Anasayfa | 100 Cuestiones y Respuestas Sobre la Creencia

¿Cuáles son las ventajas de la creencia en el Más Allá para la sociedad y los individuos?


La creencia en el Más Allá es uno de los puntos esenciales del credo islámico. Según el Islam, existe un Día del Juicio en que todos serán llamados a dar cuenta de sus buenas acciones y de sus malas acciones ante un tribunal divino y allí ellos van a ser castigados o recompensados.

El verso 28 de la Sura Al Baqarah dice:

“¿Cómo podéis no creer en Dios, cuando estabais muertos y Él os dio la vida; luego os hará morir y después os hará vivir (nuevamente), tras lo cual retornaréis a Él?”.

La creencia en el Más Allá es la primera condición para vivir una vida pacífica y feliz en este mundo. Aquellos que no creen en el Más Allá son pobres personas que no conocen ningún valor moral y que socavan la paz y la seguridad de la sociedad y los individuos. En las sociedades donde la gente no tiene fe o tiene una fe débil, todo tipo de acciones perversas, como la mentira, el robo, la fornicación, el asesinato y la inmoralidad pueden ser realizados libremente; y tales sociedades eventualmente colapsan.

La humanidad desea la inmortalidad, quiere alcanzar la eternidad con sus seres queridos y ama las buenas acciones y la belleza. Vemos que el espíritu busca la eternidad y puede satisfacer sus pensamientos sólo a través de ella. La creencia en la eternidad proporciona alegría a una persona que ha perdido a un ser querido, ya que ella cree y sabe que va a vivir con él eternamente algún día. Uno sólo puede hallar la fuerza para soportar el dolor derivado de todos los acontecimientos negativos, la crueldad, la la injusticia, las enfermedades incurables y los problemas que encuentra en este mundo en la creencia en el Más Allá. Cuando una persona es objeto de un abuso su mayor consuelo es pensar que todos los que lo han perpetrado serán castigados en el Más Allá por lo que han hecho. Esto es también un refugio para aquellos que están discapacitados desde el nacimiento y que soportan esta minusvalía con la ayuda de la creencia en el Más Allá, porque saben que serán allí recompensados.

Alguien que cree en el Más Allá sabe que va a ser llamado a rendir cuentas por sus acciones, ya sean grandes o pequeñas, y que va a ser castigado o recompensado al final. Y, de este modo, él lleva su vida de acuerdo a esta creencia.

En la Colección Risale-i Nur, sólo cuatro de los cientos de pruebas sobre la vida en el Más Allá son importantes y esenciales en la vida social e individual y constituyen la base de la felicidad y la perfección:

La Primera Prueba: Es sólo gracias al pensamiento en el Paraíso que los niños, que forman casi la mitad de la humanidad, pueden soportar las muertes que se producen a su alrededor y que les parecen algo muy doloroso y aterrador. Esta  creencia refuerza la moral de estos seres débiles y delicados. Gracias al pensamiento en el Paraíso, ellos encuentran esperanza y consuelo en sus espíritus débiles y vulnerables, predispuestos a llorar. De este modo, ellos pueden vivir felizmente.

Así, un niño que piense en el Paraíso puede decir: “Mi pequeño hermano o amigo ha muerto y se ha convertido en un pájaro en el Paraíso. Él está volando allí y puede vivir de forma más feliz que nosotros”.

Las muertes frecuentes de otros niños o de adultos ante sus infelices ojos destruyen toda su resistencia y moral, haciendo que sus sutiles facultades, tales como sus espíritus, corazones y mentes, sufran. Ellos experimentarán un fuerte declive físico o enloquecerán por el sufrimiento y el miedo.

Segunda Prueba: Es sólo a través de su vida en el Más Allá que los ancianos, que forman una gran parte de la humanidad, pueden soportar la proximidad de la tumba y consolarse con el pensamiento de que sus vidas, a las cuales ellos están firmemente aferrados, pronto se extinguirán y su bello mundo llegará a su fin. Sólo la esperanza de la vida eterna puede hacer frente a la enorme desesperación que ellos sienten en sus espíritus.

Es sólo con la esperanza de la vida eterna que ellos pueden responder a la fuerte angustia que ellos sienten en sus espíritus, similares a los de los niños, debido al pensamiento de la muerte. Esos padres y madres ansiosos, tan merecedores de la compasión y de la tranquilidad y paz de espíritu, sentirían, en otro caso, una terrible ansiedad y desasosiego en sus corazones y este mundo se convertiría para ellos en una oscura prisión y la vida en un tomento angustioso.

