Anasayfa | El Hayy & Y El Sacrificio

La violación de las prohibiciones del Hayy y la Umrah


La violación por error, olvido, de forma deliberada o por cualquier otra razón requiere un castigo.

Lectura

El Profeta Muhammad (PBUH)recitó el siguiente sermón frente a más de cien mil Sahaba (Compañeros). Los fundamentos del Islam vienen indicados en el sermón,, en el que también se ofrece una guía a las personas en sus relaciones con los demás. Este sermón constituye el núcleo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El SERMÓN DE LA DESPEDIDA

“¡Oh gentes! Prestadme un oído atento, porque no sé si después de este año, volveré a estar entre vosotros de nuevo.

Por lo tanto, escuchad lo que os digo con mucho cuidado y recordad estas palabras para aquellos que no pudieron estar presentes hoy aquí.

¡Oh gentes!, del mismo modo que consideráis este mes, este día y esta ciudad como sagrados, considerad del mismo modo la vida y los bienes de todos los musulmanes como algo sagrado. Recordad que os reuniréis con vuestro Señor y que Él, en efecto, tendrá en cuenta vuestras acciones. Así pues, comportaos y no os apartéis del camino de la rectitud después de que yo me haya ido.

Devolved los bienes que os han sido confiados a sus legítimos propietarios. En verdad la usura de la Era de la Ignorancia ha quedado abolida para siempre, y la primera usura con la que comienzo es la que se debe al hermano de mi padre, Abbas ibn Abd al Muttalib. Todos los intereses que se le adeudan no se aplicarán.. Vuestro capital, sin embargo, es vuestro y podéis conservarlo. No infligiréis ni sufriréis ninguna inequidad.

“Todo derecho que se deriva de los homicidios en la era pre-islámica queda, de ahora en adelante, abolido y el primero de tales derechos que voy a abolir es el que se deriva del asesinato de Rabiah ibn al Haiz (un pariente del Profeta).

¡Oh gentes! Cuidaos de Satanás, para la seguridad de vuestra religión. Él ha perdido toda esperanza de que alguna vez sea capaz de extraviaros en las grandes cosas, así que tened cuidado en no seguirlo en las cosas pequeñas.

¡Oh gentes! Es cierto que tenéis ciertos derechos con respecto a vuestras mujeres, pero ellas también tienen derechos sobre vosotros. Recordad que las habéis tomado como sus esposas sólo en una confianza de Dios y con Su permiso. Si se someten a vuestro derecho, a ellas les pertenece también el derecho a ser alimentadas y vestidas. Tratad bien a vuestras mujeres y sed amables con ellas porque son vuestras socias y colaboradoras comprometidas. Y es vuestro derecho el que ellas no traben amistad con cualquiera que vosotros no aprobéis.

¡Oh creyentes! Dejo tras de mí dos cosas: el Corán y mi ejemplo, la Sunnah, y si seguís éstos nunca os extraviaréis.

“Sabed que todo musulmán es un hermano de otro musulmán y que los musulmanes constituyen una hermandad. Nada que pertenezca a un musulmán será legítimo para otro musulmán, a menos que le haya ha sido dado libremente y de forma voluntaria.

¡Oh gentes! Vuestro Señor es Uno y vuestro padre es uno: Toda la humanidad proviene de Adán. Un árabe no tiene superioridad sobre un no árabe, ni un no árabe no tiene ninguna superioridad sobre un árabe, el blanco no tiene superioridad sobre el negro, ni un negro tiene superioridad alguna sobre el blanco; ninguno tiene superioridad sobre el otro, excepto por la piedad y las buenas acciones. El más noble de vosotros a los ojos de Dios es el que más Le teme.

¡Oh gentes! Mañana os preguntarán sobre mí. ¿Qué diréis?”

Todos los sahaba dijeron: “Somos testigos de que has cumplido el deber de ser el Mensajero de Al-lah. Has llevado a cabo tu tarea fielmente y nos has aconsejado”.

Entonces el Profeta levantó su dedo índice hacia arriba y luego hacia abajo señalando a la multitud que le escuchaba y dijo: “¡Oh Al-lah! ¡Se mi testigo! Oh Al-lah! ¡Se mi testigo! Oh Al-lah! ¡Se mi testigo!”

Como resultado del Sermón de la Despedida, nuestro Profeta se ha convertido en un guía para los hombres mientras que el mundo exista.

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