Anasayfa | 100 Cuestiones y Respuestas Sobre la Creencia

¿Podrían ofrecernos información detallada sobre la existencia de Al-lah?


Cientos de evidencias que declaran la existencia y unidad de Al-lah son mencionados en el Corán.

Así por ejemplo, “¿Es que no consideran cómo han sido creados los camellos, cómo alzado el cielo, cómo erigidas las montañas, cómo extendida la tierra?” (17:20)

Se pide al hombre que mire a los seres que existen a su alrededor con cuidado y que conozca y encuentre a su Creador a través de su contemplación. En algunos versos se declara que es imposible para la gente que mira a los seres negar la existencia de Al-lah.

Un verso y su significado:

“En la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día, en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres, en el agua que Al-lah hace bajar del cielo, vivificando con ella la tierra después de muerta, diseminando por ella toda clase de bestias, en la variación de los vientos, en las nubes, sujetas entre el cielo y la tierra, hay, ciertamente, signos para gente que razona”.
(2:164)

En otro verso, se menciona otro significado parecido:

Si les preguntas: "¿Quién ha creado los cielos y la tierra y sujetado el sol y la luna?", seguro que dicen: "¡Al-lah!" ¡Cómo pueden, pues, ser tan desviados!” (29:61)

“Si les preguntas: "¿Quién os ha creado?", seguro que dicen: "¡Al-lah!" ¡Cómo pueden, pues, ser tan desviados!” (43:87)

Dado que las cosas existen y ellas están llenas de arte, ellas tienen a buen seguro un creador y un hacedor. El Universo puede ser comparado a un libro lleno de significados desde este aspecto o a una ciudad perfecta y magnífica desde otro. Del mismo modo que cada libro tiene un escritor, el libro del universo tiene otro escritor. Quienquiera que sea el escritor del libro es también el escritor de cada letra. Quienquiera que sea creador del universo es también el creador del resto de los seres, desde los átomos hasta los planetas del libro del universo. De este modo, el dueño del universo es también el dueño de todos los seres que habitan en él.

El propietario del campo es también el dueño de todas las cosechas que allí crezcan. Quienquiera que sea el hacedor y el creador del árbol es también el de sus frutos. Si el universo es un árbol, entonces el hombre, que es el fruto de ese árbol, es Su obra. Un ser que no pueda crear el árbol, no podrá tampoco crear sus frutos. Así pues, quienquiera que sea el creador del universo es también el creador del hombre.

Al-lah, Que creó el ojo del hombre y que le ha dado la capacidad de ver, creó el sol también. El ojo no podría ver si el sol no existiera. De este modo, el ser que colocó el ojo en el rostro del hombre es el mismo que el que colocó al sol, que es el ojo del nuestro sistema solar, en su lugar.

Y existe un hacedor y artista detrás de la creación de todos los seres, cada uno de los cuales es una maravillosa obra de arte.

Si se compara el universo a una magnífica ciudad, cabe señalar que existe un gobernador en cada ciudad. De este modo, habrá un gobernador en esta ciudad del universo. Y Él sólo puede ser Al-lah.

La mente y la conciencia del hombre aceptan la existencia de un creador y la ciencia lo prueba. Cuando tenemos en cuenta una cosa viviente sólo podemos considerar tres posibilidades:

1 – Este ser ha llegado a existir por sí solo.

2 – El azar puede haberlo hecho.

3 – Un ser todopoderoso puede haberlo creado.

No hay otra forma en que un ser haya podido llegar a existir que las alternativas mencionadas. Esto puede ser explicado por el ejemplo de la farmacia en el que las primeras dos formas son imposibles en términos de la mente y de la ciencia y que la última precisa de la existencia de Al-lah:

“Imaginemos que hay una farmacia en la que hay cientos de tarros y ampollas llenos de diferentes sustancias. Una poción, un remedio o un medicamento deben proceder de la mezcla en su justa proporción de esas sustancias. Vamos a la farmacia y vemos que podemos hallar todas esas pociones, medicamentos y remedios en abundancia. Examinamos cada uno de ellos con atención y vemos que sus ingredientes han sido tomados en diferentes, pero precisas, cantidades  de cada uno de los tarros y ampollas, unos gramos de éste y otros más de aquel, siete del siguiente y así sucesivamente. Si ponemos demasiados gramos o demasiado pocos en esta mezcla el medicamento no tendrá efecto, e incluso puede ser nocivo. Los mismo cabe decir de la poción o el remedio.

Todos los ingredientes de cada medicamento, poción o remedio proceden de diferentes tarros y ampollas y se mezclan también en diferentes medidas y cantidades. ¿Sería posible o probable que todos los tarros y ampollas se rompieran por una extraña coincidencia o un súbito golpe de viento y que se hubieran unido unos a otros en diferentes cantidades y justas proporciones para fabricar varios medicamentos? ¿Hay algo más imposible o absurdo que eso?

Del mismo modo, cada ser vivo puede ser comparado a una poción viviente y cada planta a un remedio viviente. Él está compuesto de materia que ha sido tomada en la cantidad más precisa de numerosas y variadas sustancias. Si alguien dice que el azar creó esto, eso sería rechazado como algo irrazonable, imposible y absurdo, del mismo modo que lo sería el afirmar que la poción, el remedio o el medicamento de la farmacia ha llegado a existir a través de la ruptura accidental de los tarros y ampollas”.
(Nursi, B. Said. (Lem’alar) Flashes. Rnk Neşriyat. Istanbul, 2006, p.2002 etc.)

Ahora utilicemos este ejemplo para un hombre, animal o planta. Los elementos que forman a estos seres vivos son las células. Estas células se han juntado en cantidades precisas y constituyen diferentes tejidos y estos tejidos crean órganos y sistemas y finalmente el organismo viviente se convierte en un ser. Existen miles de diferentes moléculas incluso en la célula de la más simple estructura. Cada una de estas moléculas tiene una tarea distinta. Hay elementos comunes en todas ellas. Sin embargo, diferentes células, diferentes individuos y finalmente incluso diferentes especies emergen de las diferentes disposiciones y mezclas y de las distintas cantidades de esos elementos.

Cabe señalar que la formación de seres como las abejas y las hormigas es imposible únicamente como fruto de la voluntad de tales elementos que las forman y que no tienen mente ni consciencia y son ciegos, sordos e ignorantes. o por la cooperación de causas como la tormenta y el viento, porque estos elementos y causas necesitan ellas mismas ser creadas.

Los medicamentos, pócimas y remedios preparados en la farmacia en cantidades precisas muestran la mano de un experto químico o farmacéutico que los fabrica. Del mismo modo, la creación de cada ser vivo muestra la existencia de un maravilloso creador, que conoce, ve y tiene conciencia, voluntad y sabiduría.

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