La Tercera Prueba: Sólo el pensamiento del Infierno frena las turbulentas emociones de los jóvenes, que constituyen el elemento más vigoroso de la vida de la sociedad, y sus violentos excesos. Él les frena en lo que se refiere a cometer agresiones y destrucciones y asegura que la vida de la sociedad continúe siendo tranquila. Si no fuera por el temor al Infierno, estos jóvenes bebedores buscarían satisfacer sus deseos en base al principio de “El poder determina lo correcto”, convertirían el mundo de las personas débiles e indefensas en un infierno y harían caer el elevado género humano hasta una situación de animalidad.

Si echamos un vistazo al mundo de hoy, ¿cómo podemos explicar la terrible situación en la que la humanidad ha caído? ¿No sería el mundo un lugar más habitable si la gente creyera que ellos tendrán que dar cuenta por lo que han hecho aquí, en un contexto en el que hay guerras, delitos e injusticias en todas partes, y si la creencia en el Más Allá prevaleciera? En tal caso, las comunidades que quieran disfrutar de seguridad y paz deberían convertir la creencia en el Más Allá en dominante en su seno.

Cuarta Prueba: El centro más global de la vida mundana del hombre y un paraíso, refugio y fortaleza de felicidad en este mundo es la vida familiar. El hogar de una persona es un pequeño mundo para ella. Y la vida y felicidad de su hogar y de su familia son posibles gracias a la existencia de un respeto genuino, lealtad, sinceridad, ternura, compasión y espíritu de sacrificio. Este auténtico respeto y bondad genuinos pueden ser sentidos gracias a la actuación de los miembros de la familia, que sienten un compañerismo y amistad, y su creencia en que las relaciones parentales, fraternales y amistosas que han establecido en esta vida continuarán durante toda la eternidad.

Uno dice, por ejemplo: “Mi esposa será mi compañera constante en un mundo eterno y en la vida eterna. No importa si ella es ahora vieja y fea, porque ella tendrá allí una belleza inmortal”. Él se dirá a sí mismo que será tan amable y devoto hacia su pareja como pueda por causa de su compañerismo eterno y tratará a su anciana esposa de forma amorosa y atenta como si ella fuera una bella hurí. La esposa hará lo mismo con su viejo marido y le mostrará un respeto, sinceridad y lealtad.

Una relación que fuera a acabar en una eterna separación después de una hora o dos de encuentro haría que ella sólo produjera sentimientos superficiales, temporales, fingidos y similares a los animales, una falsa compasión y un respeto artificial. Al igual que sucede con los animales, el egoísmo y las emociones prevalecerían sobre el respeto y la compasión, transformando la vida en un infierno.

No podemos nombrar un guardián para todo el mundo, pero podemos colocar un guardián, en forma de la creencia en el Más Allá, en los corazones de las personas. En ese caso, en lugar de la anarquía, el despotismo y la crueldad, la obediencia, el respeto y la justicia gobernarían la sociedad. Los individuos, las familias, las comunidades e incluso el mundo entero vivirán en paz. (Ver Abdulkadir IŞIK, Ahirete İmanın Toplumsal Faydaları, Tefekkür Dergisi, June 2007, Issue:16)

Tras esta breve explicación, queremos alargar este tema un poco más:

¿Qué es lo que la creencia en el Más Allá, en el Día del Juicio, cuando todos vayan a ser castigados o recompensados, y en la vida eterna hace ganar a los individuos y a la sociedad?

Tras la creencia en Al-lah, la organización de la vida y el establecimiento de la paz en el conjunto de la sociedad dependen de la creencia en la vida después de la muerte.

La vida de una persona que no cree que vaya a tener que rendir cuentas por lo que haya hecho en este mundo no puede ser considerada como recta. Por otro lado, alguien que cree que va a ser llamado por Al-lah en el otro mundo para responder por cada paso que haya dado y que trata cada palabra que pronuncia y que escucha y cada inclinación de su corazón con la sensibilidad que se deriva de su entendimiento de que tendrá que rendir cuentas ante Al-lah dispondrá de una vida altamente organizada.

“Y no hay estado en que te encuentres, ni nada de lo que del Corán recitas, ni nada de lo que hacéis, de lo que Nosotros no seamos testigos desde que lo iniciáis. Y no escapa a tu Señor ni el peso de un átomo en la Tierra o en el cielo. Y no hay nada menor o mayor que eso que no esté consignado en una Escrituraclara”. (10:61)

Esto significa que todos los comportamientos y acciones son registrados por ángeles. Todo lo que hacemos, ya sea grande o pequeño, oculto u obvio, y cualquier cosa que consideremos pequeña pero que sea considerada grande por Al-lah o cualquier cosa que consideremos grande, pero que sea considerada pequeña por Al-lah, son registradas. Los observadores ven y registran todo lo que hacemos y Al-lah que es “”Dayyan” (el Que juzga a la gente en base a sus actos) está presente en todas partes, esperando el Día del Juicio.

