Anasayfa | 100 Cuestiones y Respuestas Sobre la Creencia

¿Por qué una persona que muere como un incrédulo (kafir) es condenado eternamente en el Infierno? ¿Es eso justo?


Una de las explicaciones de Badiuzzaman Said Nursi con respecto al tema de por qué una persona que muere como un incrédulo ha de permanecer en el Infierno para siempre es la siguiente:

Pregunta: El pecado de la incredulidad persiste durante un período de tiempo limitado, pero su castigo es eterno y no tiene fin. ¿Cómo se corresponde esto con la justicia divina? Y si uno acepta esto ¿cómo se compagina con el conocimiento pre-eterno de Al-lah? y ¿por qué lo permite la compasión del Señor?

Respuesta: Si uno acepta que las penas son infinitas, se establece que la incredulidad perpetrada en tiempo finito, es, sin embargo, un crimen de infinitas proporciones en seis aspectos:

Primero: La persona que muere como un incrédulo permanecerá en tal estado si él vive toda la eternidad, ya que él ha corrompido la propia sustancia de su espíritu. Y su corrompido corazón tiene una propensión a cometer crímenes infinitos. De este modo, su castigo eterno no es contrario a la justicia.

Segundo: Incluso si la incredulidad ocurre en un tiempo finito es un crimen infinito y es una mentira que se transmite al infinito. Él niega a todo el universo, que da testimonio de la unidad divina.

Tercero: Dado que la incredulidad es una ingratitud por los infinitos dones recibidos, se trata de un hecho que tiene una naturaleza infinita.

Cuarto: La incredulidad es un crimen contra el infinito, es decir, contra la divina esencia y atributos.

Quinto: La conciencia humana, con respecto a su parte externa, es limitada y finita, pero su realidad interior la hace extenderse hasta la eternidad. Debido a esto es, pues, infinita. La incredulidad, sin embargo, la mancilla y la disminuye.

Sexto: Aunque los opuestos se oponen tenazmente el uno al otro, ellos son similares en muchas cosas. De este modo, por un lado, la creencia conlleva los frutos eternos de las delicias del Paraíso y, por otro, la incredulidad produce una condena y dolor eternos.

Podemos concluir, pues, que si uno coloca juntos estos seis aspectos verá que el castigo infinito se corresponde al crimen infinito y es pura justicia”.
(Ver Nursi, İşaratü'l-İcaz)                                               

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