo. Otra de las razones por las que la creencia en el Más Allá varía de religión a religión es el hecho de que el hombre imagina diferentes cosas para un reino que no ha visto y compara los seres del Más Allá a los de este mundo y crea falsas analogías.

El deseo del hombre juega un papel importante en la continuación de esta creencia. El hombre ha buscado siempre la inmortalidad y ha sentido la necesidad de creer en el Más Allá. Él creyó en este último de una forma legendaria cuando no había oído y aprendido cómo es la vida real en el Más Allá, según enseña el Islam.

Notas:

[1]. Hançerlioğlu, p. 26.
[2].  Raymond A. Moody Jr.Ölümden Sonra Hayat, trnsl by Gönül Suveren,  2nd imp. İnkılap ve Aka Publ., Estambul, 1983, p. 21; M. Ali Aynî.Hayat Nedir, Ahmet Sait Printing House, Estambul, 1945, p.61.
[3]. James Thayer Addison,La Vie Après La Mort Dans Les Croyances de L'humanite, Paris, 1936, p. 26.
[4]. Jenny Randles-Peter Hough,Öteki Dünya,trnsl by M. Harmancı,Say Publ., Estambul, 1994, p. 15-16.
[5]. Addison, p. 27.
[6]. Farajullah Abdulbari Abu Ataillah.al-Yawmu'l-Akhir bayna'l-Yahudiyyati wa'l-Masihiyyati wa'l-Islam, 2nd imp., Daru'l-Wafa, al- Mansuriyya, 1992, p. 30-31.
[7]. Abu Ataillah, p.29-30.
[8]. R. Emmanuel, Hint Yunan ve Mısır Mitolojilerinde Gizemli Bilgilerin Kaynakları, Ruh ve Madde Publications, Estambul, 1995, p. 23
[9]. Addison, p. 74; R. Emmanuel,  p. 26
[10]. Addison, p. 31.
[11]. Sayyid Qutb.Kur'an'da Kıyamet Sahneleri, trnsl by P. Ateş, 2nd imp., Ankara, nd., p.21-22.
[12]. Addison, p. 74, 115; Talat Sait Halman. Eski Mısır'dan Şiirler, 2nd imp, Estambul, 1995, p. 52.
[13]. ibid, p. 25.
[14]. Muhammad Abu Zahra, ad-Diyanatu'l-Qadima, Daru'l-Fikri'l-Arabi, Kuwait, nd., p.16.
[15]. Randles-Hough, p. 15.
[16]. Challege Felicien.Dinler Tarihi, trnsl by, P. Tiryakioğlu (no printing place or date) p. 32.
[17]. Abdulaziz as-Saalibi. Muhadarat fi Tarikhi'l-Madhahibi wa'l-Adyan, Beirut, 1985,p. 55.
[18]. Hançerlioğlu, p. 45-73.
[19]. Abu Zahra, p.17.
[20]. Haluk Hacaloğlu, Hayat, Ölüm ve Ötesi, Ruh ve Madde Publications, Estambul, 1996, p. 96
[21]. Muhammad Ahmad Abdulqadir. Aqidatu'l-Ba'th wa'l-Akhira fi'l-Fikri'l-Islami, Daru'l-Ma'rifati'l-Jamiiyya, Alejandría,1986 p. 29.
[22]. Abu Ataillah, p. 31.
[23]. Herodoto viajó a Egipto en el s. V a. C.  (Halman, p. 30).
[24]. Ver Abu Ataillah, p. 33.
[25]. Qutb, Kur'an'da Kıyamet Sahneleri, p. 27.
[26]. Qutb, fi Zilali'l-Qur'an, Daru'sh-Shuruq, Beirut, 1980, IV, 1988, Estas declaraciones de Qutb muestran que él abandonó su juicio previo con respecto al tema. Su libro de interpretación fi Zilali'l-Qur'an, en el que estas declaraciones están contenidas, comenzó a ser escrito cuatro años después de su libro llamado Mashahidu'l-Qiyama fî'l-Qur'an, que fue traducido al turco como Kur'ân'da Kıyamet Sahneleriand it continued for long years. (Ver Salah Abdulfattah al-Khalidi, Sayyid Qutb mina'l-Mîlad ila'l-Istishhad, Daru'l-Qalam, Damasco, 1991, p. 533, 544).
