Anasayfa | 100 Preguntas y Respuestas Sobre el Islam

¿Debe el musulmán guiarse por el Corán o los hadices? ¿Es la Sunnah vinculante?


Cuando se produjeron disputas en la historia del Islam y sobre la interpretación del Corán, los sabios islámicos buscaron y hallaron  la solución en la Sunnah porque el que describe como se debe interpretar el Libro es indudablemente el Profeta.

Todos los sabios islámicos aceptaron la Sunnah (PB) del Profeta como la principal fuente de explicación del Corán. ¿En qué está basada esta verdad?

En realidad, la obligación de la profecía no se limita a explicar el Corán sino también a mostrar cómo él debe ser aplicado. Así por ejemplo los siguientes versos definen algunas de las obligaciones del Profeta:

No mandamos a ningún enviado que no hablara en la lengua de su pueblo, para que les explicara con claridad”. (14:4)

“Aquienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban. Los que crean en él, le sostengan y auxilien, los que sigan la Luz enviada abajo con él, ésos prosperarán” (7:157)

Cuando Al-lah y Su Enviado han decidido un asunto, ni el creyente ni la creyente tienen ya opción en ese asunto. Quien desobedece a Al-lah y a su Enviado está evidentemente extraviado.” (33:36)

Pero ¡no, por tu Señor! No creerán hasta que te hayan hecho juez de su disputa; entonces,ya no encontrarán en sí mismos dificultad en aceptar tu decisión y se adherirán plenamente”. (4:65)

“Quien obedece al Enviado, obedece a Al-lah. Quien se aparta... Nosotros no te hemos mandado para que seas su custodio”. (4:80)

“Si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos. Y ¡temed a Alá! Alá castiga severamente”. (59:7)

Di: "Si amáis a Al-lah ,¡seguidme! Al-lah os amará y os perdonará vuestros pecados. Al-lah es indulgente, misericordioso". (Aal-e-Imran, 3:31)

Si, esos versos de arriba y otros similares señalan que el deber de nuestro Profeta no se limita a transmitir el mensaje a la gente.

¿Podemos clarificar esto un poco?

1. Una de las obligaciones de nuestro Profeta fue la de explicar los versos concisos. Así por ejemplo, el Corán dice: “Realiza las oraciones”, pero ¿cómo realizamos las oraciones? Y dice: “Lleva a cabo el ruku (inclinación) y la saidah (postración”, pero no nos dice en detalle como realizarlas. No hay tampoco detalles sobre el qiyam (estar de pie). Nuestro Profeta explicó este verso en su forma y contenido y mostró como entenderlo al decir: “Realizar las oraciones como yo lo hago”. Así pues, nuestro Profeta explicó las órdenes concisas del Corán como las de realizar las oraciones, el ayuno y la peregrinación o hayy.

2. Explicar los versos que son difíciles de entender es también uno de los deberes de nuestro Profeta.

Así por ejemplo, en un verso se dice lo siguiente: “¡Preparad contra ellos toda la fuerza y toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Al-lah y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Al-lah conoce!
Cualquier cosa que gastéis por la causa de Al-lah os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente” (8:60). En este verso, se usa la frase “¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis!”. Los Compañeros preguntaron al Profeta: “¿Qué es la fuerza?”. El Profeta dijo: “Sabed que la fuerza es el disparo, la fuerza es el disparo y la fuerza es el disparo” tres veces. Él nos ordenó, pues, estar al día en lo que se refiere a los cambiantes instrumentos de disparar.

3. El Profeta también precisa el significado y limita algunos versos generales del Corán. Así por ejemplo, en el Corán se declara lo siguiente: “Al-lah ha autorizado el comercio y prohibido la usura” (2:275). Según este verso, el comercio de todo es halal (permisible). Sin embargo, nuestro Profeta lo limitó al prohibir el comercio de cerdos y bebidas alcohólicas. De este modo, él explicó los límites del comercio legítimo. Otro ejemplo es el verso siguiente: “Quienes creen y no revisten su fe de impiedad, ésos son los que están en seguridad, los que están dirigidos”. (6:82) Cuando ese verso fue revelado, los compañeros preguntaron al Profeta: “Todos nosotros hemos hecho un mal a nuestras almas. ¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Hay alguien de nosotros que no haya actuado mal? El Profeta recordó entonces el verso “El politeísmo es ciertamente el peor de los errores” y explicó los versos del Corán que resultan difíciles de comprender.

4. Los eventos recogidos en el Corán fueron también confirmados por el Profeta al repetirlos. De este modo, él hizo a la gente comprenderlos mejor, lo cual puede ser mencionado aquí con respecto a este asunto.

5. Nuestro Profeta tiene la autoridad de la legislación, es decir, de la promulgación de leyes que no están presentes en el Corán. Así por ejemplo, los productos alimenticios que son haram (prohibidos) son mencionados en dos versos. Sin embargo, la carne de asno no es citada en ninguno de ellos. Nuestro Profeta prohibió comer la carne de asno durante la expedición de Jiber.

¿Por qué ellos no fueron explicados en el Corán sino dejados en manos de nuestro Profeta?

Si el Corán hubiera dado explicaciones de todos sus detalles, habría sido un libro de muchos volúmenes. Esto habría hecho difícil para nosotros el beneficiarnos de él. De este modo, él Corán dejó las explicaciones de algunos temas en manos del Profeta.

Algunos de los hadices que nos han llegado son hadices débiles. El actuar de acuerdo a lo que establecen estos hadices débiles produjo un desacuerdo. Sin embargo, el desacuerdo es una misericordia para la Ummah. Si Al-lah hubiera determinado todos estos temas de manera definitiva en el Corán, la probabilidad de que se produjera un desacuerdo hubiera sido menor, pero la flexibilidad de nuestra religión en relación a las condiciones cambiantes del tiempo y la sociedad habría sido menor. En realidad, uno de los aspectos superiores de nuestra religión es que ella está abierta a las nuevas interpretaciones según el lugar y el tiempo, lo cual es algo beneficioso.

Eso no es todo. Nuestro Profeta dejó un margen para los sabios. Ésa es la belleza de nuestra religión. Los sabios determinaron algunas reglas y métodos fundamentales actuando en base al Corán y la Sunnah. Los sabios han hecho interpretaciones para nuevos temas basándose en esos métodos. De este modo, podemos elaborar nuestras propias normas para los nuevos asuntos que van apareciendo sin necesidad de otro sistema legal y cultural y sin importar normas de otros sistemas. Todas las nuevas necesidades que fueron apareciendo hasta el último período del Estado Otomano fueron satisfechas en base al Corán y a la Sunnah y fueron recopiladas dentro del marco de nuestros propios valores.