Una vida que es conducida con esta creencia y consciencia se convierte en una vida recta; una sociedad que está compuesta por individuos que viven con este espíritu se convierte en una pacífica y una familia que tiene este espíritu y consciencia hace de su hogar un hogar del Paraíso.

Sí. Hay sólo una forma a través de la cual la humanidad puede dejar atrás su locura. Ella es la creencia en la resurrección después de la muerte y en la rendición de cuentas. Y es sólo la creencia en la resurrección lo que puede detener la locura de la juventud e iluminar las llamas de la felicidad en los vulnerables corazones de los niños.

Todo el mundo, desde los jóvenes hasta los mayores, desde las mujeres a los hombres y desde los justos a los injustos necesita creer en la resurrección como ellos precisan el agua que beben y el aire que respiran.

El beber de este elixir llamado creencia en la resurrección también significa beber la paz lentamente. Por esta razón, todos los intelectuales que trabajan en favor de la paz y la seguridad de la humanidad deberían evaluar este tema desde este punto de vista.

Así pues, el establecimiento de la auténtica paz, felicidad y confort para los individuos, las familias, la sociedad y la humanidad en su conjunto depende sólo de creer en el Más Allá, donde los seres humanos habrán de dar cuenta de todos sus actos -significativos o insignificantes-.

El Corán dice:

“En verdad, quienes creen y actúan rectamente son lo mejor de la Creación. Su recompensa junto a su Señor serán los Jardines del Edén, de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente, para siempre. Al-lah estará satisfecho de ellos y ellos lo estarán de Él. Eso será para quien tema a su Señor”. (99:7-8)

Este verso declara que incluso una buena acción del peso de un átomo tendrá su recompensa y un mal acto del peso de un átomo tendrá su castigo y esto inculca en la gente este sentimiento de responsabilidad.

Cuando la gente tiene esta creencia, nosotros podemos decirles: “¿Qué queréis?” En realidad, las prácticas y las realidades expresan que uno cosecha lo que siembra. Alguien que adopte este enfoque sentirá la necesidad de hacer cosas que no le hagan avergonzarse en el otro mundo.

Un niño con su alma vulnerable puede hallar una vida pacífica sólo creyendo en la resurrección. Cualquiera que evalúe su niñez desde este punto de vista y que recuerde sus años infantiles admitirá esta conclusión.

Un niño tiene un corazón vulnerable. Y un niño es incapaz de evaluar los incidentes que ocurren a su alrededor y llegar a una conclusión. Por esta razón, él siente una mayor ansiedad por la muerte que los adultos. El mundo de un niño cuyos padres han fallecido queda destrozado. Todas las estrellas que iluminan su mundo interior se apagan y el cielo de su corazón se hunde en la oscuridad. Todo aquel que tiene un corazón puede sentir esto.

“Uno de mis hermanos murió durante mi niñez. Cada vez que visitaba su tumba, abría mis ojos y suplicaba a Al-lah diciendo: “¡Oh Al-lah! Por favor tráele de vuelta a la vida para que pueda ver su hermoso rostro otra vez”. Ahora, si eliminas esta creencia en la resurrección después de la muerte, ¿cómo podrás curar su dolido corazón y cómo extinguirás este fuego? De ninguna forma. Nada podrá curarlo y será imposible extinguirlo. Es sólo la creencia en la resurrección la que puede consolar a este niño que se retuerce de dolor y aflicción.

Cuando sus seres queridos parten de este modo uno por uno, es sólo la creencia de que ellos han ido al Paraíso que puede consolar al niño y salvarlo de este insoportable dolor.

La muerte de un anciano, o incluso de alguien más joven, a quien está apegado y sin el cual él no pensaba que podría vivir, deja una herida abierta en su corazón vulnerable. Se trata de una herida incurable que sólo un pensamiento puede aliviar.

“Él se ha ido, pero Al-lah abrió las puertas del Paraíso para él. Ahora, él está volando como los pájaros en los jardines del Paraíso. Cuando yo muera, voy a volar como él también”.

Si el que murió es un anciano, él pensará de la siguiente manera: “Él está muerto, pero él va a llevarme en sus brazos y me cuidará allí”. Y son estos pensamientos los que llenarán el foso de separación y tristeza abierto por la muerte y serán la cura para su herida sangrante.

¿Anhelas la paz? Tú puedes encontrarla en la creencia y la fe. Se trata de una paz que se deriva de la resurrección después de la muerte. Ella es la auténtica paz.

