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La Resurrección después de la muerte


Durante la historia de la humanidad, la cuestión de la “muerte” ha ocupado las mentes de las personas. Hoy sigue también ocupándolas y así lo seguirá haciendo en el futuro. El hombre tiene el deseo de vivir para siempre y no quiere morir. Sin embargo, nadie puede escapar a la muerte y todo el mundo está indefenso ante ella.

El Corán nos informa que la resurrección es posible y podemos conocer su existencia y su definitiva certeza a través de la razón.

a. Un ser que crea algo de la nada puede crearlo de nuevo una segunda vez. El Corán prueba esto en los siguientes versos:

“(El hombre incrédulo) Nos propone una parábola y se olvida de su propia creación.
Dice: “¿Quién dará vida a los huesos, estando podridos?”
Di: “Les dará vida Quien los creó una vez primera.
Él conoce bien toda creación”.
(36:78-79)

En otros versos, Al-lah declara lo siguiente:

“¡Hombres!
Si dudáis de la resurrección, Nosotros os hemos creado de tierra;
luego, de una gota;
luego, de un coágulo de sangre;
luego, de un embrión formado o informe. Para aclararos.
Depositamos en las matrices lo que queremos por un tiempo determinado;
luego, os hacemos salir como criaturas para alcanzar, más tarde, la madurez.
Algunos de vosotros mueren prematuramente;
otros viven hasta alcanzar una edad decrépita, para que, después de haber sabido, terminen no sabiendo nada. Ves la tierra reseca,
pero, cuando hacemos que el agua baje sobre ella, se agita, se hincha y hace brotar toda especie primorosa”.
(22:5).
 
En este verso, Al-lah menciona el curso de la primera creación del hombre de forma concisa para las personas que niegan la resurrección después de la muerte. Él explica los estadios de dicha creación, comenzando por la fase de la concepción hasta su llegada a este mundo. Más tarde, utiliza la lógica para hacer reflexionar al hombre sobre su segunda creación en el Más Allá tras su muerte. Él enfatiza además que esto debe ser visto como algo racional.

b. Un ser que crea algo difícil puede definitivamente crear algo fácil. La creación de la Tierra y los cielos es más difícil que la creación del ser humano. Al-lah, que creó la Tierra y los cielos y los sostiene en el espacio sin ningún apoyo, es definitivamente capaz de crear de nuevo al hombre tras su muerte. Además, la primera creación del hombre fue más difícil que la segunda. Este punto viene recogido en los siguientes versos del Sagrado Corán:

“¿No han visto que Alá, Que ha creado los cielos y la tierra sin cansarse por ello, es capaz de devolver la vida a los muertos? Pues sí, es omnipotente.” (46:33).

“Es Él Quien inicia la creación y, luego, la repite. Es cosa fácil para Él.”(30:27).

¿Es que Nos cansó la primera creación? Pues ellos dudan de una nueva creación.” (50:15).

En los anteriores versos se explica que Al-lah, que creó los cielos y la Tierra, puede crear al hombre más fácilmente. También se declara que, dado que Él fue capaz de crearlo una primera vez lo podrá hacer una segunda, que será más fácil que la primera. Se enfatiza que los hombres serán resucitados y saldrán de sus tumbas y que la creación del conjunto de los hombres de la nada y su resurrección después de la muerte es tan fácil para Al-lah como la creación y resurrección de un solo hombre.

La dificultad o facilidad depende de los hombres

En realidad, conceptos como dificultad y facilidad son relativos. Algunas cosas son fáciles o difíciles para nosotros, ya que para Al-lah no existe nada fácil o difícil. Todo es fácil para Él. Nosotros, en cambio, somos seres débiles creados con un poder y conocimiento limitados.

Al-lah es eterno en todos los aspectos. Él es el Creador Supremo y es Omnipotente sobre todas las cosas. Dado que Al-lah tiene poder, conocimiento, voluntad y todos Sus atributos y nombres son infinitos, no existe para Él diferencia entre lo poco y lo mucho, lo grande y lo pequeño, en lo que se refiere a la creación. Así pues, no hay diferencia para Él entre la creación de un átomo y la del sol, la creación de miles de millones de seres humanos y la de uno solo. Nada es difícil para Él. 

c. Al-lah, que hace revivir la tierra muerta, puede hacer revivir al hombre también.

