Anasayfa | 100 Cuestiones y Respuestas Sobre la Creencia

¿Cuáles son las pruebas de la existencia del Más Allá?


Existen muchas evidencias relativas a la existencia del Más Allá. La tierra es una de ellas.

“¡Y mira las huellas de la misericordia de Al-lah, cómo vivifica la tierra después de muerta! Tal es, en verdad, el Vivificador, de los muertos. Es omnipotente”. (30:50)

Con el verso de arriba se nos dan ejemplos de hechos que vemos con nuestros propios ojos y el tema es hecho así más fácil para nuestra comprensión.

La primavera viene después del invierno. ¿No son los miles de millones de plantas y animales que mueren en otoño y permanecen desaparecidos durante el invierno y son resucitados en primavera los mejores ejemplos de la vida después de la muerte? El número de seres vivos resucitados en la primavera en un año es miles de veces mayor que todos los seres humanos que vivieron desde el tiempo de Adam (Adán), el primer hombre, hasta el Día del Juicio. El número de todos los seres humanos no alcanza al número de moscas creadas en la primavera de un solo año.

Cada año, 300.000 especies de plantas y animales son resucitadas. Cada especie tiene miles de millones de individuos. La mosca es sólo una especie más de entre las 300.000. Todo esto tiene lugar ante nuestros ojos.

Los códigos de las plantas que mueren en otoño cada año son colocados dentro de sus semillas y son mantenidos allí. En primavera, las plantas despiertan cuando las semillas son repartidas por el suelo. Al-lah, que mantiene el código de una simple criatura en sus semillas, guardará, sin duda, el espíritu del hombre, que es Su más valiosa criatura, y le resucitará en el suelo del Lugar del Encuentro.

La semilla que cae en el suelo se descompone y se rompe en partes, pero ella forma el primer paso de una nueva vida, de la resurrección. Del mismo modo, cuando el cuerpo humano es enterrado en la tierra, cuando muere, el principio de una nueva vida comienza cuando se descompone. Al-lah, que tiene el poder de hacer cualquier cosa, que resucita a miles de millones de seres vivos en la primavera tan fácilmente como despierta a las personas que están dormidas, despertará sin duda a todas las personas en el Día de la Resurrección. Él prometió que lo haría y Él es capaz de cumplir su promesa.

La existencia del Más Allá y la Resurrección es algo más seguro que la llegada de la mañana y la próxima primavera. El Ser que es capaz de crear hoy es definitivamente capaz de crear mañana. El Ser que crea las plantas y los animales que vemos este año será capaz de resucitarlos en la próxima primavera. Aunque las células del cuerpo humano sean transferidas a otros seres y funcionen allí, las células de todos los seres humanos serán creadas de nuevo en el Día de la Resurrección.

El deseo de existir eternamente que poseemos de forma inherente y el deseo de no ser nunca inexistentes son evidencias de la existencia del Más Allá. Al-lah nos proporciona agua para satisfacer la necesidad de beber que Él nos dio. Él creó el sustento que nosotros comemos y generó la necesidad de alimentarnos que nos es inherente. Es Al-lah el Que creó el sentimiento de no estar satisfechos con esta vida limitada y la necesidad de vivir eternamente, es decir, la necesidad del Más Allá en el hombre.

Al-lah, que nos da agua para aplacar la sensación de sed y comida para aplacar la sensación de hambre ha creado definitivamente el Más Allá para atender a nuestra necesidad de vivir eternamente. Si Al-lah no hubiera querido darnos un medio de atender a esta necesidad no nos la hubiera creado. Al-lah, que nos ha proporcionado agua para satisfacer la necesidad de beber, no nos hace experimentar una necesidad sin atenderla. Dado que Al-lah nos hace querer el Más Allá, Él, con toda seguridad, nos lo proporcionará.

Él hombre, que experimenta el sueño, que es el hermano menor de la muerte, cada noche, y que despierta cada mañana como si hubiera sido resucitado, puede ver virtualmente en esto signos del Día del Juicio y de la Resurrección.