Los ancianos se aproximan a la muerte con cada paso que dan. Mientras la tumba les está esperando con sus puertas abiertas y mientras ellos corren hacia ella a la máxima velocidad ¿dónde pueden ellos hallar el consuelo? ¿Qué puede consolarles? ¿Cómo pueden ellos superar la aflicción causada por ver las canas entre sus cabellos en el espejo cada día? ¿Cómo pueden ellos compensar el vacío espiritual causado por esta situación? ¿Cómo pueden ellos erradicar las cicatrices dejadas en su corazón por las personas -sus niños, sus nietos, sus amigos y sus parientes- de quien ellos se despidieron en todo ese tiempo?

¿Cómo podrás consolarlos cuando la juventud, la salud, la carrera y la posición social les abandone y dejen una terrible cicatriz en sus almas? Cada cosa material que tú les entregues como consuelo les dejarán otra cicatriz en sus almas cuando ellos la pierdan y esto continuará siempre así. De este modo, existe sólo una cura para que todas las personas, incluyendo los ancianos, hallen la paz: la creencia en la resurrección después de la muerte.

Es necesario convencer a la gente de que la tumba, que les espera para tragarlos como un monstruo con su terrible boca abierta, es ciertamente la puerta del corredor que lleva a los jardines del Paraíso en el Más Allá. Podemos presentarla como un salón que da a esos jardines del Paraíso y describirla como un lugar donde la misericordia y la salvación deambulan. Y todo esto será una fuente de consuelo para ellos.

El Corán señala que el Profeta Zakarías (PS) dijo:

"¡Señor mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabeza ha encanecido y no tengo queja, Señor, de cuanto te he suplicado".(19:4).

Y luego, él menciona su petición a Al-lah para que le diera un buen hijo y describe el clamor de una persona que está preparada para abandonar este mundo con una armonía poética. Es uno de los aspectos milagrosos el Corán el hecho de que describa este clamor de esta bonita forma. Cualquiera que sea consciente sentirá este impresionante clamor en su consciencia cuando escuche su corazón y vea una sonrisa amarga en los labios del mismo. Y la única cura para consolarle en esta situación y para facilitar este clamor en su espíritu será la creencia en el Más Allá. Esta creencia y fe susurra a su oído las siguientes palabras, con su vivificante soplo:

"Has completado el período de tu vida terrenal. Has completado tu deber. La Misericordia Infinita que te envió a este mundo no te malgastará en estos desiertos y va a darte las bendiciones que Él preparó para ti llevándote a Su presencia".

Sí, estas buenas nuevas y las otras que llevan el mismo significado permitirán a aquellas personas de edad avanzada probar la paz y la felicidad porque ellos se están preparando para salir hacia el otro mundo, que es la auténtica patria.

Una gran parte de la vida social está determinada por la juventud. Estos agresivos jóvenes cuyas vidas están llenas de tonterías convierten la vida de los que viven en su entorno en un infierno. Por otro lado, la gente joven, cuyas vidas desprenden luz como los Compañeros, cuyas caras reflejaban la felicidad, cuyas acciones recordaban a Al-lah y en cuyos ojos brillaba el Paraíso, convierten esta vida en un paraíso.

Si, los jóvenes hallarán sus auténticas personalidades creyendo en la resurrección. Cuando la creencia en la resurrección es extraída de sus mentes y corazones, los jóvenes se convertirán en una fuente de inquietud para la humanidad. Sí la humanidad se siente intranquila hoy es debido a que muchos jóvenes actúan de forma irresponsable y estúpida. Los pedagogos y educadores que intentan hallar una solución a este problema, profundizan y deterioran la herida y la hacen incurable debido a sus ineficaces tratamientos. Ciertamente, la cura de esta herida es la creencia en la resurrección después de la muerte.

En realidad, la única solución posible es transmitir a estos jóvenes la creencia de que ellos deberán dar cuenta ante Dios por cada paso que den en su vida y educándolos para que sean conscientes de ello.

En una ocasión, Umar iba a la mezquita. Delante de él, un niño corría hacia la mezquita muy rápido. Él aceleró sus pasos, se aproximó al niño y le preguntó:

"¡Oh niño! La oración no es una obligación para ti. ¿Por qué estas corriendo hacia la mezquita tan excitado?"

El niño respondió:

"¡Oh emir de los creyentes! Un niño murió en nuestra vecindad ayer".

De este modo, lo correcto es disponer la vida en una forma que nos prepare
para la rendición de cuentas (en el Más Allá).

Aunque todos los hechos y acciones que ocurren en el universo están organizados por un Poder Supremo, los seres humanos son responsables de guiar sus vidas de acuerdo a su propia voluntad. Sí alguien utiliza su voluntad de forma correcta, Al-lah responderá a todos sus deseos corporales con su misericordia y le proporcionará los jardines del Paraíso, adornados con huríes y sirvientes.