[27]. Abu Zahra, p. 8.
[28]. Randles-Hough, p. 13.
[29]. Abu Ataillah, p. 32.
[30].  ibid, p. 41 ( Abu'r-Rayhan b. Ahmed al-Biruni, Tahqiqu ma li'l-Hind.  1983, quoted from p. 39)
[31]. Randles-Hough, p. 19; Addison, p. 248.
[32]. Jawhary, X, 2. part, p. 25.
[33]. Ahmad Chalabi. Adyanu Hindi'l-Kubra, Maktabatu'n-Nahda, El Cairo, 1976, 4th imp.,p.178.
[34]. ibid. p.117.
[35]. ibid. p.116.
[36]. ibid. p.161.
[37]. ibid. p.165.
[38]. Abdulfattah al-Fawi. Aqidatu'l-Maad bayna'd-Din wa'l-Falsafa, Daru'l-Uruba, Kuwait, p. 42.
[39]. Chalabi. Adyanu Hindi'l-Kubra, p. 64.
[40]. Günay Tümer- Abdurrahman Küçük,Dinler Tarihi, Ocak Publ., Ankara, 1988 p. 240; Randles-Hough, p. 21; Abu Ataillah, p. 44.
[41]. Abu Ataillah, p. 45.
[42]. Abu Zahra, p. 90.
[43]. Ver Kazi Dawa Samdup, Tibet'in Ölüler Kitabı, trnsl by. Suat Tahsuğ, Ruh ve Madde Publications, Estambul; Ver also, A. Moody,  p.123, 124, 126.
[44]. Abu Zahra, p. 90-91.
[45]. Felicien, p.83.
[46]. ibid., p. 91.
[47]. Addison, p. 155-156, 226; Qutb, Kur'an'da  Kıyamet Sahneleri, p. 28-29; Ekrem Sarıkçıoğlu. Dinler Tarihi, Bayrak Publ., 1983 p. 113; Tümer- Küçük,  p. 240-241.
[48]. Addison, p. 155.
[49]. Saalibi, p. 66.
[50]. Abu Ataillah, p. 47-48.
[51]. ibid., p. 46  (al-Aqqad.Allah, Kitabun fi Nash'ati'l-Aqidadeti'l-Islamiyya, citado de p. 88)
[52]. ibid., p. 46.
[53]. Fawi, p. 50.
[54]. Sarıkçıoğlu,  p. 118.
[55]. Ver Şinasi Gündüz, Sabiiler Son Gnostikler, Vadi Publ. Ankara, 1995, p. 130-137.
[56]. Gündüz, p. 55.
[57]. Muhammad ed-Dibaji, "as-Sabiatu man hum wa ma hiya Juzuruhum", al-Arabi, issue: 398, p.186. Él declara que los sabeos mencionados en el Corán son el grupo de Mindaiyya (ibid).
[58]. Sarıkçıoğlu, p. 33.
[59]. ibid, p. 56.
[60]. ibid, p. 98.
[61]. Ver Addison, p. 125.
[62]. Los antiguos griegos también llamaron a este lugar "Los Campos Elíseos". Esta creencia de que los muertos viven bajo el suelo está presente en muchas naciones. Los babilonios llamaron Aralu a este lugar, los judíos Sheol, los romanos el Tártaro y los egipcios Amenti.(Ver Addison, p. 71-72; Hacaloğlu, p. 74)
[63]. Addison, p. 73.
[64]. Addison, p. 81-82; Randles- Hough, p. 17.
[65]. Saalibi, p. 98.
[66]. Sarıkçıoğlu,  p.102.
[67]. Randles- Hough, p. 29, 37.
[68]. Randles- Hough, p. 27-28.
[69]. En general, toda la humanidad creía que el espíritu era algo que no podía ser visto y tocado y que era un ser como el viento o el vapor. (Ver Addison, p. 12).

Veysel Güllüce (Prof.Dr.)

Share this