Anasayfa | El Islam

Las Características De La Religión Del Islam


Las características generales del Islam son las siguientes:

El Islam es una religión divina

Los siguientes versos nos muestran que el Corán es un libro divino:

“Di: “Si los hombres y los genios se unieran para producir un Corán como éste, no podrían conseguirlo, aunque se ayudaran mutuamente”. (17:88).

“Si dudáis de lo que hemos revelado a Nuestro siervo, traed una sura semejante y, si es verdad lo que decís, llamad a vuestros testigos en lugar de llamar a Alá. Pero, si no lo hacéis -y nunca podréis hacerlo-, guardaos del fuego cuyo combustible lo constituyen hombres y piedras, y que ha sido preparado para los infieles.” (2:23-24).

Nadie ha sido capaz de afrontar este desafío del Corán durante más de mil cuatrocientos años y nadie podrá hacerlo en el futuro. De este modo, el Corán es un libro divino, es decir, la palabra de Al-lah, y la religión transmitida por el Corán es definitivamente una religión divina.

El Islam es una religión de Tauhid (Unidad de Al-lah)

El Islam es una religión de unidad. Es decir, enseña la existencia y unidad de Al-lah y la creencia en Al-lah de una manera perfecta.

El Corán dice lo siguiente:

“Di: "¡Él es Alá, Uno, Di: "¡Él es Alá, Uno, Dios, el Eterno! No ha engendrado, ni ha sido engendrado. Y no tiene par”. (114:1-4).

Al-lah no tiene asociados en su Divinidad y Señorío. Al-lah es uno; no puede ser más que uno. De este modo, no tiene asociados en su Divinidad, acciones y creación.

El Islam llama a los cristianos y judíos a unirse en torno al concepto de la unidad. El Corán declara lo siguiente:

“Di: "¡Gente de la Escritura! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Alá, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Alá". Y, si vuelven la espalda, decid: "¡Sed testigos de nuestra sumisión!”. (3:64).

Islam es una religión de fitrah (naturaleza primigenia)

El Islam es la religión que mejor se adapta a los talentos y capacidades, a los pensamientos y sentimientos y a los deseos del hombre que busca la eternidad.

Cada persona fue creada en la fitra del Islam. Lo siguiente viene declarado en un hadiz:

“Cada niño nace con una auténtica fe en el Islam, pero sus padres le convierten al Judaísmo o al Cristianismo o al Paganismo” (Bujari, Yanaiz, 80). El Corán lo explica en el siguiente verso:

“¡Profesa la Religión como hanif, según la naturaleza primigenia que Alá ha puesto en los hombres! No cabe alteración en la creación de Alá. Ésa es la religión verdadera. Pero la mayoría de los hombres no saben.” (30:30).

El Islam concede una importancia a los seres humanos y a la mente humana e impone reglas de acuerdo con su fitrah. Según el Islam, el hombre fue creado de la mejor forma y como califa en la Tierra. El Corán dice:

“Hemos creado al hombre dándole la mejor complexión” (95:4)

Al hombre se le ha dado suficiente talento y capacidad para hacer uso del mundo y conseguir el Más Allá. Él fue enviado al mundo para someterse a una prueba y un juicio. Ante él, una enorme área de progreso y regresión, lo más alto de lo alto y lo más bajo de lo bajo, es decir, un área de ascenso y caída, queda abierta. Se le ha prometido la felicidad en este mundo y en el Más Allá hasta el extremo en que sea capaz de mejorar y desarrollar esos talentos y capacidades, de acuerdo con su creación.

El Islam ha ordenado la adoración con el fin de orientar esos sentimientos, pensamientos, talentos y capacidades hacia el bien, la verdad y la belleza. La adoración consiste en llevar a cabo las órdenes de Al-lah y evitar Sus prohiciones.