Versos coránicos:

“Hemos hecho bajar del cielo agua bendita, mediante la cual hacemos que crezcan jardines y el grano de la cosecha, esbeltas palmeras de apretados racimos, para sustento de los siervos. Y, gracias a ella, devolvemos la vida a un país muerto. Así será la Resurrección.” (50:9-11)

Los sultanes que tienen el poder del Estado tienen también el poder de recompensar a aquellos que obedezcan las leyes que han hecho y de castigar a quienes las desobedezcan. Del mismo modo, Al-lah, que tiene un magnífico sultanato de divinidad, recompensará a aquellos que Le obedezcan y castigará a quienes Le desobedezcan. Sin embargo, las recompensas y castigos en este mundo no son suficientes. Existe otro mundo donde se aplicarán de forma completa. Este mundo es el Más Allá, adonde todas las personas serán enviadas con independencia de su voluntad.

Los nombres de Al-lah requieren de la existencia del Más Allá

Los nombres de Al-lah muestran y requieren el Más Allá y la resurrección. Al-lah es eterno. De este modo, Sus nombres y atributos serán eternos también. Cabe señalar además que las manifestaciones de los nombres de Al-lah, como por ejemplo el Generoso y el Compasivo, son vistas en el Universo en su máxima expresión.

Al-lah es Generoso, es decir, tiene una generosidad infinita. Lo vemos enel crecimiento de las diversas frutas y verduras. Él llena el regazo de los árboles con frutos. El mundo de los vegetales parece ser Su siervo. Envía las donaciones de Al-lah en convoyes a los hombres. El mundo de los animales se convierte en otro convoy que aporta al hombre productos como la leche y la carne. Todos ellos son evidencias de una generosidad sin límites. Sin embargo, el hecho de que la vida humana sea breve muestra que el hombre no puede y no va a obtener una generosidad ilimitada en este corto espacio de tiempo. Sin embargo, la generosidad infinita tiende a concederse infinitamente también. Dado que el mundo es finito, la manifestación de este nombre de Al-lah, precisa la existencia de un mundo eterno donde los hombres puedan recibir recompensas sin fin.

Del mismo modo, Al-lah es Compasivo. Es decir, que tiene una compasión infinita. Una de sus evidencias es que Él puso la compasión en el corazón de todas las madres y aseguró la protección de los bebés a través de esa compasión. Así por ejemplo, una gallina alimenta a su polluelo cuando es joven, pero le arrebata su grano golpeándolo cuando ya es mayor. Esto demuestra que no es la madre la que se compadece del polluelo. Es Al-lah, que otorga a la madre el sentimiento de la compasión y lo toma de nuevo cuando termina su función. La protección de todas las crías y animales pequeños a través de la compasión que se le da a todas las madres del Universo es la evidencia de una compasión infinita.

A través de esta compasión, las madres sienten placer en el cuidado de sus bebés o crías. Una madre incluso sacrifica su vida por su bebé. Sin embargo, la idea de separarse de él sin volver a verlo más, en el caso por ejemplo de una enfermedad, hace que la compasión que siente la madre se convierta a veces en un tormento para ella. El propietario de una compasión infinita no va a permitir que esta despedida sea eterna, porque es contraria a la verdadera compasión. Así que las manifestaciones de la compasión infinita vistas en el universo requieren una vida eterna. Esto demuestra la existencia de la vida en el Más Allá y que ella es eterna.

Al-lah es también perfectamente sabio. Es decir, Él tiene una sabiduría infinita. Podemos ver esta sabiduría al comprender que todo en el Universo fue creado de acuerdo con un plan y un propósito. Así por ejemplo, cuando alguien pregunta “¿Por qué nuestras orejas tienen forma de platos?”, la respuesta es “para que puedan recoger los sonidos”. Todas las ciencias, que examinan el universo, descubren una sabiduría, un propósito o un beneficio en todo y nos hablan de ello. Es decir, prueban que el administrador del Universo funciona con una sabiduría infinita. La creación inteligente es opuesta a la existencia innecesaria, sin propósito y sin una planificación.