“Tan razonable, necesario y seguro es que la mañana seguirá a la noche como lo es que la Mañana de la Resurrección seguirá al Reino Intermedio”. (Sözler – Palabras)

Las indicaciones de esa vida siempre entrañan una señal para nosotros. Sin embargo, lo que importa aquí es creer en el Más Allá y aceptarlo antes de ir allí, y creer en el sol antes de que comience a salir. ¿Acaso tiene alguna importancia y significado el que creamos en la existencia del sol después de que salga? Una luz de ese sol está impresa en nuestro espíritu: la necesidad de vivir eternamente.

Badiuzzaman Said Nursi señala que este deseo es en sí mismo una evidencia de la existencia del Más Allá:

“Si Él no hubiera querido proporcionarnos una vida eterna, no nos habría creado el deseo de obtenerla. Si el Ser que nos creó no hubiera querido que viéramos este mundo ¿acaso nos habría equipado con ojos en el útero? ¿Acaso nos habría proporcionado oídos si Él no hubiera querido que escucháramos estos sonidos maravillosos? Sí, la mayor evidencia de la existencia del Más Allá es el deseo de vivir eternamente que ha sido impreso en el espíritu del hombre.

“Ybusca, con lo que Dios te ha otorgado, la Morada de la otra vida y no olvides tu parte de esta vida”. (28:77)

Una persona que persiga lo bajo y malvado a lo largo de su vida y que se acostumbre a las cosas bajas y malvadas y las busque, no podrá buscar el Más Allá. Los altos ideales, los atributos supremos y la elevada ética van desapareciendo gradualmente de su espíritu.

Existe también un estado que es el opuesto. Una persona realiza progresos en la creencia y quiere encontrar cada vez más a su Señor. Cuando reúne más capital para el Más Allá, comienza a querer alcanzarlo más. Un estudiante que piensa en el futuro y en el estatus que desea alcanzar no presta mucha atención a los patios, clases, cafeterías y pupitres de la escuela. Del mismo modo, el amor de tal persona hacia este mundo decrece gradualmente en su corazón. Ninguna persona que reflexione puede considerar posible que la vida comience y termine en este mundo.

¿Acaso no reflexionan en su interior que Dios no ha creado los cielos y la Tierra y lo que hay entre ambos sino con la Verdad y por un plazo determinado? Pero lo cierto es que mucha gente no cree en el encuentro con su Señor”. (30:8)

Después de la Ascensión (Miray), el Profeta (PB) describió el reino del Más Allá a sus Compañeros de la siguiente manera:

“No existen ojos que hayan visto nada igual, ni orejas que hayan oído nada igual y nadie que haya imaginado nunca algo así”.

El Paraíso no puede ser descrito mejor que con esta declaración, ya que esta descripción es la de una persona que lo ha contemplado.

“Muéstranos la fuente y el origen de estos ejemplos y sombras que nos has mostrado”.

Es posible entender la declaración de Badiuzzaman Said Nursi del siguiente modo: este mundo es un lugar de copias y sombras. La fotografía de un hombre es mucho más pequeña que su propio cuerpo; del mismo modo, su estatus en el Paraíso es mucho mejor que el de este mundo. El Paraíso es un lugar incomparablemente mejor que este mundo. Allí, incluso los árboles obedecen reglas, mientras que en este mundo los humanos no lo hacen. Además, la mente dice: “Tiene que ser así”.

La promesa de Al-lah con respecto a este asunto es la mayor evidencia y es suficiente por sí misma. Los milagros del Corán son también pruebas de la existencia del Más Allá.

¿Acaso es posible que Al-lah decepcione a Sus siervos que creen en Su promesa, que creen que es muy fácil para Al-lah el crear, que se se vuelven hacia Él y que quieren que Él les proporcione el Más Allá? ¿Es posible que Él confirme las creencias de aquellos que no creen en Su promesa, que no consideran posible que Al-lah cree el Más Allá, que se muestran negligentes hacia Al-lah, que Le niegan y que se burlan de aquellos que se vuelven hacia Al-lah? Esto es totalmente imposible. Todo lo que podemos ver muestra que Al-lah es digno de confianza y que Él nunca romperá Su promesa. El decir mentiras se origina en el hecho de ser débil e incompleto. Es imposible considerar a Al-lah incompleto y débil.