¿Cómo aprenderá nuestra gente el Corán a través de los hadices? Por ejemplo, todos leemos mucho la Sura Ya Sin. Si queremos averiguar cómo nuestro Profeta interpretó ese capítulo o si hay una forma o método para hacerlo debemos ir al hadiz.

En primer lugar, el Corán es interpretado a través del mismo Libro porque un verso explica a otro verso. Un tema es explicado en un aspecto en un verso y otro aspecto del mismo en otro. Sin embargo, hay también muchas interpretaciones del Corán realizadas por nuestro Profeta. Una de las mayores partes del Bujari es el Tafsir (interpretación).

Si estudiamos la ciencia de las matemáticas, algunas veces vemos que una línea pasa a través de dos puntos. Del mismo modo, el Corán se halla en el punto de origen de un significado que deducimos de él. Si no nos referiéramos al hadiz como el segundo punto, entonces habría miles de otros posibles puntos que se originarían desde el primer punto de vista. Sin embargo, el Islam la religión de la unidad. La gente no puede deducir diferentes interpretaciones propias sobre un verso sino interpretarlo según la verdad.  Buscaremos entonces lo que el Profeta fijo con respecto a este asunto. Si no hay nada con respecto a este tema en las palabras del Profeta debemos buscarlo entonces en lo que dijeron los Compañeros del Profeta (Sahaba) o las personas que conocieron a los Compañeros (Tabiin) y tomarlo en consideración. Ellos tuvieron más oportunidades que nosotros para comprender el Corán según su texto original.

¿Hasta qué extremo son fidedignos los hadices?

No existe ninguna razón por la que no deberíamos confiar en los hadices. Como hemos mencionado antes, el Corán dirige a las personas hacia el Profeta diciendo: “ Si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos”. Es decir, el Corán siempre señala al Profeta como un fuente secundaria.

En segundo lugar, el Profeta se señala a sí mismo; él atrae la atención de su Sunnah y declara que el Islam continuará con ella. Así por ejemplo, el Profeta envió a Muadh a Yemen y le preguntó: “¿Cómo actuarás allí? Muadh dijo: “Yo actuaré conforme al Corán”. Nuestro Profeta le preguntó de nuevo: ¿Qué harás si no puedes encontrar algo en el Corán?” Muadh dijo: “Buscaré en tu Sunnah y si no puedo hallarlo en tu Sunnah, haré iytihad (que consiste en deducir normas de las fuentes originales). El Profeta se sintió complacido por sus respuestas. Ese hadiz es una prueba para los sabios del Islam de que la Sunnah es una fuente fundamental y que el iytihad es necesario. De este modo, cuando el Profeta estaba vivo, los Compañeros conocían que los hadices era la fuente secundaria.

Umar narró: “Hice un trato con un hermano. Por medio de él, él va en ocasiones al campo y cuida de él. Yo voy a la Mezquita del Mensajero de Al-lah y le escucho. Por la tarde, informo a mi hermano sobre lo que vi y oí mientras estaba con él. Al día siguiente, voy al campo y cuido del mismo. Mi hermano va a ver al Mensajero de Al-lah y le escucha. Por la tarde, él me informa sobre lo que vio y oyó mientras estaba con él. De este modo, tenemos la oportunidad de seguir de cerca al Mensajero de Al-lah”.

Un Compañero dijo: “Solía escribir cualquier cosa que oía decir al Profeta. Algunas personas me decían: “El Mensajero de Al-lah es un ser humano también. Algunas veces habla cuando está enfadado y otras veces cuando está tranquilo. No es bueno escribir todo que dice”. De este modo, dejé de escribir. Sin embargo, comencé a olvidar lo que había escuchado decir al Profeta. De este modo, fui verlo y le hable del asunto. “¡Oh Mensajero de Al-lah! He oído cosas buenas de ti y las escribo luego, pero alguna gente de entre los Ansar me reprochan que lo haga y, por ello, dejé de escribir. Sin embargo, me siento mal cuando no escribo. ¿Qué debo hacer?”. El Profeta le mostró su bendita boca y dijo: “Nada más que la verdad sale de esta boca. Escribe”.

Algunas personas fueron a ver al Mensajero de Al-lah y se quejaron acerca de su memoria. Él les dijo: “Pedid ayuda de vuestras manos derechas” aconsejándoles así que escribieran lo que querían recordar.

Podemos decir algo más. Anas (r.a.) narró muchos hadices y es una de las siete personas que narraron la mayor parte de los hadices. En un hadiz en Mustadrak, Anas señala: “Escribía hadices del Mensajero de Al-lah durante el día y se los leía por la noche para que él pudiera corregirlos”.Es decir, nuestro Profeta corregía todo lo que Anas había escrito.

¿Podemos decir que todos los hadices son interpretaciones del Corán?

Sí. Nuestro Profeta (PB) implementó el Corán a lo largo de toda su vida. De este modo, el estilo de vida ideal que el Corán presenta a los hombres se manifiesta a través de nuestro Profeta (PB). Si consideramos esto desde el punto de vista de la adoración, nuestro Profeta mostró como hacer para que nuestra adoración a Al-lah sea perfecta. Nuestro Profeta llevó a cabo todo tipo de actos de adoración de un manera perfecta. La adoración de nuestro Profeta es la forma perfecta de adoración que el Corán quiere en todos los aspectos. Lo mismo es válido para las relaciones humanas.

Nuestro Profeta representó y mostró el ideal del Corán en todas las fases y momentos de su vida. Los musulmanes deben, pues, tomar la guía del Profeta. En un hadiz, Aisha expresó la ética del Profeta de la siguiente manera: “Su ética era la ética del Corán”. De este modo, nuestro Profeta explicó la ética del Corán. Quizás, él no explicó todo de forma verbal, pero lo puso en práctica. Cada palabra, acción y actitud del Profeta es, de este modo, la interpretación del espíritu del Corán. Todos podemos aprender las lecciones que el Corán quiere extraer y aportar a la humanidad en términos de ley, ética y estilo de vida a través de las palabras y acciones del Profeta.

Por otro lado, él explicó algunas historias sobre las anteriores naciones. En los hadices podemos encontrar algunos hechos sobre el Profeta Abraham (Ibrahim) que no están presentes en el Corán.

Lo siguiente viene declarado en el Corán: “Comed y bebed, pero no abuséis en exceso”. En otro verso se prohíbe el derroche. Veamos la práctica del Profeta para entender esos dos versos mejor:

Nuestro Profeta puso un claro límite al gasto. El ejemplo más claro es el wudu (ablución). Cuando hacía wudu, él usaba el agua con cuidado con el fin de no derrocharla. Él nos ordenó lavar nuestros miembros con tres puñados de agua durante el wudu. Usar más agua es makruh (desaconsejable). Él fijó esta limitación. Uno de los compañeros se sorprendió y preguntó: “¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Eso es para ahorrar agua?” Él respondió: “No, incluso si estás cerca de un río debes lavar tus miembros tres veces”.

