Anasayfa | La Oración

¿Que Es Lo Que La Oración Hace Ganar Al Hombre?


La oración es un elevado deber que conecta al siervo con Al-lah

“¿Es tu vida eterna?, me pregunto. ¿Posees algún incontrovertible documento que muestre que estarás vivo el próximo año o incluso mañana?¿Lo que te lleva al aburrimiento es que imaginas que vivirás para siempre? Te quejas como si fueras a permanecer en este mundo, disfrutando de sus placeres, eternamente. Si hubieras comprendido que tu vida es breve y que está partiendo de modo infructuoso, el pasar una hora de 24 en un acto de servicio bueno, agradable, fácil y misericordioso, que es el medio para conseguir la auténtica felicidad de la vida eterna, seguramente no te causaría aburrimiento, sino un real entusiasmo y un agradable placer.” Sözler (Palabras)

La oración es una relación exaltada y una conexión elevada entre el siervo y Al-lah. Es un servicio limpio y puro que tiene secretos que atraen a cada espíritu.
Ello significa que si una persona no realiza sus oraciones, debilita su conexión con Al-lah. No puede haber una pérdida mayor que ésa para el ser humano. El hombre necesita siempre a Al-lah para todo. Él proviene de Al-lah y retornará a Él.

El hombre, que no puede matar a la muerte, que no puede cerrar la tumba, que no puede detener las partidas, debería pensar en ello seriamente.
De este modo, la cosa más necesaria y la obligación más importante para el hombre debería ser el incrementar su relación con Al-lah. Uno de los mejores modos de hacerlo es realizar las cinco oraciones, ya que esto allana el camino para renovar el amor a Al-lah. El hecho de que el amor a Al-lah impregne los corazones y se mantenga en ellos es muy importante, ya que los corazones son el centro de la vida espiritual. El corazón material envía sangre al conjunto del cuerpo para hacer que la vía continúe. Del mismo modo, es necesaria también una fuerte creencia espiritual en el corazón. Y los actos de adoración más importantes, que refuerzan la creencia y hacen revivir el sentimiento de cercanía a A-lah, son las cinco oraciones.
Las cinco oraciones constituyen una ocasión para volver las mentes hacia Al-lah y hacerles obedecer las leyes divinas y respetar las prohibiciones establecidas por Al-lah.

El hombre necesita obedecer los deseos de Al-lah que vienen definidos como órdenes y prohibiciones en gran medida.
El hombre está vinculado a una comunidad debido a su naturaleza. La paz en la vida individual y social es sólo posible mediante la observanza de las reglas de la comunidad por parte de los individuos. Pero no podemos olvidar que es el Creador el que conoce mejor como funciona el sistema y, por tanto, al que hay que obedecer. “El que hace conoce; el que conoce habla” es una regla inalterable.

Al-lah, que creó al hombre de la nada y le equipó con diversos sentimientos, nos informó sobre los principios del sistema y el orden de la vida en el Corán. Una de las formas más bellas e importantes de obedecer esos principios son las oraciones, ordenadas para ser realizadas en ciertos tiempos.

Una persona que no sigue esta vía y deja pasar las oraciones a causa de la pereza o por no comprender su valor comprenderá cuanto ha perdido más tarde, pero entonces será ya demasiado tarde. De este modo, ahora que tenemos la oportunidad, debemos seguir esa vía y buscar formas de evitar dicha pérdida.
 

La oración alivia el corazón y el alma

Nuestro Señor, que nos ha creado, nos equipó con sentimientos materiales y espirituales. Él creó dones como el aire, el agua y el pan para satisfacer nuestras necesidades materiales y garantizó así la continuación de nuestas vidas, que dependen de ellos. Nosotros no podemos vivir sin ellos.

Del mismo modo, Al-lah nos ordenó adorarle por varios medios para satisfacer también nuestras necesidades espirituales. El más importante de tales medios es la oración. Nuestro espíritu, corazón y mente encuentran su sosiego espiritual en la oración. Si la oración no es realizada, el espíritu, el corazón y la mente se encuentran en una posición de desasosiego. No hay nada que pueda satisfacer mejor la paz espiritual que la oración, que es un tipo de don natural. Aquellos que intentan hallar la paz y el sosiego a través de juegos o posesiones materiales se engañan a sí mismos. Del mismo modo que es necesario tomar ciertos alimentos con el fin de continuar nuestras vidas materiales, la oración es necesaria para la continuación de nuestras vidas espirituales.

Así por ejemplo, alguien que muere de hambre perderá una vida temporal de cincuenta o sesenta años. Una persona que no realice sus oraciones y que desobedezca a Al-lah perderá su vida eterna. Así pues, un hombre inteligente no se arriesgará a perder su vida eterna de forma intencionada. De la misma manera que piensa en sus trabajos terrenales, también pensará en las tareas que es necesario realizar para conseguir el Más Allá.

