Anasayfa | Fundamentos de la Fe | La creencia en los Profetas

Las pruebas de la Profecía


Los profetas nunca dijeron mentiras ni dejaron de comportarse de una forma impecable. Cuando Al-lah les transmitió Su mensaje, sus más importantes asistentes siempre cumplieron su misión de forma fidedigna. Otro elemento que reforzó las enseñanzas de los Profetas y les sirvió de apoyo fueron los milagros.

¿Por qué son mostrados milagros?

Los milagros fueron la confirmación por parte de Al-lah de que las afirmaciones de los Profetas eran verídicas. Significaron que el Profeta estaba diciendo la verdad. Supongamos que alguien dijera en la asamblea de un gobernante: “El gobernante me ha nombrado para tal y cual posición”. Cuando se le pidiera que demostrara tal afirmación, la palabra “Sí” pronunciada por el gobernante debería bastar para apoyarla. Sin embargo, si el gobernante cambiara su práctica habitual a petición suya, esto supondría una confirmación aún más sólida y definitiva que la simple palabra “Sí”. Cartas (Mektubat), Página 90.

Cualquier persona podría afirmar que es un profeta. De este modo, Al-lah dio a cada profeta el don de realizar milagros como señal de que era, en efecto, un enviado de Al-lah. Un milagro es un hecho extraordinario que los hombres ordinarios no tienen la capacidad de llevar a cabo y cuya realización sólo fue concedida a los profetas por Al-lah.

Unos 1.000 milagros del Profeta Muhammad pudieron ser vistos. Algunos de ellos ocurrieron ante los ojos de cientos e incluso miles de personas. Es imposible, pues, que les mintiera o se les engañara. Sin embargo, su milagro permanente, que durará hasta el Día del Juicio, es el Corán. Muchos sabios, intérpretes e investigadores han expresado claramente que es imposible que este Libro sagrado haya sido escrito por un hombre y se muestran de acuerdo en que él sólo puede ser el Libro de Al-lah.

Las personas más distinguidas en el mundo son los Profetas, cuya cadena comienza con el Profeta Adam (Adán). El último vínculo de esta cadena es indudablemente el Profeta Muhammad (PB). Este último no sólo mostró la esencia del Islam, sino que también suministró todos los detalles de la religión, incluyendo los más pequeños principios y reglas de comportamiento. Él aplicó todas estas normas en temas como el comer, beber agua, acostarse, sentarse e incluso hablar y enseñó a su Umma a hacer lo mismo.

El Profeta Muhammad (PB) sentía un profundo afecto hacia su Umma. Se ha narrado que cuando nació, como un milagro, las palabras “Mi umma, mi umma” fueron oídas de sus labios. En el encuentro que tendrá lugar en el Más Allá, cuando todos, incluyendo los Profetas, estén ocupados y con prisa, el Profeta Muhammad (PB) dirá: “Mi umma, mi umma”. Fathul-Bari Sharh-i Bujari; El Hasais ul Kubra, 1/134.

La religión es una prueba y un juicio. Al-lah diferencia entre los buenos hombres y los malos con esta prueba. Los profetas necesitan mostrar algunos milagros para convencer a aquellos que escuchan su mensaje. Sin embargo, no hay milagro que obligue a la mente a aceptarlos. Es necesario que estos hechos extraordinarios “dejen la puerta abierta a la mente y no sirvan para ahogar el libre albedrío”. Si los milagros hubieran sido realizados de tal modo que anularan la libre voluntad de las personas, entonces personas con espíritus de diamante como Abu Bakr y personas de espíritus de carbón, como Abu Yahl, estarían al mismo nivel y el secreto de la prueba se habría visto arruinado.

¿Mostraron los profetas milagros de forma continuada?

Todos los estados y los actos de los profetas dieron testimonio de la veracidad de su profecía, pero no todos ellos necesitaron ser milagrosos. Dios Todopoderoso les envió en forma de hombres para que fueran guías y líderes de los seres humanos en sus relaciones sociales y les enseñaran los actos mediante los cuales alcanzarían la felicidad en ambos mundos. Si hubieran abandonado el estado humano en sus actos y se hubieran convertido en seres sobrenaturales en todos los aspectos, no hubieran podido ser líderes ni instruir a los seres humanos. Ellos fueron, ciertamente, honrados con la posibilidad de llevar a cabo fenómenos sobrenaturales con el fin de demostrar la veracidad de su profecía a los incrédulos obstinados, y sólo en caso de necesidad realizaron milagros.

Cartas (Mektubat)

Share this