Yo vi una narración de Abu Ad Darda en los hadices: “En una ocasión, nuestro Profeta llegó a un río en su camino hacia un lugar. Ellos le trajeron un cuenco con agua del río. Él hizo wudu con él y sobró un poco de agua. Él normalmente la esparcía por el lugar. El Profeta también decía: “Vete y arroja de nuevo el agua al rio. Puede ser la bebida de una criatura en el futuro”.

Si comemos más de lo que necesitamos, hablamos más de lo necesario y pasamos nuestro tiempo en vano, los derrochamos. Estamos derrochando algo que no podemos recuperar. El encender una cerilla de forma innecesaria es también un derroche. Eso es makruh. El hecho de que nuestro Profeta nos ordenara no desperdiciar el agua mientras se hace wudu cinco veces al dia nos da la lección de respetar la naturaleza. Él nos enseña que derrochar es un tema serio en otros temas de la vida a través del ejemplo del wudu.

Esto es una explicación del verso: “No derrochéis en exceso”. Cuando leemos un verso, necesitamos referirnos a los hadices para ver como se explica. Cuanto mayor es nuestro conocimiento de los hadices, mejor comprenderemos el Corán. Cuando leemos un verso del Libro, podemos intentar comprenderlo a través de las múltiples traducciones e interpretaciones del Libro. Sin embargo, esto no debería ser suficiente para nosotros.

Debemos incrementar nuestro conocimiento de los hadices, aprender muchos y adecuar nuestra vida a ellos en la medida que podamos. Cuando leemos los hadices es como si estuviéramos aprendiendo el significado del Corán del Profeta.

¿Son la Sunnah y los hadices obligatorios?

Totalmente. Nuestos sabios así lo entienden. Así por ejemplo Tabari escribió todos los hadices que recordaba sobre un verso en interpretación del Corán. Algunas personas le criticaron porque él escribió muchos hadices. La mayor parte de su interpretación del Corán de cuarenta volúmenes está llena de ellos. Sin embargo, cuando nos referimos a los hadices comprendemos mejor los versos coránicos. No hay duda, pues, que la mejor manera de comprender el Corán es a través de los hadices.

¿Tienen los musulmanes que seguir la Sunna, la vida de nuestro Profeta?

Trataremos este asunto de acuerdo a los hadices y los puntos de vista de los sabios.

1. El Corán: Hay algunos versos que muestran que el Profeta recibió otra revelación que el Corán (1).

Algunos de ellos son los siguientes:

a) Comprendemos a través de los siguientes versos que nuestro Profeta recibió la Sabiduría junto con el Libro: “Al-lah ha agraciado a los creyentes al enviarles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría” (2). “Él es quien ha mandado a los gentiles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría” (3).

Dado que la Escritura es el Corán, la Sabiduría tiene que ser algo más. La probabilidad de que sea la Sunnah prevalece (4). Esta es la diferencia entre el Corán y el hadiz. El punto de similitud es que ambos tienen su origen en la revelación (5).

b) La promesa contenida en el siguiente verso a los musulmanes: “...Y cuando Al-lah os prometió que uno de los dos grupos caería en vuestro poder y deseasteis que fuera el inerme” (8:7) Sin embargo, no se detalla en el verso de que grupo se trata (6). Esto demuestra que esto debe ser especificado en otro tipo de revelación.

c) El siguiente verso demuestra que existe una revelación aparte de la del Sagrado Corán: “Y cuando el Profeta dijo un secreto a una de sus esposas.
Cuando, no obstante, ella lo reveló y Al-lah se lo descubrió, dio él a conocer parte y ocultó el resto. Y, cuando se lo reveló, dijo ella: “¿Quién te ha informado de esto?” Él dijo: “Me lo ha revelado el Omnisciente, el Bien Informado”. (66:3) (7). Aunque no se ofreció ninguna explicación sobre la revelación del secreto en el Corán, el Profeta lo supo. Queda claro aquí que existe una revelación que no está incluida en el Libro, dado que él no pudo conocerlo por sí mismo y se declara que Al-lah le informó.

2. Hadices

a) Según la narración de Miqdad al Madikarib, el Mensajero de Al-lah dijo: “Se me entregó el Libro y lo que equivale a él” (8).

b) Los hadices qudsi (9): Las siguientes frases están presentes en estos hadices: “El Mensajero de Al-lah declaró lo siguiente en el hadiz que él transmitió de su Señor”, “Al-lah declaró lo siguiente en el hadiz transmitido por el Mensajero de Al-lah (PB)”. El hecho de que estos hadices comenzaran con las palabras “Oh siervos míos” demuestran que el Profeta recibió otra revelación además de la del Corán.

3) El famoso evento que es conocido como el hadiz de Yibril (Gabriel) (10). Yibril vino en forma de hombre, hizo algunas preguntas y recibió respuestas. El Profeta dijo a sus compañeros que era Yibril y que él había venido a enseñarles la religión.

4) Las expresiones del Profeta (PB) como “Ciertamente mi Señor me reveló” (11), “Me fue ordenado” o “se me prohibió” (12), y el hecho de que dijera que Yibril le enseñó algunas cosas (13) demuestra que existió otra revelación además de la que aparece en el Corán (14).

El hecho de que el Profeta dijera “en realidad no conocía nada sobre ellos, pero Al-lah me informó” cuando respondió a las preguntas de un judío (15) apoya esta conclusión.

3. El punto de vista de los sabios:

Los Compañeros del Profeta sabían que nuestro Profeta (PB) recibía revelación de otras fuentes distintas del Corán en lo que respecta a las prácticas, las explicaciones y las palabras. Ellos lo expresaron en múltiples ocasiones. La mayoría de ellos afirmaron que la Sunnah estaba basada en la revelación.

Aisha (Que Al-lah esté satisfecha de ella) dijo que hubo una revelación sobre Jadiya que decía a ella le fue otorgado una mansión en el Paraíso.

Otra
expresión que está presente en las narracciones: “Yibril trajo la Sunnah (16) del mismo modo que trajo el Corán”. Esto demuestra que existe una revelación distinta al Corán. Además, el hecho de que el Profeta recibiera la orden de tratar a los vecinos bien, hacer el wudu (ablución), realizar las oraciones y sus tiempos etc (17) demuestran igualmente que existe otra revelación que el Corán.

Tawus dice que él mismo escribió un texto que fue enviado por medio de la revelación al Profeta sobre la diyah (el precio de la sangre o compensación que se paga a la familia por la muerte de sus miembros) y que los mandatos del zakah y la diyah vinieron a través de la revelación (18).