En realidad, la voluntad es la manifestación de la misericordia y la compasión de Al-lah. El Paraíso es la manifestación de Su misericordia y compasión también. En este sentido, cuando alguien utiliza su voluntad de forma correcta, él verá la recompensa en forma de esta manifestación de la misericordia y compasión de Al-lah.

El organizar la vida teniendo en cuenta el Más Allá y el recordar el día en que todo lo que está oculto saldrá a la luz dará a los individuos, las familias y las sociedades la paz y permitirá a la gente joven encontrar el camino recto. Ellos vivirán una vida organizada y disciplinada y no molestarán la paz de otros.

Sahl bin Sa´d narró: "El Mensajero de Al-lah (PB) fue informado de que un joven se había confinado en su casa y continuaba llorando allí. El Mensajero fue entonces a su vivienda. Cuando él entró en ella, el joven se puso de pie con alegría y abrazó al Mensajero de Al-lah (PB). Sin embargo, él cayó a sus pies después de un corto tiempo. El hombre joven estaba muerto. Los ojos del Mensajero se llenaron de lágrimas y dijo las siguientes palabras:

"Preparad a vuestro amigo para el entierro. El miedo al Infierno le asustó tanto que murió. Juro por Al-lah, en Cuya mano está mi alma, que Él le protegerá del Infierno".

"Y debido al miedo que había experimentado a comparecer ante (el tribunal de) su Señor y al hecho de que había impedido a su alma caer en los deseos más bajos, su morada será el Jardín" (an-Nazi´at, 79:40-41).

"Aquel que sienta temor a comparecer a la presencia del Señor y organice su vida de acuerdo a dicho temor, estará a salvo en presencia de su Señor. El Poseedor de la Infinita misericordia manifiesta lo siguiente en un hadiz:

"Yo no doy dos seguridades y dos temores al mismo tiempo".

Quien sienta temor aquí, hallara la salvación allí. ¿Conocéis algo distinto a este principio que pueda detener la locura de muchos jóvenes? ¿Conocéis algún tipo de marco distinto que pueda proteger a la gente? Si vuestra respuesta es negativa, estaréis en lo correcto. Todos los educadores y pedagogos deben escuchar este principio y ponerlo en practica en la vida.

Los jóvenes lo significan todo. Si evaluamos este asunto desde el punto de vista de Umar, que dijo: "Una nación sin gente joven está arruinada" cuando vio a un joven que había sido objeto de una severa injusticia, podemos concluir que la existencia de jóvenes adornados con sublimes sentimientos es la fuente de la vida social. Tal acción será capaz de construir nuevas civilizaciones. En otro caso, será lo contrario. En este sentido, el factor más importante en el desarrollo de una nación son los jóvenes, pero jóvenes llenos de una creencia en Más Allá. En resumen, la gente creyente será capaz de construir un mundo en paz y los creyentes tendrán así el derecho a llevar una vida pacífica sobre la tierra. Los jóvenes pueden arruinar o construir una nación. Una nación muere o llega a la vida debido a sus jóvenes. Una nación destruida sobrevive gracias a sus jóvenes.

Una gran parte de la humanidad está compuesta de personas que sufren y que están oprimidas o enfermas. La creencia en la resurrección tendrá un efecto significativo en sus almas también. Una persona enferma que se aproxime cada día la muerte puede hallar esperanza sólo en la resurrección y en el hecho de que la tumba es un pasillo hacia la otra vida. Sí esta persona no considera la tumba como un camino que lleva a la felicidad y un medio de alcanzar la eternidad, nunca será feliz. El se consuela sí mismo con esta creencia frente a los dolores de cabeza, los dolores de espalda, el cáncer y la gangrena y puede protegerse contra el dolor causado por las manos de Azrael (el Ángel de la Muerte), que siente en su cuello de vez en cuando, sólo con la ayuda de esta creencia.

Sí, él se consolará y olvidará su enfermedad diciendo: "Sí, me voy. Nadie podrá pararme aquí, pero yo voy a recuperar la salud y mi juventud inmortal y voy a la tierra de Al-lah, adonde todo el mundo retornará algún día". Por esta razón, cuando los creyentes entregan sus espíritus a Al-lah, ellos tienen una sonrisa que recuerda al brote de una rosa en sus labios. Ellos se reunirán allí con sus seres queridos y entregarán sus almas a Al-lah de este modo.

Cuando el tiempo de la muerte llegó para el Profeta (PB), él tomó las manos de Aisha y dijo: "¡Oh Al-lah mío! Ahora deseo el otro mundo".