La base de las dudas con respecto a la existencia del Más Allá durante el período del Profeta (PB) y en el período posterior a Él estaba constituida por la cuestión: “¿Puede Al-lah crear el Más Allá?”. Éste es el punto principal a considerar en lo que respecta a la existencia del Más Allá y el Corán responde a esta pregunta de forma concisa, clara y muy convincente:

“¿Acaso no ve el ser humano que le hemos creado de una gota y en cambio él es un discutidor permanente, siempre en abierta oposición? Y, olvidando su creación, Nos pone ejemplos diciendo: “¿Quién dará vida a los huesos revistiéndolos de carne?” Di: “Les dará vida el mismo que les creó por primera vez y que conoce a toda la creación”. (36:77-79)

“¡El mismo que los creó por primera vez!”. El conocer que Al-lah nos creó es una prueba suficiente para comprender la existencia del Más Allá y qué fácil es para Al-lah crearlo. Será suficiente para nosotros el examinar el Universo y entender con qué perfección Al-lah lo creó a fin de comprender lo fácil que resultará para Él el crear el Más Allá.

Y dicen: “¿Acaso cuando seamos sólo huesos y polvo, vamos a ser creados nuevamente?” Di: “Aunque piedras o hierro o cualquier sustancia que os parezca difícil!” Dicen: “¿Quién nos hará regresar?” Di: “El mismo que os creó la primera vez.” (17:49-51)

Es muy fácil para Al-lah crear el universo. Es una promesa de Al-lah. Además, ésta es nuestra mayor necesidad. Cientos de versos del Corán nos dan la buena nueva insistentemente sobre el Más Allá. Dado lo fácil que es para Al-lah el crear el Universo, el negar que pueda hacer lo mismo con el Más Allá resulta sorprendente. Al-lah es el creador del hombre y Él sabe cómo el cuerpo humano se descompone dentro de la tierra. Al-lah no olvida la primera creación del hombre cuando el suelo descompone al cuerpo humano.

“¿Acaso cuando estemos muertos y seamos polvo…? Ése es un retorno lejano.” Ciertamente, Nosotros sabemos lo que la Tierra disminuye de ellos. Y junto a Nosotros hay una Escritura protectora”. (50:3-4)

Al-lah almacena todo el conocimiento sobre el cuerpo humano en una simple célula. Cuando el Corán nos dice que podemos entender la existencia del Más Allá mirando a nuestra propia creación, atrae nuestra atención sobre la forma en que Al-lah crea. En los capítulos en que examinamos los milagros del Corán, vemos que la mayor parte de ellos muestran la perfección de la creación de Al-lah en el Universo. Las células de nuestro cuerpo mueren constantemente y unas nuevas son creadas. Ni siquiera una sola célula de nuestro cuerpo es la misma que las células que existían el día en que nacimos.

La comida que injerimos hoy es una parte de nuestro cuerpo y reemplaza a las partes que mueren. Los átomos como el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno, el oxígeno, el fósforo y el sulfuro, que son los bloques de construcción de nuestro cuerpo, siempre entran y salen de él mientras vivimos y luego pasan a la tierra. Sin embargo, nuestro yo esencial y espiritual, que llamamos “alma” o “espíritu”, no cambia y continúa siendo el mismo.

Al-lah crea nuestro cuerpo material renovándolo constantemente, incluso cuando estamos vivos. Al-lah, que conoce como la tierra destruye nuestro cuerpo y cómo fue el origen de nuestro cuerpo, nos ha prometido crearnos otra vez. Dado que esto es una promesa fácil de cumplir y dado que ella es la promesa de Al-lah, ello tendrá lugar. Muchos versos del Corán atraen nuestra atención hacia la creación del Universo y la de la Tierra y las muestran como evidencia de la creación del Más Allá y la resurrección después de la muerte.

“¿Acaso no ven que Dios, que ha creado los cielos y la Tierra y que no ha tenido limitaciones para crearlos, es capaz de dar vida a los muertos? Así es. En verdad, Él tiene poder para hacer cualquier cosa”. (46:33)

Las enormes creaciones de gran duración y alcance en el Universo y el gran número de especies de seres vivos nos muestran que es tan fácil para Al-lah crear un gran número de seres vivientes como lo es el crear un solo individuo.

“Vuestra creación y resurrección no es sino como la creación de un solo ser. En verdad, Dios todo lo oye, todo lo ve”. (31:28)

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