Al decir: “Cuando un hadiz del Mensajero de Al-lah (PB) os llega, nunca hagáis juicios contrarios a él porque el Mensajero de Al-lah actuó en él como el transmisor de Al-lah el Exaltado” (19), Auzai declaró que la Sunnah estaba basada en la revelación.

Como hemos mencionado antes, una persona que ofreció importantes explicaciones sobre este hecho fue el Imam Shafii (20). Según su entendimiento, la Sunnah es una revelación o algo que Al-lah entregó al Profeta (PB). Ella se deriva de su profecía, que es peculiar a él, y de la sabiduría que Al-lah le inspiró en base a la misma. Al-lah ordenó a la gente que obedezca al Mensajero de Al-lah y actúe según su Sunnah. La explicación del Corán por la Sunnah tiene lugar o bien por la profecía, que viene de Al-lah, o por la inspiración que Al-lah dio al Profeta acerca de sus mandatos. Ambos se parecen en que su cumplimiento es obligatorio y en que provienen de Al-lah.

Ibn Hazm, que se muestra de acuerdo con estos puntos de vista, define la Sunnah como una revelación no recitada y dice que es necesario obedecerla, ya que es la segunda revelación, del mismo modo que es preciso obedecer el Corán (21).

Al Gazali señala que la Sunnah es una revelación no recitada (22).

Si toda la Sunnah es vista como una revelación queda claro entonces que el Profeta (PB) no puede cambiar la Sunnah del mismo modo que no puede cambiar el Corán (23).

Se plantea un importante tema en relación al hecho de que toda la Sunnah está basada en la revelación, como el Corán: si el Profeta (PB) esperaba por la revelación de la Sunnah, al igual que hacía con los versos del Corán en cada caso y situación. Existen definitivamente algunos momentos en los que él esperaba la revelación, pero pensar y aceptar que él actuó así en cada etapa de su vida causaría algunos problemas.

Debido a esas situaciones, algunos sabios consideran que no toda la Sunnah, sino sólo algunas partes de ella, están basadas en la revelación y que parte de la Sunnah está basada en otras fuentes tales como el iytihad y las consultas.

Así por ejemplo, Ibn Qutaiba dividió las fuentes de la Sunnah en tres:

a) La Sunnah que Yibril trajo de Al-lah (24).
b) La Sunnah que Al-lah dejó en manos de Su Mensajero (PB) porque quería que él explicara su punto de vista (25).
c) La Sunnah que el Mensajero de Al-lah practicaba por adab. Esta Sunnah recibe una recompensa cuando uno la realiza, pero no recibe ningún castigo cuando la abandona (26).

Sarajsi de Hanafis, que adopta el mismo punto de vista, afirma que los juicios que el Profeta realizó y que estuvieron basados en su opinión y el iytihad son como una revelación:

La revelación consiste en dos partes:

1 – La revelación aparente. Se divide en tres partes:

a) La revelación que procede de la lengua del ángel, que es percibida por el oído y que procede ciertamente de Al-lah. Esa parte es la revelación del Corán.
b) La revelación que es explicada al Profeta por el ángel a través de señales, sin palabras (27).
c) La inspiración. Es la manifestación divina en el corazón del Mensajero de Al-lah (PB) sin ninguna duda. Una luz se desprende de su corazón y el juicio sobre este tema resulta claro.

2 – La revelación esotérica. Se dice que ella “ma yushbidu´l wahi” (recuerda la revelación), Sharajsi afirma que hay juicios que el Mensajero de Al-lah (PB) realizó a través de sus opiniones y el iytihad. El hecho de que no sea libre para cometer errores y que esté siempre bajo el control de la revelación hace que este tipo de juicios sean similares a la revelación. Los iytihads de otras personas de su umma no son como el iytihad del Profeta (PB) ya que siempre hay la posibilidad de cometer errores y es imnposible corregirlos a través de la revelación (28).

Esta explicación de Sarajsi significa que todos los actos del Profeta (PB) están basados y son corregidos por la revelación. Los actos o palabras del Profeta (PB) son verdaderos porque Al-lah no dejaría que una palabra o acto equivocados tuvieran una continuación.

Shatibi dice lo siguiente:

El hadiz es o bien pura revelación que viene de Al-lah o un iytihad del Profeta (PB). Sin embargo, en este último caso su iytihad está o bien basado en una revelación sólida del Libro o la Sunnah o ha sido sometido a una autentificación por Al-lah. Incluso si el punto de vista de que el Profeta (PB) puede cometer un error en su iytihad es aceptado, Al-lah no permitiría que él fuera dejado en el error sino que sería corregido inmediatamente. Al final todo lo que él dijera o hiciera sería correcto. De este modo, no existe ninguna probabilidad de errores en nada de lo que procede de él (29).

Según estos puntos de vista, podemos decir que aquellos que dicen que toda la Sunnah es una revelación no exageran porque toda ella está autentificada por la revelación: o se dejó como estaba o fue corregida. De este modo, dado que no podemos aceptar la existencia de un acto o dicho que no esté autentificado por la revelación, podemos decir, como conclusión, que toda la Sunnah está basada en la revelación. Sin embargo, al afirmar esto, nos referimos a la Sunnah que estuvo determinada durante la etapa del Mensajero de Al-lah y que nos ha llegado como sólida.

4. La revelación silenciosamente aprobada

Lo que definimos como Sunnah Taqrir, cuando explicamos la Sunnah, es la aprobación silenciosa por parte del Profeta (PB) de algunas acciones o palabras que él vio u oyó (30). Es decir, cuando los compañaeros hicieron o dijeron algo en base a declaraciones de la Yahiliyya o sus propias opiniones, el Profeta (PB) algunas veces les corregía, otras veces las cambiaba y en otras ocasiones no decía nada. Los compañeros consideraban este silencio como una aprobación porque no sería apropiado para el Profeta dejar un error sin corregir. Así pues, su silencio significaba que esa acción o palabra no estaban equivocadas.

Los compañeros estaban bajo el control del Profeta (PB). Del mismo modo, el Mensajero de Al-lah (PB) siempre estuvo bajo el control de la revelación como una necesidad del atributo de ismah (inocencia) (31). Por lo tanto, hay que saber que un error suyo no sería dejado sin corregir (32) y una advertencia en este sentido sería realizada inmediatamente (33). El Profeta (PB) es distinto de toda otra persona y de aquellos otros que están autorizados a hacer iytihad.

Es sabido que él recibió una advertencia a causa de algunas de sus acciones incluso antes de que se convirtiera en un profeta (34). En una ocasión cuando quiso quitarse su izar (vestido externo) con el fin de arrojar piedras, eso le fue impedido. En otra, quiso hacer lo mismo con el fin de ayudar a su tío Abu Talib a reparar la Fuente de Zamzam, pero se desmayó. Él dijo que alguien con ropas blancas le dijo que se cubriera cuando fuera allí (35).