Él usará su capital de 24 horas de una forma organizada para conseguir tanto la vida en este mundo como en el Más Allá. Él conformará su mente, espíritu y corazón y alcanzará la satisfacción de Al-lah al dedicar una hora de las veinticuatro a las oraciones.

Nuestro Profeta declaró lo siguiente con respecto a este tema: “Cada cosa que recuerda a Al-lah y la religión es útil y libera al hombre. Las otras cosas distintas a ésas endurecen el corazón e incrementan el estrés y la angustia.Abdullah Parlıyan, Açıklamalı Tam Riyazu’s-Salihin Tercümesi, Konya, t.y

“El espíritu, el corazón y la mente encuentran un gran alivio en la oración. Y ésta no es dura para el cuerpo”. Bediüzzaman


La oración es una razón para el perdón de los pecados menores

La oración es una razón para el perdón de los pecados menores. Las faltas y pecados menores que se cometen entre las oraciones de una persona que las realiza de forma continuada son limpiadas. Nuestro Profeta dijo lo siguiente en relación a este asunto:

“Las cinco oraciones limpian los pecados menores, a menos que otros pecados mayores sean cometidos entre las mismas” Muslim, Tahara, 5. Es decir, la oración es la causa de que estos pecados sean perdonados.

Las oraciones realizadas correctamente mantienen a la persona alejada de los comportamientos malos e indecentes entre cada una de ellas. Si una persona continúa realizando las oraciones correctamente, sus buenas acciones se incrementarán. Al-lah declara lo siguiente con respecto a este asunto: “¡Recita lo que se te ha revelado de la Escritura ! ¡Haz la oración! La oración prohíbe la deshonestidad y lo reprobable. Pero el recuerdo de Alá es más importante aún. Alá sabe loque hacéis.” (29:45)


La oración cura las enfermedades espirituales

Al-lah no necesita nada; Él no necesita nuestros actos de adoración tampoco. Al-lah es Samad, es decir, todo lo necesita a Él, pero Él no necesita nada. Así, supongamos que una persona va a ver al médico y que este último le prescribe alguna medicina útil y quiere que él la tome y le pide que lo haga. Si la persona enferma dijera: “¿Por qué necesitas esto de mí? ¿Por qué insistes tanto?”, resultaría claro que tal pregunta no tendría sentido. Al-lah, cuya misericordia es infinita, creó los alimentos que el estómago necesita. De igual forma, ordenó los actos de adoración para que el espíritu pudiera alcanzar la paz. La adoración consiste respetar las órdenes y prohibiciones de Al-lah. Lo que Al-lah orderna es algo hermoso y útil. El primer acto de adoración que Al-lah ordena es la oración. En la oración, la paz del espíritu, el corazón y la mente está presente. Las oraciones tampoco entrañan dificultad. Una sola hora de las veinticuatro horas del día es suficiente para realizar las cinco.

La oración es muy valiosa ya que es el pilar de la religión. Un edificio sin pilares está destinado a colapsarse. Del mismo modo, la religión de un hombre que no realiza sus oraciones está en peligro.


Las obras mundanas de una persona que realiza las oraciones son consideradas actos de adoración

El llevar a cabo las oraciones convierte los actos mundanos de una persona en actos de adoración. Tenemos el caso, por ejemplo, de una persona que trabaja como conductor cuando realiza el servicio militar. Cuando regresa de su servicio militar y le preguntan: “¿Qué hiciste?”, él dirá: “Hice mi servicio militar”. Él no dirá: “Trabajé como conductor”. ¿Por qué? Porque él tenía puesto un uniforme. Ese uniforme pintaba el trabajo de conducir con el color militar y esta actividad se convirtió así en parte del servicio militar. Como resultado, él fue soldado.

Si él dijera: “Me hicisteis trabajar como conductor y yo trabajé mucho como conductor cuando era civil. Considerad ese tiempo como servicio militar”, ellos dirían: “No”. La razón es que él no tenía entonces un uniforme.

De igual manera, la oración es el uniforme de la servidumbre a Al-lah. Todos los actos mundanos y legales de una persona que lleve ese uniforme, es decir, de una persona que lleve a cabo sus oraciones, son considerados también como una adoración. Si él conduce, esto se convierte en una adoración; si come, se convierte en una adoración. En resumen, no importa lo que haga, esto se convierte en una adoración. El resultado es una vida llena de actos de adoración y, por lo tanto, de felicidad eterna.

Si una persona no lleva a cabo sus oraciones, esto significa que se quita el uniforme de la servidumbre. Y el resultado de sus obras mundanas será un beneficio meramente mundano, menor e infértil. No habrá beneficio para él en el Más Allá. Por el contrario, su responsabilidad se incrementará.

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