Y un día antes de esto, él dijo:

"Al-lah presentó dos opciones a un siervo: obtener tantos beneficios en este mundo como quisiera o conseguir los beneficios con Él. El siervo escogió los beneficios con Al-lah".

El siervo que se suponía que iba a escoger entre los beneficios de este mundo y los beneficios con Al-lah era el propio Profeta. Él tomo las manos de Aisha y dijo que deseaba estar junto al Sublime Compañero.

Del mismo modo, una persona bien formada como Umar puso su cabeza en el suelo entre las ruinas y expresó su anhelo de hallarse muy lejos (en el otro mundo) diciendo: "¡Oh Al-lah! Quita esta responsabilidad de mis hombros. Yo ya no puedo llevarla más".

La creencia en el Más Allá se refiere al otro mundo donde miles de bellezas serán manifiestas y el creyente anhela ver el Rostro Infinito más allá de ellas.

En lo que se refiere a los oprimidos, que no pudieron salvar su honor frente a las acciones de la gente injusta y que estaban inclinados a tomar venganza, ellos pueden verse consolados sólo al pensar en el día en el que ellos acusaran a quienes les maltrataron de esta forma ante Al-lah y en las recompensas que les serán otorgadas.

En realidad, las personas oprimidas saben con toda seguridad que la opresión cometida en este mundo no quedará sin castigo. Sin embargo, un tribunal mayor será constituido y todos deberán dar cuentas ante él. Aquellos que actuaron mal tendrán su castigo y los que sufrieron sus acciones obtendrán sus recompensas.

"Así es el castigo de tu Señor cuando castiga a una ciudad que ha sido opresora. En verdad, Su castigo es doloroso, severo". (11:102)

Una vez que Al-lah toma medidas contra una ciudad de opresores, Él la trata de una forma severa y dolorosa. Luego, esa ciudad se acaba. Los oprimidos puede ejercitar su venganza sobre los opresores sólo de esta forma y sólo así pueden ser consolados.

Todos aquellos que han sufrido aflicciones y se han visto expuestos a calamidades celestiales o a desastres mundanos, cuyos campos y jardines ha sido arrasados por inundaciones, cuyas casas ha sido destruidas por terremotos o cuya prosperidad y la de sus familias se ha vista arruinada pueden sólo verse consolados por la creencia en la resurrección después de la muerte.

En la actualidad, según esta creencia, todas las pertenencias que se han ido debido a las calamidades son consideradas como objetos dados en caridad y aquellos que ha muerto así son elevados al grado de mártires. Ellos encuentran la paz y el consuelo en esta creencia.

Sus hogares se convierten en mansiones en el Paraíso por la creencia en el Más Allá. Sin embargo cuando esta creencia se aleja de sus corazones, sus viviendas se convierten en pozos del infierno. Una casa en la que un niño está privado de creencias y vida religiosas, en la que un jóven se muestra adicto a sus deseos y placeres terrenales y en la que una persona enferma, que espera un pronto fallecimiento, está sumida en el dolor no es diferente de una ruina en la que los búhos comienzan a ulular mientras hay todavía personas en ella. Los rostros de los moradores aparecen con el ceño fruncido y apagados como paredes. Ellos sufren la miseria de verse alienados de su propio ser por el olvido de lo que representó la felicidad y la alegría. De este modo, sólo es posible que la luz del sol brille en esta casa a través de la creencia en el Más Allá y en la resurrección después de la muerte.

Si uno quiere hacer a todo el mundo, desde los niños a los mayores, felices debe intentar introducir la creencia en la resurrección dentro de sus corazones. De este modo, los jóvenes se organizarán y se mostrarán disciplinados. Los niños dejarán de portarse mal y los ancianos vivirán una vida feliz como pasajeros hacia el Paraíso. La luz de la felicidad comenzará entonces a iluminar esa casa y las canciones del Más Allá empezarán a ser cantadas allí incluso antes de ir a la otra vida y, eventualmente, todos ellos vivirán como si estuvieran en el Paraíso mientras todavía están en este mundo.

Los países y las ciudades son la gran casa de las personas. La paz no puede ser hallada en un mundo donde los jóvenes sean esclavos de sus bajos instintos y su ego y donde los ancianos sean pesimistas y carezcan de esperanza, y donde la gente cruel escuche los lamentos de los oprimidos como si escuchara música. En un mundo así, las ciudades los países y las naciones vivirán en un estado de inquietud porque los requerimientos necesarios para un mundo en paz no se darán allí.