Su cuerpo estuvo cubierto para evitar que mostrara las partes que no deben ser mostradas a otros. Él también estuvo protegido de algunas costumbres desagradables de aquel período. Según su propia declaración, él quería ver algunos juegos y entretenimientos en los lugares donde se celebraban las ceremonias de matrimonio, pero él cayó dormido y no pudo verlos ni escucharlos. Después de eso, él no hizo nada malo antes de ser nombrado profeta (36).

¿Puede creerse que una persona que estuvo bajo protección incluso cuando no era profeta ni había sido todavía nombrado como ejemplo a seguir por su ummah y la humanidad no estaría protegido luego, en un período en el que ya se había convertido en un ejemplo en todos los aspectos, y que sus errores no serían corregidos? (37). Vemos algunas referencias a esto en el Corán.

El Profeta (PB) estaba preocupado por la protección de la revelación de Al-lah, el Exaltado, pero eliminó esta preocupación cuando Al-lah le transmitió que no había necesidad de inquietarse (38).

Él fue advertido de que su obligación era tan sólo la de transmitir el mensaje de Al-lah, que la guía dependía de la voluntad de Al-lah (39) y de que el resultado también dependía de la misma voluntad. También le fue prohibido rezar y pedir perdón por su tío Abu Talib (40).

Así por ejemplo, se le prohibió que maldijera a sus enemigos después de la Batalla de Uhud (41) y se le advirtió en contra de su deseo de mutilarlos después de lo que le había sido hecho a su tío Hamza (que Al-lah tenga misericordia de él) (42).

Además, él fue advertido en contra de la liberación de los prisioneros de guerra a cambio de un rescate después de la Batalla de Badr (43). Se le impidió llevar a cabo una iniciativa suya con el fin de ganar las mentes y los corazones de los hipócritas (munafiqun) (44). También se le advirtió cuando hizo haram lo que Al-lah había hecho halal debido a los deseos de los prisioneros de guerra (45).


Por otro lado, el hecho de que primero dijera que los hijos de los politeístas eran como sus padres y luego dijera que ellos irían al Paraíso, que primero dijera que los lagartos eran judíos maldecidos y luego abandonara esta idea debido a la advertencia de la revelación, que primero dijera que la idea de la tortura en la tumba era un error judío y luego aceptara su existencia debido a otra advertencia de la revelación y buscara protección contra este hecho en sus oraciones (46) muestra que él fue advertido y corregido por la revelación del Corán también.

Estos versos de arriba y otros similares son una clara indicación de que el Profeta (PB) fue corregido cuando lo que él hacía no gozaba del consentimiento divino. Al-lah, el Exaltado, primero le dejó libertad y quería que él hiciera iytihad o celebrara consultas con sus compañeros. Luego, si ello agradaba a Al-lah, se dejaba como estaba. En caso contrario, era corregido.

Así pues, es imposible que el Mensajero de Al-lah guardara silencio sobre cualquier acto o palabra erróneos que él viera debido al tipo de aprobación silenciosa que hemos visto. Resulta también imposible que el Mensajero de Al-lah (PB) pudiera realizar actos o pronunciar palabras erróneos en presencia de Al-lah de manera continuada. De este modo, todo lo que él realizó durante su vida es un ejemplo y algo que debemos seguir.

Al-lah, el Omnisciente, el Que todo lo oye, el Que todo lo ve y el Sabio corrigió las palabras y acciones del Profeta o las aprobo y dejó como estaban. Podemos llamar a todas las cosas que Al-lah no cambió y dejó como estaban revelación esotérica, como hicieron los sabios hanafis (47), o revelación aprobada por el silencio. Lo cierto es que la Sunnah del Profeta (PB) está basada en una revelación.

En base a tal hecho, es necesario aceptar que la continuación de algunas de las costumbre y tradiciones de la comunidad en la que el Profeta (PB) vivió fue aprobada por Al-lah de forma silenciosa, así que no es correcto contemplarlas sólo como unas meras costumbres y tradiciones. Del mismo modo, vemos que ellas tenían su base en el Profeta Ibrahim (PB) u otros profetas.


De esta forma, si las actitudes y actos del Profeta hubieran existido de la misma forma que en el período de la Yahiliyya, ellas habrían sido corregidas por la revelación si hubieran sido erróneas. Podemos decir que las que no fueron corregidas, recibieron la aprobación de Al-lah.

Narraciones que permiten que los hadices sean escritos

Existen muchas narraciones que muestran que era permisible escribir los hadices. Una de las narraciones pertenece a Abdulá ibn Amr (que Al-lah esté satisfecho con él). Los hadices que escribió fueron transmitidos a las generaciones que vinieron detrás de él en forma de libros. Él dijo:

“Yo solía escribir lo que oía decir al Profeta (PB) con el fin de memorizarlo. Los quraishíes me prohibieron escribirlo diciendo: “Estás escribiendo lo que oyes decir al Mensajero de Al-lah (PB). Sin embargo, el Profeta (PB) es un ser humano. Algunas veces, él habla cuando está enfadado y otras cuando está tranquilo. De este modo, dejé de escribir. Sin embargo, informé de esto al Profeta (PB). El Mensajero de Al-lah mostró su boca bendita y dijo: “¡Escribe! Juro por Al-lah que nada más que la verdad sale de esta boca”.

Abu Huraira transmitió una narración que confirma que Abdulá ibn Amr (que Al-lah esté satisfecho con él) escribió hadices de forma sistemática. Ella ha sido también incluida en el Bujari. Abu Huraira (que Dios esté satisfecho de él) dijo lo siguiente: “Nadie puede superarme en el conocimiento de los hadices del Profeta, excepto Abdulá ibn Amr”.

Las narraciones que expresan el permiso de escribir los hadices no son sólo las que hemos mencionado. El Mensajero de Al-lah (PB) dijo a sus compañeros que se quejaban sobre su propia memoria: “Pedid ayuda a vuestra mano derecha” y “fortaleced vuestro conocimiento escribiendo”. Más tarde, dio los textos de sus discursos a algunas personas que los querían en forma escrita. De este modo, existen unas 300 cartas (documentos escritos) que contienen hadices y cuya extensión varía de unas pocas líneas a unas páginas. Todo ello demuestra que era permisible escribir los hadices. Incluso si sólo tomamos en consideración las cartas, vemos que el Profeta (PB) no se opuso a que se escribieran otras cosas que el Corán y dio gran importancia al uso de la escritura en la vida civil.

