Anasayfa | Fundamentos de la Fe | El Destino

¿Qué Es El Destino?


El destino es el conocimiento que Al-lah tiene de todo, lo que ha ocurrido y lo que ocurrirá en el universo, sus características, su pasado y futuro en la pasada eternidad y Su determinación y registro de todo en la Tabla Preservada (Lauh Mahfuz). En otras palabras, el destino es la determinación de los seres de acuerdo con un plan y una medida.

“No hay nada verde, nada seco que no esté en una Escritura clara”. (6:59)

Cuando queremos escribir la palabra “manzana” la forma, el orden y el tamaño de las letras se forman de acuerdo a nuestra determinación. Resulta claro que esa palabra no ha sido escrita por un bolígrafo o una tinta inconscientes, sino por un autor que tiene una voluntad, un conocimiento y un poder. Así pues, la “manzana” real es escrita y creada por elementos que son como la tinta de Al-lah, según la forma y características determinadas por Al-lah.

El Libro del Destino

Los árboles, las estrellas, las montañas, los viñedos y los seres humanos son todos palabras de poder. Ellos fueron creados según el programa del destino. La belleza y el orden en un edificio surgen como resultado del plan elaborado por un arquitecto, que programa donde, cuando y como debería ser utilizado cada ladrillo.

El destino de ese edificio queda determinado, pues, por el trazado de ese plan, en base al cual será construido el mismo. Este plan es llamado “El Libro del Destino” por la expresión coránica. El Universo surge del mismo modo que el edificio construido según el plan. Cuando el edificio es construido en el mundo manifiesto, la cosa cuyo plan viene trazado en el Libro del Destino se convierte en una realidad.

Cada uno de nosotros se encontraba en el Libro del Destino y en el conocimiento de Al-lah antes de que fuéramos creados. Al ser creados, pasamos a la fase del poder. Esto significa, pues, que la creación de las cosas es pasar de la fase del conocimiento a la del poder.

Una muestra diminuta del Libro del Destino de cada ser está presente en su semilla y célula. El plan de un manzano -es decir, todas sus características, incluyendo la forma, la estructura, el color y el olor de sus flores- está codificado en su semilla. Todos estos planes y programas que determinan la estructura genética son ejemplos diminutos del Libro del Destino. La estructura de cada ser humano está diseñada por elementos que actúan de acuerdo al programa del destino.

No tiene sentido hablar con una persona acerca del plan del edificio si no acepta la existencia del arquitecto. Del mismo modo, no tiene sentido para una persona que no cree en la existencia de Al-lah hablar acerca del plan que Al-lah determina o del destino.

El hecho de que todos los órganos de los seres humanos, al igual que los de los otros seres, hayan sido colocados donde es necesario y posean una forma y tamaño óptimos demuestra que todos ellos forman parte de un plan y un programa. Cada una de las características del hombre está grabada en sus células con el bolígrafo espiritual del destino. En cada momento, miles de células son eliminadas y nuevas células son producidas en su cuerpo. De este modo, en cada momento tienen lugar cambios en el cuerpo del hombre. Al-lah aplica el plan contenido en el Libro del Destino con Su poder y nos lo demuestra.

El destino está dividido en dos: obligatorio y voluntario.

El destino obligatorio es el destino divino que no depende de la voluntad humana. Temas como quienes serán el padre o la madre, en qué siglo nacerá una persona o si una persona será hombre o mujer son ejemplos del destino obligatorio. No tiene sentido hacer preguntas sobre este aspecto del destino, ya que ellas serían interminables. Una persona que pregunta por qué nació en el s. XXI se haría la misma pregunta si hubiera nacido en cualquier otro siglo. El hombre no es responsable por este destino, que ocurre fuera del alcance de su voluntad. Su determinación y condición depende únicamente del conocimiento y voluntad de Al-lah.

El destino voluntario está vinculado a las acciones que una persona realiza utilizando su libre albedrío parcial y sus deseos. Su materialización depende del libre albedrío parcial del hombre. El hombre es responsable sólo del tipo de destino, que depende de sus propios deseos y voluntad. Así por ejemplo, Al-lah determinó como una regla general que un estudiante apruebe un examen cuando estudie y reúna las condiciones necesarias; en otro caso, el estudiante no aprobará. Si un estudiante estudia y aprueba el examen actuará en la vía determinada por Al-lah.

Es necesario recordar algo aquí. Nosotros utilizamos nuestro libre albedrío parcial. Sin embargo, lo que es importante es la voluntad divina. Nosotros haremos todo lo que podamos y si Al-lah quiere, Él nos hará triunfar, pero si Él no quierre, no lo hará. De este modo, no podemos decir: “He trabajado, así que debo haber triunfado con toda seguridad”. Es Al-lah quien nos da el éxito. Así por ejemplo, nosotros regamos nuestro jardín. Si no lo hacemos, haremos que él se seque. Ésa es nuestra responsabilidad. De este modo, cuando lo regamos, cumplimos con nuestro deber. Si Al-lah quiere, Él lo hará crecer, pero si Él lo desea, lo hará decaer. Si Él lo hace crecer, debemos darle las gracias por esta bendición. Si no lo hace, debemos buscar una manifestación de misericordia y no desobedecerle. Lo mismo cabe decir con respecto al estudio. Si estudiamos y aprobamos el examen, le debemos dar gracias a Al-lah. Si no, debemos mostrar paciencia.

Share this