Anasayfa | 100 Preguntas y Respuestas Sobre el Islam

En el Islam el adulterio es castigado con la lapidación y el robo con el corte de la mano. Esos decretos son considerdos bárbaros en la era moderna. ¿Qué tiene que decir con respecto a eso?


Lo que necesitamos hacer los musulmanes es someternos y obedecer las leyes de Al-lah y Su Mensajero.

- Es sabido que en los modernos sistemas legales, al adulterio no es un crimen. ¿Es posible, sin embargo, para una persona sana que tiene un concepto del honor, ya sea creyente o no, tolerar el adulterio, aunque no sea un delito, cuando se refiere a sus parientes?

- Debemos declarar claramente que las órdenes como la lapidación en el Islam son penas severas. Uno de los propósitos comunes de la humanidad y de todas las religiones divinas es asegurar la continuación de la especie. El adulterio es un acto ilegítimo que hace que las nuevas generaciones caigan en la degeneración y la confusión. El adulterio es un crimen grave, un acto que sólo complace a las almas sucias. No cabía esperar que el Islam, que es una religión universal, no fuera a tomar medidas para disuadir a las personas de cometer tales pecados.

- En lo que respecta a las medidas de disuasión, cabe señalar que son necesarios cuatro testigos para la determinación del crimen de adulterio. Sin embargo, es casi imposible que cuatro testigos vean a dos personas cometer adulterio. Además si una persona dice que ha visto a dos personas cometer adulterio y no ve su afirmación confirmada por otras tres personas, recibirá 80 latigazos. Esto significa que nadie debe hablar sobre esto de una forma descuidada.

En realidad casi todos los incidentes de lapidación que tuvieron lugar durante el tiempo del Profeta fueron el fruto de uan confesión de los criminales con el fin de liberarse de la culpa. De hecho, el Profeta (PB) pretendió no oír estas confesiones con el fin de protegerles de ser lapidados. Él hizo todo lo posible para no aplicar la pena, como investigar si el que hacía la confesión estaba sano o no, si hubo realmente coito o sólo actividades preliminares etc. Sin embargo, él tenía que aplicar la pena si ellos insistían en su confesión.

- El decreto del Corán con respecto a la amputación de la mano del ladrón es un tema de relevancia hoy en día porque en ninguna época como ahora hubo tantos ladrones y bandidos. Todo el mundo se muestra de acuerdo en que las penas superficiales no disuaden a nadie de robar.

- El número de casos de amputación de la mano en los primeros tres siglos de la historia islámica, cuando el castigo se aplicó plenamente, fue de sólo seis. (Ismail al-Fahrani, “ash-Shariatu bayna’s-salihin wa’l-Murjifin” al-Ahram, 17 de Enero de 2011)

En este momento, en cada ciudad del mundo, al menos una o más cabezas, no manos, son cortadas y los propietarios de bienes son asesinados al ser robados. Esta época necesita más que nunca de un instrumento de disuasión que sirva para frenar tales crímenes.

- Es necesario escuchar la siguiente declaración de Badiuzzaman Said Nursi:

En una ocasión en el desierto, un hombre era invitado de un nómada, que era una de las personas de la realidad. Él vió que los habitantes del desierto no se preocupaban de guardar sus pertenencias. Su anfitrión tenía incluso algunas monedas colocadas en una esquina de la estancia.

El invitado preguntó: ¿No tienes miedo de los ladrones y dejas tus pertenencias en la esquina de este modo?

El anfitrión respondió: “No tenemos ladrones aquí”.

El invitado dijo: “Nosotros ponemos nuestro dinero en sitios seguros y los cerramos, pero aún así es frecuentemente robado”.

Su anfitrión le dijo: “Nosotros cortamos la mano de los ladrones porque se trata de una orden divina y está en la Sharia”.

El invitado exclamó: “¡Entonces la mayoría de vosotros debe tener la mano cortada!”

Su anfitrión le dijo: “Yo tengo 50 años y en toda mi vida sólo he visto una persona sin ella”.

En resumen, cuando un castigo es realizado siguiendo las órdenes divinas, el espíritu, el intelecto, la consciencia y la facultades sutiles del hombre se ven afectadas e influenciadas. Es por esta razón que la ejecución de las penas una vez cada cincuenta años es más efectiva que el encarcelamiento de numerosas personas cada día”. (Badiuzzaman Said Nursi, Hutbe-i Şâmiye (El Sermón de Damasco), Envar, p. 75-78)

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