As Sahif as Sahiha de Abu Huraira

En otras narraciones se declara que Abu Huraira (que Al-lah esté satisfecho de él) escribió los hadices que oyó decir al Mensajero de Al-lah (PB). El nombre de ese escrito es As Sahifa al Sahiha. Hassan ibn Amr ibn Umayya al Damri narró: “Transmití un hadiz cerca de Abu Huraira. Sin embargo, él lo negó diciendo: “No existe tal hadiz”. Yo le dije que lo había oído de él. Él me dijo: “Si lo hubieras oído de mí, entonces debe estar presente conmigo en el escrito” y me cogió por la mano y me llevó hasta su casa. Allí, me mostró muchos libros en los que estaban escritos hadices del Profeta (PB). Él encontró el hadiz que había mencionado y me dijo: “¿No te dije que si hubiera narrado un hadiz, estaría incluido en el escrito?”.

La compilación de los hadices

El segundo período importante de la historia del hadiz estuvo presidido por la actividad llamada “tadwin as sunnah” (la documentación y registro de hadices en su forma escrita). Él abarca el segundo siglo de la Hégira.

¿Qué es el tadwin?

En el diccionario, “tadwin” significa recopilar y recoger en un libro. En lo que se refiere a los hadices, el término hace referencia a compilar los hadices de forma escrita y oficial en un libro. La palabra “oficial” es muy importante aquí. Como hemos visto anteriormente, la compilación de los hadices se inició durante el período del Mensajero de Al-lah (PB) de forma individual y privada. En realidad, el Profeta dejó muchos documentos escritos y todos ellos son llamados “Sunnah”. Sin embargo, ninguno de ellos puede ser incluido dentro de la forma “escrita” expresada por el término “tadwin” porque éste se refiere a la actividad de escritura y compilación de todos los hadices llevada a cabo en el segundo siglo de la Hégira bajo los auspicios del estado.

¿Cómo se inició?

La actividad de tadwin comenzó con Umar bin Abdul Aziz, un califa omeya. Umar bin Abdul Aziz (que Al-lah tiene misericordia de él), que fue famoso por su piedad y su devolución a la Sunnah del Mensajero de Al-lah, comenzó a preocuparse por los hadices cuando la generación de los compañeros y los grandes sabios que conocían el hadiz muy bien comenzaron a morir uno tras otro. Él creyó que los hadices debían ser escritos para evitar el riesgo de su pérdida. De este modo, él envió órdenes y circulares a los gobernadores, como califa.

La actividad del tadwin

El texto de una de las cartas que Umar bin Abdulaziz envió está recogida en el Bujari. Se trata de la carta enviada al gobernador de Madina, Abu Bakr ibn Hazm.

“Busca, compila y escribe las narraciones sobre el Profeta (PB) en tu ciudad. Temo que la ciencia de los hadices se pierda y que los sabios desaparezcan. Al hacer eso, sólo la Sunnah del Mensajero de Al-lah (PB) debe ser aceptada. Los sabios deben sentarse en los lugares famosos abiertos al público, como mezquitas, y difundir el conocimiento y enseñar a los que no saben. La ciencia de hadiz no desaparecerá a menos que se mantenga en secreto”.

Según la narracción que Ibn Sad traansmitió, Umar bin Abdul Aziz (que Al-lah tenga misericordia con él) incluyó otra frase más en la carta que envió a Ibn Hazm:

“Escribe las narraciones que provengan con toda seguridad del Profeta (PB) y de Umar que vosotros tengáis (o que estén presentes en vuestra región)”.

Según lo que Abu Nuaim compiló en Tarij Isfahan, Umar ibn Abdul Aziz envió esa carta a todas las ciudades islámicas.

De este modo, al tomar en consideración varias narraciones que mencionan el tadwin, tenemos una idea más amplia sobre este tema. Con el fin de apreciar ese intento de Umar ibn Abdul Aziz, necesitamos mencionar las siguientes palabras de Mohammed ibn Shihab az Zuhri, que fue la persona que realizó el mayor servicio en la actividad del tadwin y que dio este nombre a dicha actividad de recopilación:

“No consideramos apropiado escribir el conocimiento hasta que la administración nos obligó a hacerlo. Cuando comenzamos a hacerlo (como resultado de la presión e intervención de los administradores), creímos que no deberíamos impedir que ningún musulmán escribiera”.

Razones que llevaron a la recopilación de los hadices

Es útil echar una atenta mirada a los factores reales que llevaron a que los hadices fueran escritos y compilados en libros:

1 – Una de estas razones viene declarada en la carta de Umar ibn Abdul Aziz: la ansiedad de que los hadices pudieran desaparecer con la muerte de los compañeros y sabios que los habían oído y escrito. Aunque algunos hadices fueron escritos por algunos de ellos, el único fin de esta acción era la memorizarlos. Cuando fueron memorizados, los escritos particulares fueron quemados. La narración que tenemos de Zuhri es suficiente para entender la preocupación y la ansiedad producidos por este tema.

Además, ese período fue un periódico de disturbios políticos y anarquía civil. La muerte de Said ibn Yubair, el famoso sabio de hadices del período fue suficiente para preocupar a Umar ibn Abdul Aziz por la posibilidad de que los hadices pudieran desaparecer.

2 – Aunque no se refleja claramente en la carta de Umar ibn Abdul Aziz, el segundo factor importante por que el tadwin se inició fue el incremento en las actividades de fabricación de hadices falsos debido a los desacuerdos políticos y entre las madhhab (escuelas). Las siguientes palabras de Zuhri (que Al-lah tenga misericordia de él) lo certifica y confirma: “Si no hubiera sido por el hadiz desconocido que vino del este y que fue rechazado por nosotros, nunca se habría escrito un solo hadiz ni se habría permitido que alguien escribiera uno”.

Suyuti dijo lo siguiente con el fin de resaltar el peligro de la actividad de fabricación de hadices en el tiempo del tadwin: “Se trató de un período cuando los sabios estaban dispersos y las fabricaciones e innovaciones (bidas) de los jariyies se incrementaron. Con el fin de combatir esto, la Sunnah fue escrita y compilada en libros que combinaban las palabras de los sahaba y las fatuas de los tabiin”.

Como tuvo lugar el tadwin

Las narracciones muestran que Umar ibn Abdul Aziz no se conformó con enviar la circular, sino que continuó haciendo un seguimiento meticuloso de las actividades de tadwin. Él contrató a algunos empleados especiales con el fin de trabajar en el tadwin en el centro y envió a dos de ellos a trabajar con Hisham bin Abdul Malik y Zuhri. Ellos escribieron los hadices compilados por Zuhri durante todo un año.

Umar ibn Abdil Aziz, el propio Califa, tomó parte en las actividades de tadwin. Él iba a la mezquita con una pluma en su mano y se unió a las lecciones después de la oración, escribiendo hadices de Aun ibn Abdulá y Yazid ibn Raqqashi.

Durante el tadwin, no sólo las palabras y acciones del Mensajero de Al-lah (PB) sino también las palabras y acciones de los sahaba y los tabiin fueron includos por algunos sabios del hadiz en el concepto de Sunnah.

