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Destino Y Justicia


La justicia se define como el dar al propietario de cada derecho lo que le es debido. La justicia se divide en dos. La primera es dar a cada ser que existe sobre la tierra todos los instrumentos y oportunidades apropiadas. La segunda es la eliminación de la injusticia mediante la devolución a los oprimidos de los derechos que les habían sido arrebatados por los opresores. Esta última tendrá lugar en el Más Allá a una gran escala.

Al-lah creó cada animal de tal forma que él esté contento con su vida; Al-lah le hizo amar los alimentos que Él creó para él y también creó su cuerpo de una forma adecuada para obtenerlos. Él dio a cada criatura el cuerpo más adecuado para su alma. Él mostró su justicia dando a la oveja el cuerpo más apropiado para su alma y al lobo el cuerpo más adecuado para la suya. Si lo opuesto hubiera tenido lugar, es decir si Él hubiera dado a la oveja el alma del lobo, esto habría sido una injusticia.

Una de las manifestaciones de la justicia divina en este mundo es el mantenimiento del equilibrio. Aquellos que vienen a este mundo y aquellos que lo abandonan como resultado de la muerte forman un equilibrio. Todas las partículas que entran en el cuerpo de cada ser y aquellas que lo abandonan están en equilibrio. De igual modo, hay un equilibrio y justicia en la creación de los seres, según su deber aquí, y en el establecimiento de unos números óptimos. Así por ejemplo, si los leones se reprodujeran en el mismo número que los peces, entonces ello sería una gran injusticia.

Al-lah, que posee la justicia absoluta, dio al hombre un rango sobre todas las criaturas y una alma y un cuerpo apropiados. Este cuerpo y esta alma son una gracia y una bendición de Al-lah.

Un hombre que trabaja en un lugar a cambio de una cierta cantidad de dinero tiene el derecho a plantear una demanda y quejarse de que sufre una injusticia cuando no se le da lo que le corresponde. El plantear tal demanda sin trabajar sería también una injusticia.

Al-lah creó al hombre de la nada. Él no convirtió al hombre en una mina, planta o animal sino en un ser humano. El hombre no logró existir por sí mismo ni lo merecía. No puede compararse con otros y no puede decir: “¿Por qué no se me dio más?”. Así pues, la obligación del hombre es sólo la de mostrar su agradecimiento a Al-lah por las bendiciones que ha recibido.

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