Anasayfa | La Oración

Algunas Preguntas Frecuentes Sobre La Oración


Para más información con respecto a este tema ver la colección de Risale-i Nur.

Pregunta: Durante la oración algunos malos pensamientos surgen en mi corazón. ¿Qué debería hacer?

Respuesta:  Cuando una persona reza, algunos malos pensamientos y recuerdos sucios, ya procedan del diablo o de la propia alma atacan el corazón como moscas. En tal estado uno no debe intentar expulsar esos feos pensamientos porque ellos son como las abejas. Cuando te enfrentas a ellos, incrementan sus ataques. Si no te enfrentas a ellos, se van. Los malos pensamientos dejan también al hombre si éste no se enfrenta a ellos. Además, no dañan la oración o el corazón del hombre. Es negativo pensar que son dañinos. Ellos no proceden del corazón. Quizás sean el susurro del Diablo, que está cerca del corazón. De hecho, el corazón se muestra perturbado por tales palabras. Este hecho demuestra que ellas no pertenecen al corazón, sino que provienen del Diablo. El hombre no es responsible de algo que no pertenece a su corazón.
Así por ejemplo, cuando el hombre contempla los versos de Al-lah enfrente de la Kaaba, un mal pensamiento viene a su imaginación. De este modo, intenta apartarlo de la mente. Cabe señalar, sin embargo, que imaginación del hombre, que está expuesta a tal mal pensamiento, se parece a un espejo. La imagen de una serpiente en el espejo no muerde. El fuego en un espejo tampoco quema y las cosas sucias no le contaminan. Del mismo modo, los malos pensamientos y los feos recuerdos que vienen al espejo de la imaginación del hombre no dañan la creencia del hombre ni el acto de adoración.

Si el mal pensamiento se convierte en demasiado molesto, entonces el hombre debe buscar refugio en Al-lah, Que es Sabio y Misericordioso y decir: “Busco refugio en Al-lah de Satanás el Maldito”.

Pregunta:  Las oraciones están bien, pero llevarlas a cada día cinco veces es mucho. Dado que ellas nunca acaban, ¿no se convierten en agotadoras?

Respuesta: Escucha las cuatro razones de abajo y luego decide.

1. Tu vida en este mundo no es eterna. Tú puedes morir el año que viene o quizás mañana. Lo que te lleva al aburrimiento es que tú presumes que vas a vivir para siempre. Te quejas como si tu fueras a permanecer en este mundo para un disfrute eterno. Si entendieras que tu vida es breve y que ella está transcurriendo sin dejar frutos, el pasar una hora de 24 en un acto de servicio bueno, agradable, fácil y lleno de misericordia, es decir la oración, que es el medio para alcanzar la auténtica felicidad de la vida eterna, entonces a buen seguro esto no te causaría aburrimiento, sino excitación, entusiasmo y un agradable placer.

2. Cada día comes pan y bebes agua ¿Te causa esto aburrimiento? No, porque dado que la necesidad se repite, no es aburrimiento, sino placer lo que uno recibe al comer y beber. Siguiendo este ejemplo, las cinco oraciones no deberían de causarte aburrimiento porque ellas son el alimento de tu alma y tu corazón, la fuente de vida de tu espíritu y el desarrollo de tus facultades sutiles. Ciertamente, el sostenimiento y fuerza de un corazón que está afligido por un dolor y pesar infinitos y cautivado por infinitos placeres y esperanzas pueden ser obtenidos llamando a la puerta del Compasivo y Misericordioso a través de la oración.

3. El hombre, por su naturaleza, desea la vida eterna y fue creado para la eternidad. Él es un espejo del Pre-eterno y el Post-eterno y tiene un sentimiento interno consciente que es extremadamente delicado y sutil. Él necesita aire en medio de las tristes, agobiantes, angustiosas, transitorias, oscuras y sofocantes condiciones de este mundo y sólo puede respirar a través de la ventana de las oraciones.
¡Hombre que te cansas por realizar las oraciones! Los problemas del ayer se han transformado hoy en misericordia. El dólor se ha ido, pero el placer permanece y la dureza se ha convertido en una dulce recompensa. No deberías sentirte cansado de tus oraciones, sino, en lugar de ello, hacer un serio esfuerzo para continuarlas con un nuevo y fresco entusiasmo. En lo que respecta a los días futuros, éstos no han llegado y pensar en ellos ahora y sentirte aburrido y cansado por ellos es una locura, comno lo sería el pensar hoy en una posible futura hambre o sed, y empezar a gritar y lamentarse por ello. Si eres una persona razonable debes pensar sólo en el hoy en lo que respecta a los actos de adoración y decir: “Estoy pasando una hora de mi tiempo en un acto agradable y elevado de servicio, que produce una alta recompensa y una mínima molestia”. En ese caso, tu amargo desaliento se transformará en un dulce empeño.