Los hadices que fueron escritos siguiendo las órdens del Califa fueron enviados al centro en forma de libros. Ellos fueron reproducidos allí y enviados a las ciudades islámicas. Una importante narración que documenta este tema procede de Zuhri: “Umar bin Abdul Aziz (que Al-lah tenga misericordia de él) nos ordenó compilar la Sunnah y la escribimos en libros. Umar bin Abdul Aziz envió un libro a todas las ciudades que estaban bajo su control”.

Es seguro que los libros que fueron enviados eran las copias de los libros originales del centro. Algunas narraciones declaran que los hadices compilados en el centro fueron autentificados por los sabios. Abuz Zinad Abdulá ibn Zakuan narró: “Vi a Umar bin Abdul Aziz reunir a los sabios del fiqh, que.habían recopilado una gran cantidad de hadices. Él los leyó junto con los sabios y cuando era hallada una sunnah que no había sido puesta en práctica, él decía: “Es algo extra. No hay ninguna acción basada en ella”.

Cabe señalar que las copias que fueron enviadas a las ciudades fueron reproducidas después de ser examinadas por ese comité. Una característica importante de las actividades de tadwin es que los hadices no fueron escritos siguiendo ninguna clasificación como sunan, sahid o musnad. Lo que es importante en el tadwin es escribirlos sin ningún otro propósito. De este modo, los hadices marfu (cuya línea de transmisión se remonta hasta el Profeta (PB)) y los maqtu (que tienen rota la línea de transmisión) fueron escritos junto a los hadices hassan (autentificados) y los daif (débiles). Su distinción y clasificación serían realizados el próximo siglo, un período llamado de tabwib (división en capítulos).

El papel de Abu Bakr ibn Hazm

No tenemos ningún documento que indique que el gobernador de Medina, Abu Bakr ibn Hazm, escribiera hadices personalmente siguiendo órdenes, aunque él fue un gran sabio del hadiz. Él puede haberse conformado con ordenar a los otros sabios trabajar en el tadwin. En realidad, Zuhri, que promovió el trabajo de tadwin y jugó un papel fundamental en él, fue un sabio de Medina y es seguro que comenzó a trabajar bajo el mando de Abu Bakr in Hazm.

Aunque la vida de Umar ibn Abdul Aziz no fue lo suficientemente larga para ver el fruto de las actividades de tadwin que ordenó iniciar, su labor dio fruto. Ya mencionamos antes de que los libros que fueron compilados en este período fueron duplicados y enviados a las grandes ciudades. De este modo, los sabios islámicos se muestran de acuerdo en señalar que el primer tadwin comenzó durante la era de Umar ibn Abdul Aziz (que Al-lah tenga misericordia de él) y en los últimos años del primer siglo de la Hégira.


Prof. Dr. İbrahim Canan
Dr. Ahmet Çolak


Notas al pie de página:

1 – Aunque se ha dicho que los versos “No habla por propio impulso. No es sino un revelación que se ha hecho” (53:3-4) se refieren al Corán, existen algunos sabios que afirman que ellos incluyen también la Sunnah. Así por ejemplo, Elmalılı (un sabio turco del taksir) interpreta el verso diciendo: “El decir que sólo el Corán es la revelación no puede ser defendido de ninguna manera”. De este modo, él indica que la Sunnah es también una revelación. (Yazır, Hak Dini VII, 457); Cf Qurtubî, Tafsir, XVII,84-85; Aydınlı, Abdullah, Sünnetin Kaynağı Hakkında, Din Öğretimi dergisi, Issue37, Ank, 1992, p.48; Kırbaşoğlu, Sünnet, 236 et al.
2 - al Baqara, 48; Aale-Imran, 164.
3 - an Nisa, 113; al Yumua, 2.
4 – Sobre los que afirman que la Sabiduría se refiere a la Sunnah, ver Hasan al-Basri, Qatada, Yahya b. Kathir, (Suyuti, Miftahu’l-Janna, s.23); Imam ash-Shaii, ar Risala, 32,78,93.
5 - En lo que respecta a aquellos que afirman que el Corán y la Sunnah son una revelación, esto plantea la cuestión de cuál es la diferencia entre ellos. Comprendemos por este verso que no hay diferencia entre ellos en lo que se refiere a su naturaleza de revelación. Sin embargo, uno de ellos es wahi matluu (revelación recitada) y el otro es wahi gair matluu (revelación no recitada). Suyuti explica este tema de la manera siguiente: “La palabra de Al-lah tiene dos partes. Al-lah dice a Yibril: “Di al Profeta que Al-lah le ordena esto y eso. Yibril comprende el deseo divino y lo transmite al Profeta. Esto es como el ejemplo de un rey que envía a una persona de confianza como enviado a sus súbditos y ella transmite el mensaje con sus propias palabras.
La otra es: Al-lah dice a Yibril: “Vete a ver al Profeta y léele este libro”. Yibril lee el libro del Profeta con exactitud, palabra a palabra. La revelación del Corán se asemeja al segundo ejemplo y la de la Sunnah al primero. De este modo, es permisible incluir a la Sunnah dentro del significado de la revelación. Suyuti, al-Itqan, I,45; ver Subhi es-Salih, Hadis İlimleri, s.261-262; Karaman, Hadis Usulü, p.9-10.
6 - al-Anfal, 7.
7 - at-Tahrim, 3.
8 - Es importante para este tema recordar que está declarado al principio del hadiz que emergerán algunas personas que dirán que aceptan lo que es el Corán, pero que rechazarán lo que no hay en él y que viene incluido en la Sunnah. Ver Abu Dawud, Sunnah, 6.
9 – Aquellos hadices que son llamados qudsi (sagrados) o divinos son los que son atribuidos a Al-lah. Existe el punto de vista de que tanto las palabras como los significados de los mismos proceden de Al-lah y otro que afirma que los significados pertenecen a Al-lah, pero las palabras son del Profeta, al igual que ocurre en otros hadices. Ver Al-Hadith, wa’l-Muhaddithun, s.18; Qawaidu’t-Tahdith, p.64 et al.
10 - Ver, Bukhari, Eeman, 37; Muslim, Eeman, 1; Abu Dawud, Sunnah, 16; Tirmidhi, Eeman,4.
11 - Muslim, Jannah, 63-64; Ver, Aydınlı, Sünnetin Kaynağı, p.50-51; Toksarı, Sünnet, p.98-99; Abu Dawud, Adab, 48.
12 - Muslim, Eeman, 32-36; Ver, al-Munawi, Fayzu’l-Qadir, VI, 289-290.
13 - Para ejemplos, ver, Muslim, Janaiz, 1; Tirmidhi, Eeman, 18; Jihad, 32.
14 - Aunque algunos investigadores afirman que dado que los hadices en los que la palabra revelación es mencionada están narrados en términos de significado, ellos no pueden ser aceptados como prueba de que los hadices son revelados (Erul, Bünyamin, İslamiyat, C.1, s.1, p.55 et al). En otro artículo, la misma persona señala que no es posible decir que Al-lah no estuvo en contacto con el Profeta, excepto en lo que respecta al Corán. Él afirma también que el Mensajero de Al-lah fue nombrado con el deber de la dawah (la transmisión del mensaje) y enseñar y explicar el Corán. (Erul, Bünyamin, İslamiyat, V.III, p.1., p.184.
15 - Muslim, Hayd, 34.
16 - Bukhari, Nikah, 108.
17 - Ver respectivamente, Suyuti, Miftah, 29; Musnad, II, 85,160; Bukhari, Adab, 28; Muslim, 1,140; Abu Dawud, Manasik, 24,27; Tirmidhi, Hajj, 14; Abu Dawud, Salat, 2; Bukhari, Badu’l-Khalk, 6; Abu Dawud, Sunnah, 9; Musnad, I, 191; Ibn Hisham, Sira, III, 101-102.
18 - Suyuti, Miftah, 29.
19 - Abdulghani Abdulkhaliq, Hujja, 337; Se dice que existe una iyma (consenso) de que la Sunnah está basada en la revelación. Ver, ibid, p.338; Se ha transmitido que Hasan b. Atiyya dijo que la Sunnah está basada en la revelación al igual que el Corán. Darimi, Muqaddima, 49.
20- El Imam Shafii dice que el wahi matluu es el Corán y el wahi gair matluu es la Sunnah y señala que la Sunnah es la “Sabiduría” mencionada en el Corán. (ar-Risala, 3-4,10; al-Umm, V, 127,128.)
21- Ibn Hazim, al-Ihkam, 93; cf. Kırbaşoğlu, Sünnet, p.260-261.
22 - Ghazali, Mustasfa, I, 83; Kattabi tiene la misma opinión, ver Khattabi, Maalimu’s-Sunan, V, 10.
23 - Çakan, İ.Lütfi, Hadislerde Görülen İhtilaflar ve Çözüm Yolları, Ist, 1982, p.96.
24 - El hadiz que declara que una mujer y su tía maternal o paternal no pueden casarse con el mismo hombre al mismo tiempo es de este tipo. Bukhari, Nikah, 27; Muslim, Nikah, 37-38.
25 - Él menciona el siguiente incidente como ejemplo: llevar ropas de seda es haram para los hombres, pero el Profeta permitió a Abdurrahman b. Awf llevar ropas de seda debido a una enfermedad. Ver, Bukhari, Jihad, 91; Libas, 29; Muslim, Libas, 24-26.
26 - Ibn Qutayba, Abu Muh. Abdullah, Ta’wilu Mukhtalifi’l-Hadith, Beirut, 1972, p.196 et al.
27- Frases como “El espíritu santo insufló en mi corazón” son revelación de este tipo. Ibn Majah, Tijarah, 2; Bayhaqi, Sunan, VII, 76; Suyuti, Miftah, 30.
28 - Sarakhsi, Shamsuddin, Usulu’s-Sarakhsi, Beirut, 1973, II, 90-96.
29 - Shatibi, Muwafaqat, IV, 19; Para puntos de vista similares, ver, Abdulghani, Hujja, p.334 et al.
30 - Ver, Aydınlı, Istılah, 148; Ver también, Bukhari, I’tisam, 24.
31 -Ismah, uno de los atributos del profetas, significa alejarse de la incredulidad, de no creer en Al-lah, de decir mentiras, de cometer errores o negligencia o de ignorar los mandatos de la Shariah. También significa la imposibilidad de continuar cometiendo errores. Ver, Ghazali, Mustasfa, II, 212-214; Sabuni, Maturidiyye Akâidi, trns Bekir Topaloğlu, Ank. 1979, s.212-212; Yazır, Hak Dini, IX, 6357; Abdulghani, Hujja, 108 et al.
32 - Sarakhsi, Usul, II, 68.
33 - Sabuni, Maturidiyya, 121; Abdulghani, Hujja, p.222. Sobre el punto de vista de Ibn Taymiyyah de que los profetas no pueden continuar cometiendo errores, ver Abduljalil Eesa, Ijtihadu’r-Rasul, Egypt, nd. p.33.
34 - Al-lah le protegió de las impurezas de la Yahiliyya, ver Ibn Sa’d, Tabaqat, I, 121; Abu Nuaym, Dalail, I, 129; Bayhaqi, Dalaîl, I, 313.
35 - Abu Nuaym, Dalail, I, 147; Ver también, Bukhari, I, 96; Muslim, I, 268; Bayhaqi, Dalail, I, 313-314.
36 - Ver. Tabari, Tarikh, II, 196; Abu Nuaym, Dklail, I, 143; Bayhaqi, Dalail, I, 315; En una ocasión, le llevaron a un entretenimiento por la fuerza, pero él desapareció. Luego señaló que un hombre alto y de piel blanca le dijo: “¡Oh Muhammad! Nunca toques a ese ídolo. ¡Regresa!”. Cf Musnad, II, 68-69; Köksal, İslam Tarihi, II,117-121.
37 - Para más información, ver Sarakhsi, Usul, II, 91; Ghazali, Mustasfa, II,214; Sabuni, Maturidiyya, s.121; Abdülghani, Hujja, 221-222; Abduljalil Eesa, İjtihad, p.31-33; Çakan, İhtilaflar, p.96,113; Erdoğan, Sünnet, 192 et al.
38 - Qiyamah, 16-17.
39 - Ver respectivamente al-Ghashiya, 21-22; Hud, 12; al-Kahf, 23; al,-Qasas, 56; Yunus, 99; ash-Shuara, 3.
40 - at-Tawba, 113.
41 - Tirmidhi, Tafsir, sura 3/12; Aal-e-Imran, 128; Abduljalil Eesa, Ijtihad, p.95.
42 - Algunos órganos de Hamza, como sus orejas y nariz, fueron cortados y su hígado extraído. Ibn Hisham, Sira, III, 101-103. Para el verso ver an-Nahl, 126-127.
43 - al-Anfal, 67-68. Ver Abdülghani, Hujja, 185.
44 - at-Tawba, 88, 84; Ver Ibn Kathir, Tafsir, II, 378; Abduljalil Eesa, p.105.
45 - at-Tahrim, 1-2.
46 - Ver Abduljalil Eesa, Ijtihad, s.59-66.
47 - Ver, Sarakhsi, II, 90-91; Tahanawi, Muh. Ali b. Ali, Kashshafu Istilahati’l-Funun, Ist, 1984, II, 1523.

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