El hombre es civilizado por naturaleza

El hombre es un ser social por naturaleza. Él tiene que vivir junto con sus semejantes con el fin de cubrir ciertas necesidades. Sin embargo, los sentimientos y talentos del hombre no han sido restringidos sino que fueron dejados libres. Así por ejemplo, si la mente pierde su fuerza y su sabiduría, es decir, la forma útil y directa de conocer la verdad y adherirse a ella y evitar lo que es erróneo, y fuera hacia los extremos, ya sea exagerando o  mostrando negligencia en relación a las obligaciones, entonces ella degeneraría hacia una verborrea dañina y una estupidez problemática.

Del mismo modo, el sentimiento de furia y de ira lleva a hacer todo tipo de sacrificios a través de su forma moderada, es decir, el heroísmo en la defensa del honor personal, la nación y la religión, pero no a cometer actos ilegales. Sin embargo, cuando este sentimiento se da de una forma exagerada lleva a la persona a no temer nada, ni material ni espiritual. Toda la opresión, el despotismo y la tiranía son producidos por este grado. En el otro extremo, el de la negligencia, el hombre muestra temor hacia todas las cosas, incluyendo las que no deberían ser temidas.

El instinto sexual en un hombre se satisface con las cosas halal (permisibles) y evitando el haram (las cosas prohibidas) de una forma moderada. El exceso de este sentimiento causa graves problemas e ignonimia y la negligencia en él lleva a la privación de sensaciones y placeres que son dones que han sido concedidos al ser humano.

Otro sentimiento del hombre es el deseo de vivir eternamente. Tal sentimiento, que interesa mucho al ser humano, debe ser dirigido de una manera apropiada. El Islam lo satisface a través de la creencia en Al-lah, el Altísimo, que ha establecido dos lugares residenciales para el hombre, este mundo y el Más Allá, y que promete a Sus siervos la felicidad eterna.  Esta creencia cambia el estado del hombre y le hace sentirse feliz. Le hace amar este mundo y el Más Allá, y convierte este mundo en un Paraíso.

Es la religión del Islam la que desarrolla estos sentimientos y otros en el hombre de una forma apropiada a su naturaleza y que asegura la felicidad de los individuos y la comunidad.

El Islam es una religión universal

El Islam no es una religión que haya venido para un cierto período de tiempo o para ciertas naciones. Sus decretos y principios son válidos hasta el Día del Juicio y están dirigidos a todos los seres humanos. El Profeta Muhammad (PB), el Profeta de la religión del Islam, es una fuente de guía y misericordia para todos los seres humanos. No habrá otros profetas después de él. Los decretos de la religión del Islam traídos por él serán válidos hasta el Día del Juicio.

El siguiente verso nos informa sobre esto: “Él (Muhammad) es el Mensajero de Dios y el Sello de los Profetas (33:40)

El Islam es la última religión

La verdadera religión comenzó con el Profeta Adam (Adán), el primer hombre, y alcanzó la fase más desarrollada con la revelación transmitida por el Profeta Muhammad (PB). No habrá ninguna religión después de ella. La religión que es válida hasta el Día del Juicio es el Islam. El Corán declara lo siguiente con respecto a este asunto:

“Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia en vosotros y Me satisface que sea el islam vuestra religión.” (5:3).

La protección del Islam es también llevada a cabo por el poder de Al-lah. Al-lah declara lo siguiente en el Corán y nos informa que esta religión no será cambiada de ninguna forma hasta el Día del Juicio.

“Somos Nosotros Quienes hemos revelado la Amonestación y somos Nosotros sus custodios.” (15:9).

El Islam es una religión de facilidad

No hay coacción ni dureza en la religión. Nuestro Profeta dijo: “Haced las cosas de forma fácil y no las hagáis difíciles, dad a la gente buenas noticias y no les rechacéis”. De este modo, nos informó que el Islam era una religión de facilidad. Un hombre sólo puede ser musulmán por su propia voluntad.

El Islam considera a todo el mundo que recita la Kalima Shahadah y vive de acuerdo a la misma como musulmán, con independencia de cual sea su idioma, religión, raza y pasado. El Islam depende de los principios de igualdad y justicia. Él se dirige a los corazones. Existe mucha facilidad en la adoración, según nuestra capacidad. Las cosas que no podemos hacer no nos son ordenadas.

