Anasayfa | Fundamentos de la Fe | La Creencia

La creencia es un conunto indivisible


Un verso:

El Enviado cree en cuanto le ha sido revelado por su Señor, y lo mismo los creyentes.
Todos ellos creen en Alá, en Sus ángeles. en Sus Escrituras y en Sus enviados.

No hacemos distinción ente ninguno de Sus enviados.

Han dicho:

Oímos y obedecemos.

¡Tu perdón, Señor! ¡Eres Tú el fin de todo!”.

(2:285)

La creencia en Al-lah y el Más Allá elimina la oscuridad de la incredulidad como haría un sol. Pero cabe precisar, en primer lugar, que la aceptación de sólo algunas de las creencias fundamentales no libera a la persona de la absoluta incredulidad.
 
Las seis creencias fundamentales son: la creencia en Al-lah, los Profetas, los Ángeles, los Libros Revelados, la Resurrección después de la muerte y el Destino. Todas estas creencias son indivisibles y forman un solo conjunto. De este modo, una persona que no acepta algunas de ellas no se convierte en musulmana.

Las evidencias que sirven para probar cada una de estas creencias sirven también como pruebas de las otras. Es decir, cada una de las seis creencias fundamentales sirve de evidencia de las demás. Así por ejemplo, la creencia en Al-lah demuestra la creencia en el Más Allá y las demás creencias en base a sus propias evidencias, que la prueban.

No hay un reino que no recompense a las personas obedientes y que castigue a los desobedientes. De este modo, Al-lah, que es el Señor del Universo, tendrá reservada una recompensa eterna para aquellos que Le obedecen y un castigo permanente para los que Le desobedecen. Dado que tal castigo no se inflinge de forma íntegra en este mundo, será también aplicado en el Más Allá. De este modo, la creencia en Al-lah requiere de la creencia en el Más Allá.

El sentido de la vida de cada ser de este Universo, que está escrito como un libro, necesita ser explicado. Esto sólo puede ser hecho por los profetas enviados por el Señor del Universo. El asunto más trascendental al que ha de hacer frente el ser humano es el de encontrar respuestas a las preguntas de cuál es el significado de su vida, cuáles son sus obligaciones, de dónde viene, por qué fue enviado a este mundo, quién le envió, adónde se encamina… Las personas que proporcionan las respuestas veraces a estas cuestiones son los profetas. De este modo, la creencia en Al-lah precisa de la creencia en los profetas.

El Creador de este Universo, que hace que todas Sus criaturas hablen unas con otras a través de miles de lenguajes que Él oye y conoce, hablará con toda seguridad al hombre. Él hablará a los profetas, que son los líderes espirituales de los seres humanos. Estos últimos son, a su vez, el resultado del Universo, los califas en la tierra y los jefes de muchas criaturas. Él les enviará Sus Libros como revelación. De este modo, la creencia en Al-lah implica la creencia en Sus Libros.

Al-lah registra todo lo que un simple árbol o una brizna de hierba experimentan a lo largo de su existencia. De la misma manera, Él tiene registrado todo lo que un ser consciente lleva a cabo durante su vida y que ocupa en Su memoria el espacio de una diminuta semilla. Todos los actos que los seres humanos realizan están registrados para su recompensa o su castigo y Él tiene todos los actos buenos y malos escritos en las Tablas del Destino. De este modo, la creencia en Al-lah precisa de la creencia en el Destino.

La limitada vista de un hombre no basta para reconocer al Creador, que ha llenado este universo de interminables y maravillosas obras maestras. Esto requiere de la existencia de los Ángeles, que llevan a cabo la misión de glorificar a Al-lah de forma apropiada. De este modo, la creencia en Al-lah precisa de la creencia en los Ángeles.

Así pues, del mismo modo que el sol muestra la existencia del día y el día demuestra la existencia del sol, las creencias fundamentales se prueban las unas a las otras. Cada una precisa de la existencia de las demás. Ellas constituyen un conjunto indivisible.

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