Una oración tiene ciertas partes que la validan y al realizarlas ella estará completa y los que la realizan sentirán la dulce sonrisa de la ascension con su oración. Algunas veces, un momento de la oración parece igual a una vida de miles de años. Del mismo modo, para que los países y las naciones alcancen la paz, las partes que la constituyen deben estar en correspondencia con los requerimientos que hacen posible la paz. Una ciudad ideal sólo puede ser establecida con un sistema ideal. Platón vivió este sueño en su "República" y Al Farabi trató de dar forma a la misma en su "Al Madinatu´l Fadila". Ellos nunca fueron, sin embargo, capaces de construir esos estados ideales porque éstos estaban privados de partes que serían necesarias para tal fin. Sin embargo, el requisito primario para establecer esta paz en la vida es la creencia en la resurrección, el rebajar la importancia de la vida mundana y el esperar la otra vida con optimismo.

Una de las mayores obras realizadas por el Profeta (PB), una persona con un gran sentido del equilibrio, fue el establecer un sistema mundial basado en la creencia en la "rendición de cuentas en el Más Allá". Esta vida mundana es una introducción a la otra vida, es un campo de preparación para el otro mundo y una oportunidad dada a los humanos para avivar las llamas de la creencia en el Más Allá en sus corazones. Por esta razón, este mundo es llamado "yaum al dunia" (el Día del Mundo) y el otro mundo se denomina "yaum al ajir" (el Último Día). Cualquier cosa realizada en este mundo debe de hacerse pensando en el otro mundo que seguirá.

El Mensajero de Al-lah (PB) enseñó esta lección a todos de una forma que iluminó las llamas del entendimiento y que satisfizo todos los corazones.

Los corazones de los Compañeros estuvieron tan llenos de creencia en el Más Allá que rebajaron la importancia de este mundo y sus ojos no veían casi nada de los bienes mundanos. He aquí un ejemplo:

"Dos compañeron acudieron a la presencia del Mensajero de Al-lah (PB) debido a una diputa sobre un terreno. Ambos afirmaban tener más derecho a él para sí mismos. Tras haberles escuchado, el Profeta (PB) dijo:

"Ahora, si uno de vosotros me cuenta su argumento mejor que el otro y me convence, él puede inclinarme hacia su causa. Yo soy sólo un ser humano como vosotros. Yo juzgaré en favor de aquél cuyas pruebas sean más convincentes. Sin embargo, el juicio en el Más Allá será realizado de acuerdo a la verdad. El injusto tendrá su castigo y aquel que sufra la injusticia tendrá su recompensa total allí".

Al oír esto, ambos dijeron:

"¡Oh Mensajero de Al-lah! Dale mi parte a él. Yo ya no reclamo nada".

Más tarde, el Mensajero de Al-lah (PB) les sugirió hacer lo siguiente:

"Id y compartid la propiedad en forma justa. Luego, estableced lotes y decidid qué parte tomará cada uno. Y cumplid el acuerdo. Y renunciad a vuestros derechos por el otro (lote)".

Como podemos ver, la vida fue organizada así con la ayuda de la creencia en el Más Allá. Fue dispuesta de tal manera que cuando uno cometió un pecado, él se apresuró a castigarse a sí mismo de esta forma hasta que se le dijo que había sido perdonado. Esto fue tomado tan en serio que los Compañeros que creían que un pecado cometido sólo podría ser lavado por la sangre del martirio sacrificaron sus vidas por la causa de Al-lah sin ninguna duda e intentaron pasar al Más Allá totalmente puros con la sangre que ellos habían derramado al convertirse en mártires.

Sa’d bin Rabi oyó susurrar a Muhammad bin Maslamah que dijo que le había traído los saludos del Mensajero de Al-lah (PB) cuando él estaba a punto de entregar su alma a los pies del Monte Uhud. En respuesta a ello, Sa´d bin Rabi dijo: "Dale mis saludos al Mensajero de Al-lah (PB). Juro que siento el olor del Paraíso más allá de Uhud".

¿Qué otra cosa sino la creencia en el Más Allá puede hacer a alguien probar esta felicidad incluso en el momento de la muerte? ¿Qué oportunidad mundana puede suministrar a un individuo, una familia o una sociedad tal felicidad?

Veamos ahora algunos ejemplos de declaraciones del Sublime Profeta con el fin de comprender como él, la fuente de orgullo del universo, educó a sus seguidores en la creencia en la resurrección.

El Mensajero de Al-lah (PB) manifestó:

"¡Oh gentes! Seréis resucitados descalzos, desnudos y sin circuncidar. Volveréis de nuevo a la vida con todas vuestras células, almas y cuerpos. Tendréis una resurrección tanto espiritual como física. Seréis resucitados y podréis ver el Paraíso, que sentísteis en vuestra consciencia pero que no pudisteis ver, y a vuestro Señor, cuyas manifestaciones habéis visto pero Cuya realidad no habéis podido comprender".