Lo siguiente es declarado en el Sagrado Corán con respecto a este asunto:
“Al-lah no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades”. (2:286)

Del mismo modo, la posibilidad de poder rezar en algún sitio siempre y cuando esté limpio es otro ejemplo de facilidad. Existe una facilidad asimismo en la adoración para aquellos que tienen excusas válidas, como la exención del ayuno en Ramadán.

El Islam disciplina la vida social

Para comprender la disciplina que el Islam da a la comunidad será útil comparar la disciplina que ofrece la filosofía materialista, que se halla desconectada de la religión, y la que proporciona el Islam.

La filosofía materialista está basada en la fuerza de la vida social. Cree que el objetivo de la vida es el propio interés y considera la propia vida como una lucha. También contempla los vínculos tribales o los ejemplos de los ancestros como los más honorables.

Ella afirma que la satisfacción de los deseos del cuerpo humano es el propósito de la vida. El hombre trataría así de calmar su ambición y orgullo buscando sus propios intereses. No exige el amor hacia nada, excepto hacia uno mismo.

Sin embargo, la disciplina que el Islam ofrece está basada en la verdad, y no en la fuerza. La verdad no está en la fuerza, sino que es la fuerza la que está en la verdad. El Islam está basado en el principio de que “lo correcto es lo fuerte”. Esto allana el camino para el establecimiento de la justicia en la comunidad, y con ella la paz y la seguridad.

La disciplina en el Islam está basada en la búsqueda de la satisfacción de Al-lah y no en el autointerés.  Una persona que busca la satisfacción de Al-lah como principio trabaja también para su nación. De este modo, él mismo se convierte en una nación, aunque sea sólo un individuo. Él no piensa sólo en el interés propio, sino también en el de los demás.

El Islam no contempla la vida humana como una lucha sino como un ejercicio de mutua asistencia. Está basado en la unidad de religión y nación, y del individuo y la comunidad.

El Islam eleva al ser humano al mayor rango de humanidad cuando el hombre restringe los deseos de su ego y convierte la satisfacción de sus elevadas necesidades espirituales en el propósito de su vida. De este modo, él logra la felicidad en este mundo y el Más Allá.

En el Islam hay un equilibrio entre este mundo y el Más Allá

El hombre es un conjunto de alma y cuerpo, del mismo modo que este mundo y el Más Allá forman también un conjunto indivisible. El Islam no establece una ruptura entre este mundo y el Más Allá. Uno complementa al otro. El Islam no requiere el abandono de este mundo con el fin de conseguir el Más Allá. El Islam busca que la gente se interese por este mundo con el fin de que pueda conseguir precisamente el Más Allá. El mundo tiene tres rostros.

El primer rostro mira a los nombres de Al-lah. Así por ejemplo, cuando una persona mira a una manzana ve en ella la manifestación de un nombre de Al-lah, el Proveedor, ya que es Él quien provee; o una manifestación de otro nombre, el Majestuoso, debido a su belleza, o del Preservador, debido a las semillas que contiene la manzana. Esta cara del mundo es muy hermosa.

El segundo rostro mira al Más Allá. Como se declara en el hadiz, es el campo del Más Allá. Este rostro es también hermoso, como el primero. El lugar que hace a alguien merecedor del Más Allá es este mundo.

El tercer rostro mira a los deseos del hombre y hace al hombre olvidar el Más Allá y el propósito para el que fue creado. De este modo, este rostro del mundo es visto como engañoso, transitorio y feo, y es despreciado en el Islam.

El Islam considera todas las buenas acciones que los hombres realizan como una adoración extra siempre y cuando ellos realicen los actos de adoración obligatorios, y les anima a trabajar también por este mundo. Lo siguiente viene declarado en un verso coránico: “¡Creyentes!¡Inclinaos, prosternaos, adorad a vuestro Señor y obrad bien! Quizás, así, prosperéis.” (28:77).

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