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Todas Las Buenas Acciones Son De Al-lah Y Todas Las Malas Acciones Son Del Nafs (El Alma)


Al-lah dio al hombre maravillosos instrumentos como la mente, la memoria y la imaginación, y sentidos como la vista, el oído, el temor, el amor y el afecto. Él aconsejó al hombre que utilizara estos sentidos e instrumentos para realizar cosas buenas y magníficas y para las obras de caridad. Él nos informó a través de Sus Libros y Sus Profetas que Su satisfacción depende de ello.

Al-lah prometió una felicidad infinita en el Paraíso como recompensa si todos estos sentidos y talentos son utilizados de acuerdo a Sus órdenes. Él también nos advirtió de un castigo, el Infierno, si cometemos malas acciones que no Le agradan. Al-lah quiere todas las buenas acciones y es también Quien nos da todas las cosas necesarias, como la mente, la memoria, la vida y la información necesarias para realizarlas. Pero es Al-lah Quien crea las buenas acciones. Si un hombre no lo entiende y cree que esas buenas acciones proceden de él y se siente orgulloso de ellas, la puerta del agradecimiento se cierra para él y él puede extraviarse. Así pues, el hombre no tiene derecho a apropiarse de estas buenas acciones.

Sin embargo, una persona que utilice este capital de una mala manera que Al-lah no quiere será el responsable de sus malas acciones y merece ser castigado.

Podemos entender esto mejor con el siguiente ejemplo:

Supongamos que el Estado da a uno de sus funcionarios suficiente dinero y le nombra para dirigir un complejo educativo. Cuando el funcionario lleva a cabo este deber, él no puede apropiarse de esta acción diciendo: “Yo hice este complejo educativo”. Sin embargo, si ese funcionario construye un pub, en lugar del complejo educativo que se le ordenó realizar, y perjudica las vidas de muchas personas, él no tiene derecho a decir: “El Estado es el responsable de esto porque fue el que dio el dinero con el que se construyó el pub”.

Es el Estado el que da el capital en ambos casos. Cuando el capital se utiliza de acuerdo con lo que el Estado ha dispuesto, el honor corresponderá al mismo. Cuando el capital no se utiliza según lo que el Estado quiere, la persona que lo utiliza de forma incorrecta será la responsable del mal y el daño que se produzcan.

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