El Mensajero de Al-lah continuó diciendo:

¡Tened cuidado! El primero en ser vestido en el Más Allá será el Profeta Abraham. ¡Tened cuidado! En ese día, algunas personas de mi ummah serán cogidas desde su lado izquierdo. Yo diré: "¡Oh Señor! Ésta es mi ummah". Al-lah me dirá: "¡Muhammad! No sábes lo que ellos hicieron después de ti". Y luego yo diré, como el Profeta Isa (Jesús), el Recto Siervo: "Yo fui testigo de ellos mientras estuve con ellos. Cuando me llevaste, Tú solo fuiste testigo de ellos. Tú eres testigo de todo. Si Tú los castigas, eso Te incumbre a Ti ya que ellos son tus siervos. Si los perdonas, Tú eres el Único que es Todopoderoso y Sabio".

En un hadiz transmitido por Ahmad bin Hanbal de Anas se narra que el Mensajero de Al-lah (PB) dijo:

"El hombre no ha sido testigo de un incidente más violento que la muerte desde que Al-lah lo creó. Sin embargo, la muerte parece algo más fácil que lo que ocurrirá después de ella. En ese día, ellos serán testigos de tal violencia que ellos sudarán hasta sus mentores. Sus mentores se convertirán casi en una brida debido al sudor. Este sudor se producirá en tal cantidad que incluso los barcos podrían navegar en esos mares de sudor".

El siguiente hadiz transmitido por Bujari y Muslim de Abu Hurairah ofrece detalles del hadiz precedente. Según él, el Mensajero de Al-lah (PB) dijo:

"En el día del juicio, la gente será resucitada en tres categorías. La primera de ellas es la de la gente que estableció el equilibrio del temor (a Al-lah) y de esperanza durante su vida mundana. Ellos son aquellos que estuvieron llenos de amor por Al-lah todo el tiempo y que dispusieron sus obras de acuerdo con la consciencia y la comprensión de que serían llamados a rendir cuentas en el Más Allá. Ellos son los que esperaban la misericordia de Al-lah incluso en situaciones desesperadas. Ellos son aquellos que no cayeron en la aflicción y la desesperación, que son signos de blasfemia, aunque temían a Al-lah en un grado sumo. Ellos son, pues, aquellos que condujeron sus vidas en un estado de temor y esperanza.

La segunda categoría está compuesta por las personas que buscan ir al Paraíso a trancas y barrancas. Ellos actúan de forma irregular y caen a menudo en el pecado de la rebelión durante su vida mundana. Ellos son como aquellos que montan un caballo en un número de tres, cuatro o cinco con el fin de llegar a su destino (el Paraíso) con enorme dificultad.

En lo que se refiere a la tercera categoría, ellos serán enviados al Infierno. (Ellos seguirán la dirección forzosa siguiendo las llamas del Infierno). Si ellos quieren hacer una siesta por la tarde, el Infierno hará una siesta con ellos. Si quieren dormir por la noche, el Infierno dormirá por la noche con ellos. Si ellos quieren permanecer despiertos hasta la mañana, el Infierno estará con ellos hasta la mañana. Y cuando ellos alcancen el anochecer, el Infierno alcanzará el anochecer con ellos también.

Esto es así porque ellos llevaban la semilla del Infierno en sus corazones y sus almas. Ellos durmieron con la semilla del Infierno por la noche y despertaron con ella por la mañana. De este modo, ellos serán tratados de acuerdo a la forma en que han vivido. Esa semilla se convertirá en un árbol y no les dejará en paz”.

Así, el Mensajero de Al-lah (PB) educó seriamente a sus seguidores con esta lección y otras similares para que obtuvieran una consciencia del Más Allá y, de este modo, los Compañeros actuaron durante el tiempo de la vida del Profeta como si ellos fueran testigos del Infierno con todo su horror y violencia y del Paraíso con todas las bellezas que hay en él.

Sí. La única forma de vivir esta vida mundana en una forma correcta y virtuosa es recibir esta educación y poner en práctica en esta vida los valores morales que son requeridos para la otra. De otro modo, la rectitud y la virtud no pueden ser imaginadas en sociedades compuestas por individuos que no creen en el Más Allá. Si cualquier rastro de virtud se manifestara en ellos, ello no sería más que una virtud colocada por Al-lah en su disposición y semilla. Y es imposible para ellos actuar de otro modo distinto al que viene determinado por su disposición. Esta imposibilidad les obliga a hacer obras virtuosas. Pero esto no es tan apreciado como las virtudes que se logran por medio del esfuerzo.
 

(Abdullah – La Vida después de la Muerte)

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