Un Ser sabio no pierde el tiempo creando un ser inteligente, como el hombre, para hacer que luego desaparezca. Por lo tanto, el hacedor del Universo, que ha convertido a la totalidad de este último en un siervo del ser humano, no ha creado al hombre para hacer que éste desaparezca, perdiendo así todos los resultados del desarrollo del Universo. Por lo tanto, la sabiduría que existe en el Universo prueba la existencia de un mundo eterno.

Vemos que Al-lah da a cada ser el alimento y la bebida más adecuados y le alimenta de la manera más agradable y cariñosa. Esto es una manifestación de otros de Sus nombres, el Sustentador.

Así pues, dado que este mundo es mortal y transitorio, Sus nombres no se manifiestan aquí en su totalidad. La manifestación de estos nombres de forma completa y total precisa la existencia del otro mundo y la resurrección de los que mueren aquí. Por lo tanto, Al-lah nos llevará al Más Allá y nos hará revivir allí de nuevo.
Nohay que olvidar que cuando nosotros, los hombres, vinimos a este mundo lo encontramos todo a nuestra disposición, como un bebé recién nacido. Un bebé recién nacido no prepara a su cuna y las condiciones de vida que son necesarias para él, del mismo modo que el hombre no preparó las condiciones de vida necesarias para él cuando vino a este mundo. Él lo encontró todo dispuesto. El Ser que nos trajo hasta aquí no nos preguntó antes de traernos a este mundo si queríamos venir aquí o no.

Ese Creador Supremo no nos preguntó tampoco cuando nos llevó de la niñez a la juventud, de la juventud a la vejez y de la vejez a la muerte si queríamos que estas cosas sucedieran o no. Es decir, no nos consultó cuando nos creó de la nada y nos trajo a este mundo ni lo hará cuando nos lleve de este mundo, nos resucite y nos reúna.
Si un bebé en el útero negara la existencia del otro mundo porque no se puede percibirlo, esto no afectaría a la existencia de ese mundo, del mismo modo que el hecho de que no podamos ver el Más Allá y lo podamos negar porque no conocemos su verdadera naturaleza no afecta a la existencia del Más Allá, el Paraíso y el Infierno. El negar el Más Allá, sin embargo, sí nos impide entrar en el Paraíso.

Lo que debemos hacer es no negar el Más Allá, sino creer en que después de la muerte vendrá la resurrección, como sin duda ya creemos que la primavera viene después del invierno y la mañana después de la noche. Debemos prepararnos para el Más Allá con la creencia y las buenas obras.

Con nuestra negación nos veremos privados de la felicidad eterna del Paraíso y sufriremos un daño grande e irreparable. No vamos a ser resucitados por nuestra propia voluntad y poder sino porque Al-lah nos devolverá la vida del mismo modo que no hemos venido a este mundo por nuestra propia voluntad y poder, sino porque Al-lah nos trajo aquí con Su poder. La creación y la resurrección son las acciones de Al-lah, no las nuestras. Lo que es imposible, en términos de nuestro poder limitado, es muy fácil para Al-lah, y Él lo hará cuando llegue el momento apropiado.

Por otro lado, cuando echamos un vistazo al bebé en el útero, vemos que algunos órganos, como las manos, los pies, los ojos y los oídos no son necesarios para él allí porque no los utiliza. Entendemos por ello que el Creador que dio estos órganos al bebé lo hizo para su uso en el mundo fuera del útero. Del mismo modo, no podemos usar algunos de las facultades que nos fueron dadas en este mundo lo suficientemente aquí. Lo que es más, a nuestras facultades es gustaría vivir eternamente. Así que el lugar para satisfacer estos deseos no está aquí, sino en el Más Allá. Este mundo es transitorio para el hombre, como el útero, y es el Más Allá el lugar para vivir eternamente. El desarrollo pleno de las facultades espirituales y materiales que se le han otorgado al hombre no tiene lugar en este mundo y requiere el Más Allá.

La resurrección después de la muerte se llevará a cabo tanto corporal como espiritualmente. Esto es muy fácil para Al-lah. Del mismo modo que es posible encender la luz de todas las lámparas en el mundo desde un centro, a los cadáveres se les dará la vida en un instante. Así como los miembros de un ejército toman un descanso todos a la vez, así irán las almas a los cuerpos y el hombre será resucitado en un abrir y cerrar de ojos.

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