4. ¿Acaso la obligación de rezar no entraña resultados? ¿Es su recompensa tan pequeña que hace que el hombre se canse y se aburra? Si alguien fuera a darte una pequeña cantidad de dinero, o te intimidara, tú podrías trabajar hasta la noche sin descanso. Antes de pensar que las oraciones no obtienen resultado, considera qué es lo que te proporciona, en esta casa de huéspedes que es el mundo, el sostenimiento y la riqueza para tu impotente y débil corazón. Y en tu tumba, qué es lo que te suministrará reposo, sostenimiento y luz. Y en el Día de la Resurrección, cuando seas juzgado, qué es lo que dará testimonio en tu favor. Y sobre el Puente de Sirat, sobre el que habrás de pasar, qué es lo que te dará luz y soporte.
Alguien te promete un presente por valor de unos cientos de monedas, y te hace trabajar durante 100 días. Confías en un hombre que puede dar marcha atrás con respecto a su palabra y trabajas sin descanso. Sin embargo, si Aquél para Quien romper una promesa es imposible te promete una recompensa como el Paraíso y un regalo como la vida eterna y te emplea durante un período muy corto de tiempo en una obligación muy agradable, si tú no realizas ese servicio o actúas acusadoramente hacia Su promesa o menosprecias su regalo realizando tu obligación de mala gana, como alguien que se ve forzado a trabajar, o aburriéndote o trabajando con poco entusiasmo, mereces una severa reprimenda y un fuerte castigo. ¿No has pensado en esto?
Aunque trabajaras sin descanso en el trabajo más duro del mundo, lo harías con gusto con el fin de evitar el encarcelamiento. Sin embargo, el temor a una prisión eterna y terrible como el Infierno, ¿no te llena de entusiasmo para realizar un acto de servicio más ligero y agradable, es decir, la oración?
Con una correcta intención, todos los otros actos de alguien que realiza las oraciones se convierten en adoración. Él puede llevar mucho más que el capital conseguido en esta vida al Más Allá de esta forma. Él puede convertir su vida transitoria en permanente.

Pregunta: Tengo mucho trabajo que hacer. No tengo tiempo para realizar las oraciones, ¿Qué debería hacer?

Respuesta:¡Hay del hombre que está conectado con el mundo como si lo adorara! ¿Procede tu negligencia en la adoración y tu deficiencia en la realización de las oraciones de la multiplicidad de tus ocupaciones mundanas o la falta de tiempo debido a la lucha para procurarse el sustento? ¿Acaso fuiste creado sólo para este mundo, que pasas todo tu tiempo dedicado a él? ¿Por qué no entiendes que tu deber básico no es trabajar como un animal, sino realizar esfuerzos para ganarte una vida auténtica y eterna, como un verdadero ser humano?

Además, los trabajos mundanos son asuntos triviales que en su mayor parte no te conciernen, se entrometen en tu vida y te confunden. Dejas a un lado las cosas más importantes y pasas el tiempo adquiriendo información no esencial, como si fueras a vivir durante miles de años.

¡Oh hombre! Has de saber que el ayer ya te ha dejado y en lo que respecta al mañana no tienes nada que pruebe que será tuyo. Tu verdadera vida llega hasta el momento presente. Así pues, dedica una de tus horas a la oración, que es un cofre de tesoros para el Más Allá y un fondo de reserva creado para el futuro real.

Pregunta:  Yo realizo las oraciones. Sin embargo, no puedo realizarlas correctamente. ¿Realizarlas de esa forma será de alguna utilidad para mí?

Respuesta:  Nunca digas: “¿Cómo son mis oraciones en comparación con las oraciones realizadas correctamente?” porque al igual que la semilla de una palmera describe todo el árbol, tus oraciones te describen tu árbol. Del mismo modo, tanto las oraciones de un gran santo como las oraciones de personas normales, como tú y yo, tienen una parte de luz, aunque no seamos conscientes de ello. Sin embargo, los efectos y la luz difieren según los grados de los que la realizan. Hay muchos estadios y grados desde la semilla de una palmera al árbol maduro, pero los estadios y grados de las oraciones pueden ser aún más numerosos. Sin embargo, en cada grado, la base de esta verdad luminosa está presente.

Pregunta:  ¿Por qué las oraciones han sido repartidas en cinco veces?

Respuesta:  Cada tiempo de oración es el principio de una importante revolución y también un espejo de la divina disposición. Es necesario, sin embargo, glorificar y honrar a Al-lah más de esas veces.
La oración, que significa agradecimiento y alabanza, fue ordenada para dar las gracias por los numerosos dones que se acumulan entre los dos tiempos.
Así por ejemplo, en el tiempo de la oración de la mañana hay un extenso día y muchas tareas que esperan al hombre. Existe una necesidad esencial del espíritu de refugiarse en el Señor y pedir Su ayuda para hacer frente a los problemas venideros. El hombre es débil y pobre. El peso de esa carga le abruma. El conocer y pedir la ayuda de su Señor da al hombre paz. De este modo, es una necesidad esencial del espíritu el realizar la oración de la mañana.
El mediodía es un tiempo en el que el espíritu del hombre se muestra abrumado por el peso agotador y sofocador de las tareas mundanas. Así pues, el espíritu alcanza la paz mediante la oración del mediodía, en la que él se vuelve hacia Al-lah.
La tarde es la parte del día en el que éste comienza a declinar. El sol va desapareciendo gradualmente. El día y la vida se van y el mundo se encamina hacia el Día del Juicio. El corazón y el espíritu siempre sienten dolor por la partida, pero no quieren dejar las cosas en las que están interesados y tampoco quieren pensar en ello. El realizar la oración de la tarde en su tiempo es, así, una necesidad esencial del corazón y el espíritu.

La oración del atardecer recuerda el hombre que, con el fin del día, la vida también termina y que el Día del Juicio llegará. En este tiempo, el espíritu del hombre necesita refugiarse en la presencia de Al-lah y recordar que el mundo y las cosas mundanas en las que el hombre está tan interesado no van a ayudarle y le dejarán solo.

El tiempo de la oración nocturna es el momento en el que el día se cierra y esto recuerda el silencio y soledad de la tumba. El hombre busca refugiarse en su Señor para que le consuele y le libere de su soledad. De este modo, mediante la oración de la noche, el que reza asciende a Su presencia.

De la explicación anterior se deduce lo sabio que es el realizar las cinco oraciones obligatorias en sus momentos correspondientes del día.

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